María José Viñas
“Advancing Science, Serving Society” (“Haciendo
avanzar a la ciencia, sirviendo a la sociedad”). Un enorme cartel con este emocionante
lema de la American
Association for the Advancement of Science (AAAS) preside la sala de prensa del Hotel Nikkon, en San Francisco. Estoy
en la reunión anual de la AAAS, y estoy apabullada:
miles de visitantes se reparten entre las aproximadamente 200 sesiones que durante
cinco días imparten unos 800 conferenciantes provenientes de todos los campos
de la ciencia. No importa cuál sea el evento al que elija ir: siempre tengo la
sensación de que me estoy perdiendo algo mucho más importante que está
sucediendo simultáneamente en alguna otra sala de los tres hoteles donde se
celebra esta gigantesca reunión.
Tras los científicos, el
grupo profesional más abundante en esta reunión es el de los periodistas especializados
en ciencia, que en cada sesión suelen ocupar como mínimo una fila de asientos.
Parece virtualmente imposible obtener una exclusiva de esta reunión, aunque la
verdad es que pocas novedades se presentan aquí. Los conferenciantes acuden más
bien a obtener una idea general sobre el estado actual de la investigación
científica. Aun así, todos los medios americanos importantes han enviado por lo
menos a un corresponsal, y lo que pasa aquí tiene amplia repercusión mediática.
Hay también reporteros británicos, australianos, canadienses, franceses,
austriacos, suizos e incluso chinos.
Pero en los cinco días que dura la
conferencia, no localizo a ningún español, aparte del pequeño comité que ha
venido en representación del Euroscience Open Forum (ESOF),
un evento que pretende ser la respuesta europea a la reunión de la AAAS y que en 2008 celebrará
su tercera edición en Barcelona. Jordi Mas, del equipo organizador de ESOF 2008, me explica
que no tienen ningún stand informativo, sino que están simplemente
tanteando el terreno y repartiendo algunos folletos informativos antes de
acudir formalmente a la reunión de la
AAAS del año que viene, que será en Boston.
Se me ocurre que el
equipo organizador de ESOF puede aprender mucho del éxito de los americanos en
lo que respecta a involucrar al público en la investigación científica. A la
reunión de la AAAS
acuden un nada despreciable número de familias que han traído a sus niños a
participar en los dos días de “Ciencia para las familias”, una exhibición
interactiva que les muestra a los chiquillos que la ciencia es, al fin y al
cabo, algo divertido. Asisto también a la grabación en directo de Science
Friday, un programa científico semanal de la radio pública estadounidense de dos
horas de duración, y observo como un grupo de estudiantes de secundaria han
venido con preguntas preparadas para los invitados: asesores en el programa de la NASA que
busca vida en Marte y estudiosos del descenso de crímenes violentos que se
produjo en Estados Unidos en los años 90. La sofisticación de algunas de las
preguntas de estos chavales me hace enrojecer recordando entrevistas en las que
no me preparé el tema tan bien como ellos se lo han estudiado.
Otra actividad muy
popular en la conferencia de la
AAAS es lo que los americanos llaman networking, que
es simple y llanamente “hacer contactos”. Aquí la timidez ha sido abolida:
cualquier momento es bueno para iniciar una conversación trivial con aquel que
esté a tu alcance, y que idealmente culminará en un intercambio de tarjetas
profesionales. Nunca se sabe quién puede resultarte útil en tu carrera…
Y para los aspirantes a
periodista científico, aún hay más: una feria de prácticas, organizada por la Asociación Nacional
de Escritores Científicos. Al evento acuden 16 importantes revistas y gabinetes de comunicación que van
desde Science y Nature hasta el departamento de
prensa del laboratorio de física de altas energías Fermilab. Tras una breve
presentación, en la que cada medio describe qué tipo de prácticas ofrece, se da
una variante del speed-dating, en la que los reclutadores conceden
entrevistas de cinco minutos cronometrados a los potenciales becarios.
Mi primera reunión de la AAAS resulta francamente
agotadora.