Cuentan que basta con siete conexiones para que cualquier persona, en cualquier lugar del mundo, pueda concluir que George Bush, o Vladimir Putin o quien sea, está también a su alcance. Me lo dijeron en una cena. No paro de darle vueltas desde entonces.
XAVIER PUJOL GEBELLÍ

No hace falta ser ni un gran literato ni tener dimensión política o diplomática. Ni tener un banco (de los de robar dinero, claro) ni un bar ni nada que te relacione especialmente con nadie. Lo que hay que tener es un amigo (también valen conocidos o saludados). Y ese amigo tiene que tener otro amigo (o conocido o saludado) que, a su vez, tiene que tener otro. Y así, de media, hasta siete. Con esa cifra resulta que se puede tirar del hilo y llegar hasta lo más alto.
Lógicamente, cuanto mejor conectado esté uno de los amigos (o conocidos o saludados, que, insisto, también valen), mejor que mejor. Porque entonces se necesitan menos amigos para llegar hasta donde se quiere.
Yo no sé si es verdad; lo único que sé es que me lo contaron en una cena y que me lo contó un físico de prestigio (o sea, que supuestamente no se lo inventó, aunque admitió que a él también se lo contaron y que no le citaron fuentes). Y nada, que desde esa noche que juego un rato cada día imaginando el circuito que me llevaría hasta personas o situaciones
Ya verán. Prueben y a ver si les ocurre lo mismo que a mí. En un primer ejercicio (este para mí era facilón) llegué a conectar con el mismísimo Santiago Ramón y Cajal. Fue a través de un científico que en su día me conectó con sus herederos, a los cuales llegué a conocer. ¡O sea, que en un paso doy con él!
De ahí (segundo paso) doy con el presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (con el actual, Carlos Martínez Alonso, y con varios de los anteriores). Resulta que hasta hace bien poco había pendiente un conflicto de intereses con el legado de Cajal. Ignoro si ya está resuelto. Eso es lo que los conecta.
Como que el presi del CSIC es de León y es amigo (o conocido o saludado, que para el caso da lo mismo), del PRESI, que en un plís ya estoy con Zapatero que, por cierto, también es leonés. Tercer paso y cuatro aún por dar. Tocaba decidir qué dirección tomar.
Uno, que a veces es un peligro, decidió echar atrás en el tiempo. PRESI por PRESI y, ¡horror, que me meto en las Azores con George Bush, Tony Blair y José María Aznar! En menudo glups me he metido. Porque, vamos a ver: estos tres son los que, si no recuerdo mal, se dejaron engañar por sus servicios de inteligencia y decidieron invadir Irak, destronar a Sadam Hussein y proseguir con la búsqueda de Ossama Bin Laden, líder de Al Qaeda. Pues vaya. Y digo yo: ¿Si a mí me han bastado cinco pasos para dar con el personaje más buscado del mundo, ¿por qué les cuesta tanto a los que más conexiones tienen? Será porque es difícil, claro, y lo mío nada tiene que ver (uf, suspiro de alivio).
Nada, que decidí tomar otra dirección. La conexión más conectada de Aznar, me dije, va a ser su señora esposa, doña Carmen Botella, a la que llego igualmente en cinco pasos. ¿Y dónde me lleva ella? Pues, por lo que cuentan (que yo no lo sé) a Legionarios de Cristo, a arzobispos, a algún que otro cardenal… Nada, a la derecha más derecha del país (paso seis).
¿Y el paso siete? Pues me lleva ni más ni menos que al actual Ministro de Sanidad, Bernat Soria. Cierto es que me podría haber ahorrado unos pasos, puesto que tiene conexión directa con Zapatero, y a él ya había llegado. Pero me dio por ahí, por lo del peligro que uno tiene a veces. Digo Soria porque se erigió en uno de los portavoces de la investigación en células madre y el uso de embriones humanos para fines terapéuticos.
El siete, en mi circuito, representa la antítesis entre los que abogan por la libertad de investigación con controles éticos y los que consideran que, por cuestiones morales, hay temas que ni tocarlos. No en vano suponen cuestionarse lo más íntimo de cada uno de nosotros. Cuándo empieza la vida, por ejemplo. Y eso es algo que lo resuelve la fe o las creencias o la tradición. Aunque, cierto es, ninguna de estas tres cuestiones son patrimonio exclusivo de la derecha.
Pues ya ven cómo son las cosas. De Cajal a Soria; y de por medio, Zapatero, Bin Laden, Botella… Explosivo, ¿no? Pues que se ande con ojo Bernat Soria, que acaba de estrenar cargo y nunca se sabe hasta dónde puede llegar a conectar. Y, ya puestos, mejor nos andamos con ojo todos nosotros, que vete a saber con qué Gran Hermano estamos liados. Y si no, prueben, a ver qué les sale.