
Cuando desespero con el pasotismo de algunos científicos en lo que respecta a comunicar a la sociedad sus investigaciones, intento pensar en una de las más prometedoras excepciones a la regla: los bloggers de ciencia. Y es que cada vez hay más bitácoras llevadas por científicos que escriben sobre su campo de especialidad de manera clara y atractiva, y más gente que les lee (pese a que parece ser que nunca llegarán a ser tan populares como los blogs dedicados a tecnología y gadgets en general, qué le vamos a hacer). Además, me admira el extraordinario tesón de estos bloggers: la semana pasada estuve viajando cinco días y en ese breve periodo de tiempo, mi lector de feeds acumuló más de ochocientas entradas nuevas provenientes de la treintena de bitácoras de ciencia que intento leer con mayor o menor regularidad.
María José Viñas
Es por eso que el mes pasado seguí con interés la
polémica causada por la última edición de los
Weblog
Awards, unos de los más populares premios a bitácoras del mundo anglosajón,
que funciona desde 2003. En este concurso, los ganadores los deciden los
lectores, quienes votan por sus blogs favoritos en 49 categorías, que van desde
deportes hasta religión, mascotas y negocios. Pero claro, el apartado que más
me interesa a mí es el de mejor blog de ciencia.
En su edición de 2007, la competición se torció desde el
principio, cuando entre los diez blogs nominados a mejor bitácora de ciencia se
incluyeron
Junk Science y
Climate Audit. Ambas webs son
impopulares entre la comunidad científica estadounidense, en especial la
primera, dirigida por
Steven J. Milloy, un comentarista del conservador programa de
televisión americano Fox News. Milloy niega que el calentamiento global sea
causado por el hombre, critica ferozmente a los ecologistas y rechaza que el
tabaco cause cáncer en los fumadores pasivos, entre otras perlas. Climate
Audit, por su parte, se dedica principalmente a criticar supuestas fallos en los
estudios del
Panel Intergubernamental del Cambio Climático.
“¿Cómo han conseguido Junk Science y Climate Audit ser incluidos
en la categoría mejor blog de ciencia?”, comentaba un lector indignado en
Deltoid, una de las bitácoras de
ciencia en inglés más populares. “Entendería que ganaran el premio a “mejor
blog de relaciones públicas” o cualquier otro sinónimo para “mentiras”, pero yo
no llamaría “ciencia” a lo que se dedican”.
Las votaciones empezaron el 1 de noviembre y al poco Junk
Science tiró la toalla y pidió a sus lectores que votaran por Climate Audit. A
la vez, otras bitácoras y webs de carácter conservador también solicitaron a sus
seguidores que dieran su voto a Climate Audit, sin importarles que estuvieran
familiarizados con el blog o no.
Por su parte, la comunidad de blogs científicos lanzó un
grito desesperado (que fue recogido por otras webs de diversa índole): ¡no
dejéis que una bitácora de “pseudociencia”, que va en contra de lo que dice la
inmensa mayoría de estudiosos del cambio climático, se cuelgue el galardón de
“Mejor Blog de Ciencia 2007”! ¡Votad por aquel blog de “verdadera ciencia” que
tiene más posibilidades de ganar! (
Bad
Astronomy, una web llevada por Phil Plait, astrónomo y escritor que se
dedica a criticar en su blog mitos de la ciencia y casos de pésima difusión
científica en los medios de comunicación).
De repente, los Weblog Awards se habían transformado en
una competición con tintes políticos, y la ciencia se había desplazado a
segunda fila. La gente de ambos bandos perdió los papeles, se insultó…Triste,
muy triste.
Ni siquiera me importó el resultado final (empate, por
cierto): quedó totalmente eclipsado ante la evidencia de que, pese a que la ONU
se desgañita diciendo que a menos que recortemos a la mitad nuestras emisiones
de dióxido de carbono en la próxima década nos encaminamos al desastre, todavía
hay gente que prefiere seguir las instrucciones de su líder de opinión favorito
e ignorar la validez de la ciencia que no se ajusta a sus convicciones.