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jueves, 16 de abril de 2009




Me alegra comunicar que hace unas semanas pude por fin tachar uno de los puntos en mi versión “fan de la ciencia” de la típica lista “Cosas que hacer antes de morirme”; asistir a una charla de E. O. Wilson. El genial entomólogo y paladín de la biodiversidad impartió a principios de abril una conferencia en las Academias Nacionales de la Ciencia estadounidenses titulada “Evolución y el futuro de la Tierra”.



María José Viñas


E. O. (Edward Osborne) Wilson no es sólo uno de los biólogos más brillantes del último siglo, sino también un ardiente defensor del medio ambiente (fue él quien acunó el término “biofilia”para definir la atracción innata que los humanos sienten por la naturaleza) y uno de los más brillantes investigadores dedicados a la comunicación científica (acumula dos premios Pulitzer, por sus obras “Sobre la naturaleza humana” y “Las hormigas”).

Durante la charla, Wilson desplegó todo su arsenal de seducción: el buen hombre está un poco mal del oído, pero dispone de un saber enciclopédico y de un excelente sentido del humor. Con esta combinación, nos tuvo a todos en la palma de su mano durante la hora que duró su presentación.

“El siglo XXI va a ser el siglo del medio ambiente”, advirtió Wilson al empezar su charla. “O bien haremos las paces con él, o bien acabaremos de destruir el planeta”.

Wilson considera que los seres humanos estamos ahora atascados en un cuello de botella provocado por un aumento de la población mundial acompañado de un creciente consumo de recursos por cápita. Pero aun así, se muestra optimista y cree que si conseguimos darnos cuenta de que la calidad de vida es más importante que la cantidad de cosas que consumimos, esta actitud, más las nuevas tecnologías “verdes”, conseguirán salvar el planeta y “el siglo XXII será un paraíso”.

El entomólogo de Alabama, que realizó su primer descubrimiento científico a la tierna edad de 13 años (al descubrir la primera colonia de hormigas coloradas descrita en Estados Unidos), usa la biofilia como su principal arma para animar a la gente a preservar el medio ambiente. Está convencido de que si al público se le presenta en todo su esplendor la biodiversidad que nos rodea (y que estamos destruyendo a ritmo acelerado), éste quedará tan prendado de ella que querrá defenderla. Para conseguir su objetivo, Wilson no sólo ha escrito una veintena de libros de difusión científica y dado charlas y entrevistas a diestro y siniestro, sino que también ha sido uno de los pioneros en intentar atraer hacia el movimiento ecologista a grupos generalmente no relacionados con el medio ambiente, como los cristianos evangélicos estadounidenses. Su penúltimo libro, “La Creación”, es una carta abierta a un imaginario pastor evangélico, en la que Wilson argumenta que si los cristianos consideran que la naturaleza es obra de Dios, entonces tienen el deber sagrado de defenderla con uñas y dientes.

Pero el proyecto que Wilson ha ayudado a emprender y que considera su principal legado es mucho más ambicioso: la Enciclopedia of Life, una enciclopedia colaborativa online que cuando esté completada contendrá un artículo (con varios niveles de complejidad y acompañado de multimedia) por cada especie conocida de seres vivos

Pese a ser un hombre que se ha pasado la vida estudiando organismos terrestres (insectos, y más concretamente hormigas), Wilson posee una visión global de la vida, casi diría que galáctica. En su charla saltó graciosamente de bacterias que viven en fumaderas hidrotermales submarinas a organismos subterráneos, mencionando de paso el plankton que habita en las capas altas de la atmósfera y especulando sobre los misteriosos organismos que tal vez un día hallemos en Marte o más allá. Y en todo momento, se mostró entusiasmado, diciendo que si fuera joven otra vez y pudiera volver a decidir a qué dedicarse a investigar (¿hongos? ¿bacterias? ¿virus?), tendría problemas para elegir, habiendo tantísimos mundos aún por descubrir.

Sí, la biofilia es un arma poderosa, y esgrimida por E. O. Wilson alcanza el nivel máximo de efectividad. Al salir de la conferencia, me topé con un hombre de mirada ensoñada que me dijo: “Ha sido simplemente fantástico, ¿verdad? Ha sido increíble”. Le contesté que sí. Volvió a repetir su pregunta a la persona que iba detrás de mío.

6:45 | gestionado por Xavier Pujol Gebellí | Enviar comentario (2)