Ha llegado a mis manos el que se supone que es el
primer borrador del Plan Nacional de I+D+i 2008-2011. Lleva fecha de 7 de mayo.
Algunos de los que lo han visto se han llevado las manos a la cabeza. Otros,
directamente, lo han echado a la papelera. Ciertamente, aquí hay madera.
XAVIER PUJOL GEBELLÍ
Primera impresión: hay un montón de hojas a leer.
¡Qué pereza! No crean, no soy el único que piensa así. Los cuatro documentos a
los que he tenido acceso sumarán más de 600 páginas. Se supone que, tras un
periodo de encuesta –eso es lo que me han dicho- hay que pasar a un tiempo de
lectura y evaluación. Luego, habrá que revisar, corregir, volver a revisar y
dar una versión lo más definitiva posible. Y estamos prácticamente en junio. Llegan
final de curso, verano, convocatorias, proyectos, laboratorios, exámenes,
publicaciones, presupuestos… Un casi nada, como siempre. Y eso suponiendo que a
nadie le toque ayudar en tareas administrativas (como saben, los investigadores
de este país tocan pocos papeles a lo largo de las 12 horas de trabajo diario…)
o prestar apoyo a las señoras de la limpieza. Pero nada, hay que ponerse,
porque si no, a lo mejor, lo que resulta de este borrador es un pitafio.
O sea, que sí, que me tomo un café, me abro la cajetilla
de tabaco y me pongo.
Lo primero que me llama la atención es: “La ENCYT y el Acuerdo de la Conferencia de
Presidentes han sentado las bases para la elaboración del Plan Nacional de
I+D+i (2008-2011) y han propuesto la transformación del modelo tradicional de
PN”.
Para los que no estén puestos, ENCYT es Estrategia Nacional de Ciencia y
Tecnología y, al parecer, pretende alcanzar objetivos de inversión sobre el PIB
del 2,5% para 2015. PN, como habrán supuesto, es Plan Nacional.
Y sigue: “Se trata de pasar de un modelo que ha estado guiado por
actuaciones temáticas, que ha sido útil en los años pasados, a un modelo de PN
que esté construido a partir de la definición de los instrumentos y donde éstos
son la respuesta de las AAPP a los objetivos estratégicos y operativos fijados
por la ENCYT.” ¿Qué serán las AAPP? Miro en Internet. Google me devuelve, entre
otros, “Asociación Argentina de Pilotos de Parapente”. ¿Será eso? Necesito más
café…
A la
vuelta (amanece ya, que no es poco) me pongo a la Piaf y al rato, ruido de
albañiles en la puerta de al lado. Así no hay quien se concentre. Y menos aún
cuando, varios párrafos más allá leo: “La simplificación de los tipos de
actuaciones, y su encuadramiento bajo los instrumentos definidos, así como un
esfuerzo de homogeneización y estandarización de los conceptos y términos
utilizados ayudaran a la comprensión (…)”. ¡Pues vaya!
Después viene un diagnóstico del sistema (alguien me
ha dicho que el sistema español de ciencia y tecnología es el más diagnosticado
del mundo) con alusiones a Europa, a las iniciativas de las comunidades
autónomas (ya veo: AAPP son las AAdministraciones PPúblicas), más análisis y
diagnósticos, distribución de gastos, inversiones sobre el PIB (España ya no es
el último de la fila: supera a Grecia, Polonia, Hungría, Portugal y República
Checa, además, y esto sí es sorprendente, a Italia), gasto de innovación en
empresas (¿renovar el parque informático es innovación empresarial?). El texto
aclara mis dudas de mal-pensador: “La intensidad innovadora media para el conjunto de los sectores
representó el 0,83% de la cifra de negocio”. No me atrevo a valorar el dato. Y
el diagnóstico agrega: “Desglosado por ramas de actividad se concentra un mayor
número de empresas innovadoras en la alimentación, bebidas y tabaco”. Nada, que
enciendo otro pitillo. Ah, el dato es del INE de 2005.
Luego, los datos
de producción científica. España ha crecido hasta superar las 32.000
publicaciones ISI en 2004. Bien, esto se anima.
El dato se aclara con una obviedad: “Andalucía, Cataluña y Madrid son
las comunidades que muestran un nivel de aprovechamiento de recursos más
elevado, puesto que una alta inversión de inputs monetarios se traduce en una
alta capacidad de producción de artículos científicos”. Bien, bien.
Pero, ahora, el
jarro de agua fría: “Las patentes solicitadas por España en la Oficina Europea de
Patentes representaron en 2003 –últimos datos disponibles- el 2% del total de
la Unión Europea”. Y la puntilla: “Según
esto, y partiendo de que la actividad innovadora en nuestro país es escasa, el
peso en la participación de patentes solicitadas a nivel europeo sigue siendo
bajo, lo que demuestra poco interés a la hora de concretizar los resultados de
la investigación”. Pero no desesperemos: Hungría, República Checa, Grecia,
Portugal y Polonia están por debajo. Qué alivio.
No sé si seguir.
Acaba de llegar la secretaria-manager-productora-capataz-jefa-señora de la
limpieza-alma mater. Lleva un maletín lleno de papeles por firmar, una agenda
cargada de actos a los que acudir, reuniones inacabables para discutir cómo
invertir el poco presupuesto que nos queda, como hacer algo con los becarios,
cómo reclamar a un post-doc, tres publicaciones que repasar… Ay, y me quedan
500 páginas por leer. Otro día sigo.