Calentamiento global,
¿argumentos basados en la ciencia o en la política? La respuesta condicionará
que los ciudadanos presionen en busca de las medidas necesarias.
María José Viñas

La primera vez que vi el
anuncio
en el
New York Times casi me sentó
mal físicamente. La cabecera gritaba, en grandes mayúsculas, “El calentamiento
global no es una crisis”. A continuación había dos fotos: una de un señor con
cierto parecido al Conde Drácula y otra de Al Gore, el ex vicepresidente de
Estados Unidos que últimamente ha vuelto al ruedo en su vertiente de activista
ecologista, gracias al gran éxito de su documental sobre el calentamiento
global “Una verdad incómoda”. Al parecer, el señor con aires vampíricos, que el
anuncio explicaba que era “Lord Monckton, par escocés, ex asesor de Margaret
Thatcher y consultor de negocios internacional”, retaba a Al Gore a discutir
sobre el cambio climático. “Lo que faltaba, otro ‘debate’”, me dije yo. Al pie
del anuncio, se invitaba a los lectores a obtener más información sobre el desafío
de Lord Monckton y sobre el calentamiento global, información ofrecida
gentilmente por el Heartland Institute, una organización sin ánimo de lucro que
manifiesta estar dedicada a “descubrir, desarrollar y promover soluciones de
libre mercado para los problemas políticos”.
El anuncio se volvió a publicar en el New
York Times (y también en el Wall Street Journal y el Washington
Times, como me enteraría más tarde) varios días más y cada vez que lo veía
me provocaba un escalofrío. Pero al final desapareció de las páginas del diario
y, al cabo de un tiempo, de mi mente también. Hasta que hace unos días volví a
ver otro anuncio
muy similar, esta vez con la foto de otro señor con aire más campechano (y el
mismo retrato del ex vicepresidente), que lanza la siguiente pregunta a los
lectores: “¿Por qué Al Gore no quiere debatir conmigo?”. El nuevo aspirante a oponente de Gore es
Dennis Avery, coator de un libro llamado “Unstoppable Global Warming: Every
1.500 years” (“El calentamiento global imparable: cada 1.500 años”). La nueva
versión del anuncio también anima a visitar la página web del Heartland Institute y enviar una
petición a Al Gore para que se anime a debatir. En el portal de Internet de la
organización se encuentra la siguiente solicitud: “Señor Gore: Numerosos científicos sostienen que el calentamiento
global experimentado en el siglo XX no tiene nada que ver con las emisiones de
dióxido de carbono provocadas por los humanos, como usted sostiene. Sus argumentos son convincentes, y un debate le
permitiría a usted discutir estos temas y demostrar que sus argumentos están
basados en la ciencia, no en la política. El 14 de marzo de 2007, Lord Monckton
de Brenchley le desafió a defender su postura sobre el calentamiento global. Le
insto a que debata a Lord Monckton de Brenchley, o a que sino admita que el
vínculo causal entre el hombre y el calentamiento global es falso. Atentamente,
…” La provocación es clara: “Gore,
cobardica, no te atreves a debatir con ‘verdaderos expertos’ porque en realidad
sabes que lo que defiendes es mentira”.
De repente me descubro murmurando una
letanía: “Por favor, Al Gore, por favor. Ni se te ocurra contestar a estos dos”.
Porque aunque para empezar sería facilísimo poner en entredicho las más que dudosas
credenciales del vizconde, del escritor de panfletos y del Heartland Institute
(en realidad un grupo de presión política que recibe dinero de varias industrias
y que también ha promovido campañas que afirman que el tabaco no es tan perjudicial
para la salud como lo pintan), el darles la oportunidad de salir en los medios
de comunicación les beneficiaría. Es bien sabido que una de las principales
armas de aquellos que intentan negar el cambio climático es hacer que la gente
crea que no hay nada claro, que existe un verdadero debate científico sobre si
el cambio climático está provocado por causas humanas o no. Y lo consiguen
aprovechándose de una de las más viejas prácticas del periodismo: el mostrar
las llamadas “dos caras de la historia”. Porque desafortunadamente, todavía hay
periodistas que piensan que, pese a que a los 2.500 científicos punteros que
elaboraron el último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático
afirman que hay un 90% de posibilidades de que la actividad humana haya provocado el calentamiento
global, si hay otro tipo que afirma que no es así, se le ha de dar voz también,
para no ser injustos.
En Estados Unidos, la estrategia de
promover la controversia les ha salido perfecta a los detractores del calentamiento
global: según un reciente reportaje de la
revista Newsweek, el 64% de los estadounidenses piensan que existe
“mucho desacuerdo entre los científicos sobre el cambio climático” y sólo un
tercio de los americanos creen que el calentamiento global es causado por la
actividad humana. Con estos niveles de indecisión, está claro que a este paso los
estadounidenses nunca presionarán a su gobierno para que ratifique el Protocolo
de Kyoto.
Así que Al Gore, de verdad: tú ni caso.
Paremos este falso debate ya.