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'Delicatessen' en la basura

Enviado el jueves, 20 de diciembre de 2007 4:28

¿Se imagina cenar esta noche trufa silvestre y caviar con denominación de origen acompañado de un vino Chateau d’Yquem y finalizar con una taza del café más caro del mundo Kopi Luwak, todo sin pagar ni un euro? Si formara parte del colectivo freegan quizás podría hacerlo.


MARTA CHAVARRÍAS

Los desechos de unos se convierten, bajo la filosofía 'freegan'  (free, libre o gratis; vegan, vegetariano), en comida, u otros objetos, para otros. Para este grupo de personas las verdaderas compras empiezan fuera del horario comercial. Pero no les mueve ni el hambre ni la pobreza. Sólo una fuerte convicción anti-consumista. En Nueva York, donde este estilo de vida tiene una importante presencia, la ruta empieza justo tras el cierre de las puertas, cuando tiendas y supermercados, y también oficinas o escuelas, se deshacen de productos que aún están en buen estado. Dicen los seguidores de este movimiento que de lo que se trata es de acabar con la fiebre consumista que «ataca a la sociedad actual», aunque ello no quiera decir que en ocasiones no caigan en sus tentaciones. Quizás todo tenga un límite.

Según datos que acaba de presentar la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO durante la celebración del Día Mundial de la Alimentación el pasado mes de octubre, millones de personas comen mucho más de lo que realmente necesitan y miles de toneladas de alimentos se desperdician al día. Y sobrevivir de los excesos de los demás es precisamente lo que intentan hacer los freegans. Consolidados ya en EEUU, su entrada a nuevos mercados no parece estar muy lejos. No sólo para compartir yogures caducados o latas de atún con algún que otro golpe, también para aliarse en un ‘modus vivendi’ que desprecia el consumo por el consumo. Organizados desde 1989, los freegans no sólo recogen comida sino que reciclan objetos como bicicletas abandonadas, ropa, electrodomésticos o muebles.

Recolección urbana

La recolección urbana, o la ruta gastronómica, puede empezar en las calles de barrios como Greenwich Village, uno de los más elegantes de la ciudad neoyorkina. En las basuras de muchos de sus restaurantes se pueden encontrar alimentos en perfecto estado, como arroz, verdura, fruta, pasta e incluso carne, aunque ésta no entre en los planes de una dieta 'freeganiana'. Aseguran que los alimentos que recogen pueden llegar a suponer hasta un 80% del total de los alimentos que consumen. Lo que les mueve a actuar de esta manera no es la necesidad, ni la pobreza ni el hambre, sino un estilo de vida que lo que persigue es reducir gastos, consumo y basura. No son pobres vagabundos que comen de la basura por pura necesidad, sino personas más o menos acomodadas, con conciencia social y una cierta posición acomodada que les facilita la reflexión y la crítica.

Y para ello aprovechan la insensatez de muchos otros que no tienen reparo en desperdiciar productos que están en perfecto estado. Normalmente, se trata de alimentos fruto de excedentes de producción, con defectos en el envasado o productos con fechas cercanas a la caducidad. Según un estudio de la Universidad de Arizona, el 40% de los alimentos que se producen en EEUU acaba en la basura.

Nada está de más

Para dar salida a estos productos nació, en la década de los 60 en EEUU, el primer banco de alimentos, que actualmente distribuye unas 7.000 toneladas de alimentos a 200 instituciones humanitarias asociadas. En la UE la idea llegó de la mano de París, sede del primer Banco de Alimentos europeo en 1984. La mayoría de los alimentos que llegan en estos centros sigue una casuística diversa: algunos productos llegan porque están fuera de temporada, o tienen defectos de envasado, o errores en las etiquetas, o pequeños golpes. En algunos casos también pueden llegar alimentos procedentes de rechazos comerciales, es decir, cuando una empresa no ha entregado una partida en el tiempo pactado.

Productos de temporada (como turrones), de campañas de marketing, de excedentes agrarios e incluso productos como el pescado que se decomisa por no cumplir las normas de medidas que especifica la normativa. Todos estos son ejemplos de procedencias de muchos de los alimentos que llegan a un Banco de Alimentos. En EEUU, los acuerdos con industrias alimentarias permiten llevar a cabo lo que denominan ‘second harvest’ (segundo reparto), que realizan con sus excedentes.


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Comentarios

# re: 'Delicatessen' en la basura

23/12/2007 13:56 por eniac
Me parece perfecto. Basta de tanto desperdicio
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