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miércoles, 26 de septiembre de 2007

En septiembre se ha aprobado el Plan Nacional de Investigación. Harto ya de estar harto, decidí disfrazarme de ‘pisti’ de peli americana, buscar a Cochise, el jefe sioux, y preguntar: ¿realmente este Plan es un plan? Uhm…, no lo tengo claro, ¡pero por el camino me he enterado de cada una!

 

Xavier Pujol Gebellí


 Llevo preguntando por el Plan Nacional de Investigación, ese que debe acercarnos –por fin- a la media europea desde hace por lo menos cinco meses. El interés me había nacido prácticamente un año antes cuando había oído algo de cómo se estaba gestando. Por lo que me contaban, había ganas de que por una vez se hicieran las cosas correctamente y se encarara el futuro con cierta voluntad de proyección. Es decir, que el Plan fuera la antesala del dibujo del sistema español de ciencia y tecnología. Huelga decir que este ha sido un objetivo harto perseguido en los últimos veinte años y que, por lo que se sabe, todavía no se ha alcanzado.

 Dado que se planteaba de este modo, y dado que otros asuntos trascendentes como los incrementos de presupuestos, la futura Agencia-CSIC y la futura Agencia-agencia estaban en el aire y forzosamente deberían guardar relación, decidí echar mano de mis dotes periodísticas (y de mi agenda, que uno también tiene) para ver dequé me enteraba.

 Lo primero fue acceder al borrador del Plan. Por el camino me enteré de un ‘nosequé’ de una empresa consultora y de un lío acerca de la estimación presupuestaria y otro lío con el lío que se estaban armando los que buscaban algo de lo suyo. Dado que el lío se mantenía me enchufé a las seiscientasypico páginas para, luego, poder preguntar a quien fuera con propiedad. Y nada, que me lié más todavía.

 Fue por esos días cuando me vino la inspiración. Había caído en mis manos una copia de una gran peli de indios y pistoleros de los años cincuenta. ¡Flecha Rota! Todo un clásico. Un ex soldado del ejército norteamericano decide entrevistarse con Cochise, el jefe sioux de la época (allá por 1870, creo). Y nada, que en la peli se caen bien, se fuman la pipa de la paz y plantean algo parecido a un tratado (de la paz, se entiende). Pero había lío entre los dos bandos (el de los buenos y los malos) y la cosa se lió. Que acabó mal, vaya.

 Así que, como segundo paso, me metí en la piel del aguerrido e intrépido soldado vuelto a la vida civil y empecé mi búsqueda particular. ¿Quién sería mi Cochise?

 Buceé por la comunidad científica. Pero no tuve demasiada suerte. Parecía un encuestador: “no sé, no contesto, no me lo he leído, he oído que hay lío, algo debe estar pasando…”. ¿Y Cochise? No daba con él ni harto de vino. ¿Se habría fugado? ¿Estaría de vacaciones? No sé, me daba en la nariz que en el despacho del gran jefe sioux lo que había era un gran cartel en el que se leía “vacante”…

 En otros tiempo no tan lejanos no sólo no había vacantes en ese puesto sino que se llegó a hablar de “gran nación sioux”. Había más de un jefe, había incluso mandarines. Entre todos eran capaces de hacer temblar a secretarios de estado y a algún ministro-ministra. Hoy, más que “cochises” hay “jerónimos” que no saben cómo escapar de la reserva, puesto que la otrora nación parece más que apaciguada.

 Pero volvamos a lo nuestro. Ante la falta de un Cochise dispuesto a dar la cara (¿por qué están tan callados los científicos? ¿tan bien les va?), opté por buscar al gran jefe rostro pálido. Y éste sí que habló. Pero lo hizo en boca de la gran Nación Blanca. O sea, que Paco Marcellán me dio la versión oficial. Acudí a él en su calidad de Secretario General (en el Ministerio de Ciencia y Tecnología…, perdón, que ya no existe, en el Ministerio de Educación y Ciencia) y porque en otros tiempos él también fue Cochise.

 Y yo que buscaba como aclarar los líos me enteré de que eran cuatro gatos, el porcentaje habitual, el que protestaba. Y que eso era normal en tiempos de nuevas propuestas. Por lo demás, aceite en balsa, miel sobre hojuelas. Que España va bien, vaya.

 Y que justamente por eso la Agencia-CSIC va a tener director-presidente en una misma persona y que la futura agencia-agencia parece que va a tener a un director (evaluado y evaluable) y a un presidente (institucional). Y yo, de nuevo, preguntando, porque no lo entiendo. Nadie contesta, nadie sabe nada. A nadie parece importarle. ¿Dónde está Cochise?

10:56 | gestionado por Xavier Pujol Gebellí | Enviar comentario (0)