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viernes, 25 de mayo de 2007

Ha llegado a mis manos el que se supone que es el primer borrador del Plan Nacional de I+D+i 2008-2011. Lleva fecha de 7 de mayo. Algunos de los que lo han visto se han llevado las manos a la cabeza. Otros, directamente, lo han echado a la papelera. Ciertamente, aquí hay madera.

XAVIER PUJOL GEBELLÍ


Primera impresión: hay un montón de hojas a leer. ¡Qué pereza! No crean, no soy el único que piensa así. Los cuatro documentos a los que he tenido acceso sumarán más de 600 páginas. Se supone que, tras un periodo de encuesta –eso es lo que me han dicho- hay que pasar a un tiempo de lectura y evaluación. Luego, habrá que revisar, corregir, volver a revisar y dar una versión lo más definitiva posible. Y estamos prácticamente en junio. Llegan final de curso, verano, convocatorias, proyectos, laboratorios, exámenes, publicaciones, presupuestos… Un casi nada, como siempre. Y eso suponiendo que a nadie le toque ayudar en tareas administrativas (como saben, los investigadores de este país tocan pocos papeles a lo largo de las 12 horas de trabajo diario…) o prestar apoyo a las señoras de la limpieza. Pero nada, hay que ponerse, porque si no, a lo mejor, lo que resulta de este borrador es un pitafio.

O sea, que sí, que me tomo un café, me abro la cajetilla de tabaco y me pongo.

Lo primero que me llama la atención es: “La ENCYT y el Acuerdo de la Conferencia de Presidentes han sentado las bases para la elaboración del Plan Nacional de I+D+i (2008-2011) y han propuesto la transformación del modelo tradicional de PN”. Para los que no estén puestos, ENCYT es Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología y, al parecer, pretende alcanzar objetivos de inversión sobre el PIB del 2,5% para 2015. PN, como habrán supuesto, es Plan Nacional.

Y sigue: “Se trata de pasar de un modelo que ha estado guiado por actuaciones temáticas, que ha sido útil en los años pasados, a un modelo de PN que esté construido a partir de la definición de los instrumentos y donde éstos son la respuesta de las AAPP a los objetivos estratégicos y operativos fijados por la ENCYT.” ¿Qué serán las AAPP? Miro en Internet. Google me devuelve, entre otros, “Asociación Argentina de Pilotos de Parapente”. ¿Será eso? Necesito más café…

A la vuelta (amanece ya, que no es poco) me pongo a la Piaf y al rato, ruido de albañiles en la puerta de al lado. Así no hay quien se concentre. Y menos aún cuando, varios párrafos más allá leo: “La simplificación de los tipos de actuaciones, y su encuadramiento bajo los instrumentos definidos, así como un esfuerzo de homogeneización y estandarización de los conceptos y términos utilizados ayudaran a la comprensión (…)”. ¡Pues vaya!

Después viene un diagnóstico del sistema (alguien me ha dicho que el sistema español de ciencia y tecnología es el más diagnosticado del mundo) con alusiones a Europa, a las iniciativas de las comunidades autónomas (ya veo: AAPP son las AAdministraciones PPúblicas), más análisis y diagnósticos, distribución de gastos, inversiones sobre el PIB (España ya no es el último de la fila: supera a Grecia, Polonia, Hungría, Portugal y República Checa, además, y esto sí es sorprendente, a Italia), gasto de innovación en empresas (¿renovar el parque informático es innovación empresarial?). El texto aclara mis dudas de mal-pensador: “La intensidad innovadora media para el conjunto de los sectores representó el 0,83% de la cifra de negocio”. No me atrevo a valorar el dato. Y el diagnóstico agrega: “Desglosado por ramas de actividad se concentra un mayor número de empresas innovadoras en la alimentación, bebidas y tabaco”. Nada, que enciendo otro pitillo. Ah, el dato es del INE de 2005.

Luego, los datos de producción científica. España ha crecido hasta superar las 32.000 publicaciones ISI en 2004. Bien, esto se anima.  El dato se aclara con una obviedad: “Andalucía, Cataluña y Madrid son las comunidades que muestran un nivel de aprovechamiento de recursos más elevado, puesto que una alta inversión de inputs monetarios se traduce en una alta capacidad de producción de artículos científicos”. Bien, bien.

Pero, ahora, el jarro de agua fría: “Las patentes solicitadas por España en la Oficina Europea de Patentes representaron en 2003 –últimos datos disponibles- el 2% del total de la Unión Europea”.  Y la puntilla: “Según esto, y partiendo de que la actividad innovadora en nuestro país es escasa, el peso en la participación de patentes solicitadas a nivel europeo sigue siendo bajo, lo que demuestra poco interés a la hora de concretizar los resultados de la investigación”. Pero no desesperemos: Hungría, República Checa, Grecia, Portugal y Polonia están por debajo. Qué alivio.

No sé si seguir. Acaba de llegar la secretaria-manager-productora-capataz-jefa-señora de la limpieza-alma mater. Lleva un maletín lleno de papeles por firmar, una agenda cargada de actos a los que acudir, reuniones inacabables para discutir cómo invertir el poco presupuesto que nos queda, como hacer algo con los becarios, cómo reclamar a un post-doc, tres publicaciones que repasar… Ay, y me quedan 500 páginas por leer. Otro día sigo.

10:24 | gestionado por Xavier Pujol Gebellí | Enviar comentario (14)