Enviado el miércoles, 26 de septiembre de 2007 10:56
En
septiembre se ha aprobado el Plan
Nacional de Investigación. Harto ya de estar harto, decidí disfrazarme de
‘pisti’ de peli americana, buscar a Cochise, el jefe sioux, y preguntar:
¿realmente este Plan es un plan? Uhm…, no lo tengo claro, ¡pero por el camino
me he enterado de cada una!
Xavier
Pujol Gebellí

Llevo
preguntando por el Plan Nacional de Investigación, ese que debe acercarnos –por
fin- a la media europea desde hace por lo menos cinco meses. El interés me
había nacido prácticamente un año antes cuando había oído algo de cómo se
estaba gestando. Por lo que me contaban, había ganas de que por una vez se
hicieran las cosas correctamente y se encarara el futuro con cierta voluntad de
proyección. Es decir, que el Plan fuera la antesala del dibujo del sistema
español de ciencia y tecnología. Huelga decir que este ha sido un objetivo
harto perseguido en los últimos veinte años y que, por lo que se sabe, todavía
no se ha alcanzado.
Dado
que se planteaba de este modo, y dado que otros asuntos trascendentes como los
incrementos de presupuestos, la futura Agencia-CSIC y la futura Agencia-agencia
estaban en el aire y forzosamente deberían guardar relación, decidí echar mano
de mis dotes periodísticas (y de mi agenda, que uno también tiene) para ver dequé me enteraba.
Lo
primero fue acceder al borrador del Plan. Por el camino me enteré de un
‘nosequé’ de una empresa consultora y de un lío acerca de la estimación
presupuestaria y otro lío con el lío que se estaban armando los que buscaban
algo de lo suyo. Dado que el lío se mantenía me enchufé a las seiscientasypico
páginas para, luego, poder preguntar a quien fuera con propiedad. Y nada, que
me lié más todavía.
Fue
por esos días cuando me vino la inspiración. Había caído en mis manos una copia
de una gran peli de indios y pistoleros de los años cincuenta. ¡Flecha Rota!
Todo un clásico. Un ex soldado del ejército norteamericano decide entrevistarse
con Cochise, el jefe sioux de la época (allá por 1870, creo). Y nada, que en la
peli se caen bien, se fuman la pipa de la paz y plantean algo parecido a un
tratado (de la paz, se entiende). Pero había lío entre los dos bandos (el de
los buenos y los malos) y la cosa se lió. Que acabó mal, vaya.
Así
que, como segundo paso, me metí en la piel del aguerrido e intrépido soldado
vuelto a la vida civil y empecé mi búsqueda particular. ¿Quién sería mi
Cochise?
Buceé
por la comunidad científica. Pero no tuve demasiada suerte. Parecía un
encuestador: “no sé, no contesto, no me lo he leído, he oído que hay lío, algo
debe estar pasando…”. ¿Y Cochise? No daba con él ni harto de vino. ¿Se habría
fugado? ¿Estaría de vacaciones? No sé, me daba en la nariz que en el despacho
del gran jefe sioux lo que había era un gran cartel en el que se leía
“vacante”…
En
otros tiempo no tan lejanos no sólo no había vacantes en ese puesto sino que se
llegó a hablar de “gran nación sioux”. Había más de un jefe, había incluso
mandarines. Entre todos eran capaces de hacer temblar a secretarios de estado y
a algún ministro-ministra. Hoy, más que “cochises” hay “jerónimos” que no saben
cómo escapar de la reserva, puesto que la otrora nación parece más que
apaciguada.
Pero
volvamos a lo nuestro. Ante la falta de un Cochise dispuesto a dar la cara
(¿por qué están tan callados los científicos? ¿tan bien les va?), opté por
buscar al gran jefe rostro pálido. Y éste sí que habló. Pero lo hizo en boca de
la gran Nación Blanca. O sea, que Paco Marcellán me dio la
versión oficial. Acudí a él en su calidad de Secretario General (en el
Ministerio de Ciencia y Tecnología…, perdón, que ya no existe, en el Ministerio
de Educación y Ciencia) y porque en otros tiempos él también fue Cochise.
Y
yo que buscaba como aclarar los líos me enteré de que eran cuatro gatos, el
porcentaje habitual, el que protestaba. Y que eso era normal en tiempos de
nuevas propuestas. Por lo demás, aceite en balsa, miel sobre hojuelas. Que
España va bien, vaya.
Y que justamente por eso la Agencia-CSIC
va a tener director-presidente en una misma persona y que la futura agencia-agencia
parece que va a tener a un director (evaluado y evaluable) y a un presidente
(institucional). Y yo, de nuevo, preguntando, porque no lo entiendo. Nadie
contesta, nadie sabe nada. A nadie parece importarle. ¿Dónde está Cochise?