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El Puzzle de los presupuestos de ciencia EE.UU.

Enviado el jueves, 25 de septiembre de 2008 5:34

Una mañana de junio, me encontré en el congreso de Estados Unidos, esperando que se celebrara una reunión de presupuestos que incluía, entre otros puntos, la financiación del gobierno federal para las National Science Foundation y la NASA para el año 2009. Iba como representante del Chronicle of Higher Education, en cuya sección de ciencia y tecnología estaba realizando prácticas de verano. No se trataba de una reunión crucial (por algo habían enviado a la becaria, y no al periodista que normalmente cubría política científica), pero eso no me importaba demasiado: el ir al congreso para cubrir un evento me proporcionaba una dosis de emoción más que suficiente.

Mª José Viñas

Así que ahí estaba: sala H-140 del Capitolio, reunión del Subcomité de Comercio, Justicia y Ciencia del Comité de Apropiaciones. Mi editor me había recomendado llegar al congreso al menos con dos horas y media de antelación. Pero el buen hombre había exagerado; llegué dos horas antes y obtuve una de las primeras posiciones de la fila. Cuando por fin accedí a la sala, me di cuenta de que se trataba de la reunión anterior a la que tenía que cubrir. Qué chasco. Salí de la habitación y me dispuse a esperar pacientemente hora y media a mi reunión, esta vez situada la primera de la fila.

Los turistas iban para arriba y para abajo del corredor. Los niños me miraban intrigados y apartaban la vista, tímidos, cuando les devolvía la mirada. Un guía turístico rollizo y con peluquín dirigía sin ganas una decena de visitantes alzando un paraguas multicolor. Pasó un turista tan obeso que le tenían que llevar en silla de ruedas. Pasó un militar, también en silla de ruedas, aunque por razones distintas. Y entre las hordas de veraneantes, destacaba la gente con traje y corbata, que solos o en grupitos, hablando por teléfono o en silencio, intentaban aparentar importancia. Los más jóvenes eran becarios de las oficinas de los distintos miembros del congreso; la mayoría del resto, lobbyistas – gente a sueldo de grupos de interés, encargados de intentar presionar a los políticos para que aprueben medidas que beneficien a sus clientes.

Los otros periodistas llegaron 40 minutos antes de la reunión. Definitivamente, mi editor había pecado de previsor. Pero ellos tenían pase de prensa, y yo todavía no había sido acreditada. Estaba cruzando los dedos, esperando no tener problemas para acceder a la sala.

A sólo diez minutos de que empezara el show, el corredor estaba tan abarrotado que apareció un guardia de seguridad para poner orden. Me miró de reojo y suspiró sonoramente, fingiendo agobio.

Se abrió a puerta de la sala y dejaron entrar a los empleados del subcomité. Los miembros de la prensa intentaron colarse, sin éxito.

“¿Puede la prensa entrar ya?”
“No”, contestó abruptamente la cancerbera de la sala.

Pasaron dos minutos. Se volvió a abrir la puerta.

“¿Puede la prensa entrar ahora?”
“Sí. Sentaros en la última fila.”
Me colé sin acreditación.

La reunión de aquel día fue una parte muy preliminar del proceso de financiación; las propuestas que se hicieron aquel día se trasladaron a otra reunión de mayor calibre que se celebró a la semana siguiente, donde se reunía el Comité de Apropiaciones al completo.

Luego, una versión modificada de esa porción de los presupuestos de ciencia se votará en el Congreso, y se enviará hacia el Senado junto a las otras partes. La última palabra la tendrá el presidente de Estados Unidos, que puede decidir vetar la propuesta en el último momento. Y George W. Bush ya ha amenazado con vetarla, ya que los demócratas quieren destinar más dinero del que Bush considera razonable a agencias como los National Institutes of Health.

El especialista en política científica del Chronicle me comentó que es muy probable que este año no se cumpla el calendario de los presupuestos porque seguramente el Congreso, demócrata, intentará retener la propuesta tanto tiempo como les sea posible antes de enviarla al Senado (en manos de los republicanos), para ver si Barak Obama, el candidato a la presidencia de Estados Unidos, gana las elecciones en noviembre y les aprueba el plan de financiación a la investigación científica que los demócratas has diseñado.

Hasta entonces, apostaría que más de un científico estadounidense estará tocando madera.

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Comentarios

# re: El Puzzle de los presupuestos de ciencia EE.UU.

28/09/2008 16:11 por Carmen
como está la cosa, que nos den las propinas
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