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jueves, 27 de septiembre de 2007

 Una de las actividades más populares en Internet de los estudiantes universitarios norteamericanos es visitar los llamados “social networking sites”, o webs que tienen como finalidad estrechar lazos sociales con la gente de su entorno.


María José Viñas


 Existen varios portales de este estilo, pero dos de los más utilizados MySpace y Facebook. El último, que fue creado a inicios de 2004 por un chaval de 19 años, se ha vuelto inmensamente popular este último año, hasta el punto que la revista “Newsweek” recientemente dedicó su portada y un reportaje a la exitosa web, que cuenta en la actualidad con 42 millones de usuarios activos, principalmente universitarios y jóvenes profesionales.

 Como estudiante en una universidad californiana, puedo afirmar con conocimiento de causa que si no tienes tu perfil en Facebook, no estás “in”. Incluso los jefes que tuve en mis prácticas en Stanford y mis amigos más recalcitrantes se han ido dando de alta poco a poco, y ahora nos dedicamos todos a dejarnos mensajitos los unos a los otros a través de este servicio. Es por eso que leí con alarma el pasado agosto un reportaje de la BBC sobre la existencia de grupos pro-anorexia y pro-bulimia en la red, muy especialmente en Facebook. La noticia pronto encontró eco en otros medios canadienses (el segundo país con más usuarios de Facebook detrás de Estados Unidos). En concreto, un periódico canadiense afirmaba que había encontrado 384 grupos “pro-mia” (a favor de la bulimia) y 350 grupos “pro-ana” (simpatizantes de la anorexia), algunos de ellos con más de un millar de miembros registrados.

 En efecto, estos grupos existen en Facebook y son muy fáciles de encontrar mediante una búsqueda simple. Además, si se encuentra uno, ya se puede llegar a todos los demás mediante enlaces. Hay grupos abiertos (cualquiera se puede adherir) y cerrados (se necesita una invitación de un miembro del grupo para poder acceder a él). Lucen títulos como “No soy anoréxica, es sólo que únicamente como los jueves”, “La anorexia no es una enfermedad, sino un estilo de vida”, “Sí, tengo un desorden alimentario. No, no es problema tuyo” o “Quod me nutrit me destruit” (Lo que me nutre me destruye). Algunos de estos grupos se autodefinen como iniciativas de ayuda a gente con trastornos alimentarios, impulsadas por gente que sufre este tipo de problemas, pero en sus foros se aprecia una realidad muy distinta: los miembros suben fotos de modelos y actrices arácnidas y las idolatran como ideal de belleza, comentan sus objetivos de adelgazamiento para el mes y piden ayuda a los otros usuarios en forma de consejos o, simplemente, apoyo moral. También hay otros grupos mucho más agresivos, que niegan que los trastornos alimentarios sean una enfermedad y lucen lemas como “A los obesos no les envían a rehabilitación: ¿qué carajo?”. Otros, como “Adelgaza, o muere en el intento”, se mueven peligrosamente en el filo, afirmando no ser un grupo pro-anorexia, sino una asociación destinada a “acabar con la discriminación contra las personas delgadas” y asegurando que “la discriminación es peor en Estados Unidos (…), donde una de cada tres personas es obesa”. Esta ridícula afirmación (la última vez que lo comprobé, el ideal de belleza hollywoodiense y de todas las revistas femeninas seguía siendo la delgadez) sería hilarante, si no fuera tan triste.

 Pero sea cual sea el objetivo que manifiestan tener estos grupos, la realidad es que un reciente estudio publicado en el “International Journal of Eating Disorders” mostró que el visitar este tipo de páginas web que alaban la delgadez extrema tiene efectos perjudiciales en la autoestima de mujeres jóvenes. Las autoras del estudio utilizaron a 235 chicas universitarias en el estudio, dividiéndolas en dos grupos: uno que visitó una página pro-anorexia y otro que se dedicó a leer otra web de moda en la que aparecían modelos de talla normal. Observaciones posteriores demostraron que las chicas del primer grupo mostraban peor autoestima, se veían más gordas (independientemente de su peso) y manifestaron que se preocuparían más por su peso en el futuro.

 Además de este efecto, algunos médicos entrevistados por la BBC o el periódico canadiense se manifestaban preocupados por la posibilidad que el “efecto grupo” sirviera para envalentonar a las usuarias, haciéndolas creer que forman parte de una “cultura de la delgadez” y reafirmándolas en su negación de que los trastornos alimentarios, una enfermedad que acaba matando a una de cada seis afectadas, “no son una enfermedad, sino un estilo de vida”. Pese a ello, hasta la fecha, Facebook, que registra a 200.000 usuarios nuevos cada día y que es cada vez más popular en otros países (mi red regional “España” cuenta ya con 49.474 miembros) se niega a perseguir y eliminar este tipo de grupos.

10:08 | gestionado por Xavier Pujol Gebellí | Enviar comentario (0)