
Ya me he equivocado otra vez. Y encima con jaqueca. Cuarenta y dos folios con un montón de letras cada uno para el 'borrador cero' de una Ley que está generando tanta expectación como ansiedad entre los implicados. Es la de la Ciencia. Es la que nos debe poner en la senda del futuro. Veamos cómo.
XAVIER PUJOL GEBELLÍMe han dicho que la pillo (la Ley) en la web del MICINN (no acabo de entender lo que significan las dos enes…). Como ando un poco cegato y esa página no es precisamente un encanto de diseño, en mi primera aproximación no la encuentro. Diestro como soy para estos menesteres, que voy y empiezo a navegar. Y, tras un ratín, doy con ella. Tampoco era muy difícil. Uno se va al área de Investigación en el menú superior, entra y, según va bajando a mano izquierda, se la encuentra. Exactamente
aquí.
Primera impresión. Tiene pinta efectivamente de borrador. Pero en el documento colgado, al que pretendidamente se le ha dado aire de solemnidad, hay algo sospechoso. Se mantiene la fecha de 1986 y lleva lo que debería ser el visto bueno del Rey. Pero nada, uno que es aplicado va y se descarga el texto de marras. Al fin y al cabo, son 14 paginillas. Muy poco, me digo yo, dada la relevancia que se le quiere dar a la nueva Ley. Pero como se trata de un borrador…
Y nada, a leer se ha dicho. Y anda tú qué cosa. El texto empieza la mar de bien. Dice: "La investigación científica y el desarrollo tecnológico se han desenvuelto tradicionalmente en España en un clima de atonía y falta de estímulos sociales, de ausencia de instrumentos que garantizasen la eficaz intervención de los poderes públicos en orden a la programación y coordinación de los escasos medios con que se contaba". Vaya, me digo a mi mismo. Alguien se ha dado cuenta de la realidad.
Sigo. Me voy al artículo segundo y leo, en el apartado dedicado a objetivos: "El fortalecimiento de la defensa nacional". ¡Glups! ¿Eso no lo habían quitado? Un poco más abajo, lo arregla un poquito cuando habla del Plan Nacional y su planteamiento futuro. Así reza: "La necesidad de alcanzar una elevada capacidad propia en ciencia y tecnología". Como idea no está mal. Si sigo, a lo mejor encuentro cómo se hace eso.
Probando: "(…) a través de una financiación regular de la misma que haga posible el mantenimiento y la promoción de equipos de investigación de calidad, tanto en las Universidades como en los demás centros públicos de investigación". Pues claro, faltaría más. Y, como sigue, justo mediante "los Presupuestos Generales del Estado".
Luego habla del Estatuto de los Trabajadores y de no sé qué rollo (la verdad es que me cuesta entenderlo) sobre personal investigador. El texto no es muy claro. Como después sigue lo de las comisiones y lo de las comisiones de las comisiones, los consejos, las permanentes, las coordinadoras…, decido saltarme el párrafo. El que lo haya escrito sabrá qué habrá querido decir. Yo me quedo con lo de "Cualquier otra que les sea encomendada por la Administración competente" del artículo decimocuarto.
Lo que viene a continuación, aunque suena interesante, porque se habla de contrataciones y demás, la verdad es que es un poco peñazo. Lo que sorprende es que en un punto (en el artículo decimonoveno) se menciona al Ministerio de Ciencia y Tecnología. ¿Un lapsus del redactor?
Nada, que me voy a las disposiciones adicionales, que es donde suele estar la miga. Y bien por la primera: ¡¡sólo tiene el título!! Menos mal que en la segunda y en la tercera alguien se ha acordado de escribir algo… Y no crean, alcanza hasta la duodécima. Ahí se para porque empiezan las transitorias, de la primera a la tercera, todas con sus letras bien puestas, la derogatoria y la final. Sobre el contenido ya me he perdido un poco. Me gusta eso que pone casi al final: "Quedan derogadas cuantas disposiciones se opongan a lo dispuesto en la presente Ley". Y las firmas. Además de la del Rey, aparece la de un tal Felipe González Márquez. ¿No les suena extraño?
En fin, me digo. Será porque es un borrador. Pero hay cosas de las que he leído que no me cuadran con lo que me han contado. Varios investigadores, a los que no voy a citar, me dicen que el texto del borrador es un peñazo larguísimo (en el sentido redaccional legal, no me malinterpreten), que tiene un punto reglamentista tirando a subido, que lo de la carrera profesional tiene pinta de ser una concesión a los sindicatos, que lo de la coordinación con las comunidades autónomas más bien parece un eufemismo y que la organización de los centros de investigación, amparados ahora bajo distintos modelos, algunos de ellos de alta velocidad, podría verse comprometida por una suerte de sumisión a la media nacional. "El CSIC irá más rápido, pero los centros dotados de autonomía de gestión igual tienen que reducir su marcha", me cuenta alguien.
Yo no lo entiendo. Me recomiendan que mire mejor en la web del MICINN, que ahí anda el borrador. Y que está justo en la portada.
Y sí. Ahí está. En verde chillón según se baja por la derecha. ¡Seré cegatón! Buf, un montón de noticias sobre el "borrador del anteproyecto", con documento de presentación-resumen incluido y un pie que sostiene "No se admiten comentarios". 42 folios de texto y yo ya me he quedado sin espacio para seguir escribiendo. Lo intento otro día. Mientras, trato de resolver quien ha sido el gracioso que ha colocado un texto infame lleno de errores en una web de un ministerio del que se espera el rigor propio de la ciencia.