Una plataforma desde la que acceder a las profundidades
marinas en Canarias, una instalación de ensayo de motores en Valencia, un
microscopio súper avanzado en Aragón o una instalación singular para la
investigación de la fusión nuclear en Madrid.
MALEN RUIZ
de ELVIRA

Estas son algunas de las nuevas infraestructuras científicas
y técnicas que se van a construir en España en los próximos cuatro años tras el
acuerdo político alcanzado entre la Administración central y las Comunidades
Autónomas las cuales, por fin, parecen estar empezando a coordinarse.
Puede parecer duro decirlo, pero creo que muchos de los que
seguimos los avatares del sistema de ciencia y tecnología español estaremos de
acuerdo en que, en los últimos 10 o 12 años al menos, lo que ha predominado ha
sido un cierto desbarajuste, sin quitar méritos a las instituciones y
científicos que se han esforzado y se siguen esforzando por trabajar en este
ambiente. Los desajustes burocráticos en la Administración central, la falta de
coordinación, la proliferación de iniciativas casi unipersonales financiadas
por Gobiernos locales carentes de estrategia, el "café para todos" en
la selección de proyectos, cuando no el desprecio olímpico por la excelencia,
han caracterizado un sistema que crecía poco y sin armonía. Por eso es tan
buena noticia que estén cuajando algunas iniciativas de coordinación que pueden
suponer, ayudadas por una mayor disponibilidad de fondos, los primeros pasos
para un crecimiento más armónico y ajustado a las necesidades del país.
Si quizás ha sido inevitable que también la ciencia y la
tecnología hayan pasado por el sarampión autonómico, como tantos otros
sectores, asimismo está claro que el sistema de ciencia y tecnología atraviesa
ya dolores de crecimiento, que se deben de saldar con reformas, pero, sobre
todo, con una mayor coordinación entre las distintas administraciones. Y no hay
que olvidar algo muy importante: que esta coordinación debería, según los
expertos, ir más allá, hacia la planificación estratégica, la apuesta decidida
por algunas -pocas- áreas prioritarias en los próximos años.
El primer fruto de esta nueva etapa de consenso político son
las iniciativas que aprobaron por unanimidad los presidentes de las comunidades
autónomas reunidos en Madrid en la III Conferencia de Presidentes el pasado mes
de enero, de las cuales la más importante es la Estrategia Nacional de Ciencia
y Tecnología y la más llamativa el Mapa de Infraestructuras Científico
Tecnológicas Singulares del que he citado algunos ejemplos. Un factor positivo
de estas iniciativas es la sensación de que se están llevando a cabo con la
comunidad científica y no al margen de ésta. Es alentador que un proceso de
consultas sucesivas hasta alcanzar el consenso sustituya al "no método"
anterior, que muchas veces daba la apariencia de basarse en que el más avispado
(comunidad autónoma) se llevaba el gato (la instalación) al agua y
prácticamente gratis.