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OJITO CON LOS PRESUPUESTOS

Enviado el miércoles, 03 de agosto de 2005 9:19

Se acerca la hora de la verdad para saber si Rodríguez Zapatero va a cumplir con la promesa del 25% de inversión en I+D

 

Estamos en agosto, un mes inútil para tantas cosas de la vida. Salvo para las vacaciones o para la actividad laboral relajada, claro está. Quizás también sea una excepción que alguien reflexione, al más puro estilo Newton bajo un manzano. Eso sí, activando neuronas al ralentí entre siesta y cabezada para recuperarse del sopor de una comilona en el campo a buen resguardo del sol.

 

Qué quieren. Me considero un buen tipo. Y por eso creo que una buena parte de los miembros de nuestro gobierno andarán en situación similar a la descrita pensando en el futuro del país. Caray, para eso se les paga y además, ellos que tienen sentido de la responsabilidad, seguro que se lo toman en serio.

 

Pienso que, en estos momentos, los que reflexionan con mayor profundidad deben estar repasando -mentalmente, por supuesto- en los objetivos de la Agenda de Lisboa. Y cómo que entre los distintos ministerios que pudieran estar implicados existe una magnífica coordinación y un mejor entendimiento, alguno tal vez crea oportuno organizar una cena informal para repasar las medidas dispuestas para llegar a tiempo para cumplirlas. Ya se sabe, un Gobierno responsable nunca descansa.

 

Se me ocurre que los que están metidos en el ajo, los que se conocen el tema de verdad, estarán diseñando -insisto, mentalmente- cómo impulsar actuaciones que, de una vez por todas, hagan pensar a las empresas que invertir en I+D merece la pena en un país como el nuestro. Quede claro que estoy hablando de I+D de la de verdad: renovar el parque informático o poner a punto una cadena de montaje no vale.

 

Quizás alguien piense también en como diseñar una carrera investigadora equiparable (por tanto, equivalente) a la de países de nuestro entorno. Una carrera que dignifique la profesión (quizás debería escribir oficio) de investigador. Y también la de investigadora, demasiado susceptible al techo de cristal. Me imagino que estarán pensando en cómo mejorar la enseñanza de las ciencias en la educación primaria. Y en la secundaria. Supongo que nadie se va a creer que con aumentar unas horitas las materias necesarias sea suficiente. A qué después de verano nos sorprenden con medidas extraordinarias e imaginativas que permitan aprender de la magia de las matemáticas, la física o la biología entre los alumnos más pequeños. Claro que sí: adormilados bajo el manzano pedagogos, científicos y gestores estarán dibujando nuevos escenarios. Así se van a generar nuevas vocaciones que, con el paso de los años, les van a permitir desarrollar su talento, tener una vía ordenada para crecer y unos sueldos y unos incentivos acordes con sus capacidades y sus logros.

 

Claro que para eso alguien estará -esta vez diseñándolo en la playa- estructurando qué tipo de centros, qué tipo de instalaciones y qué tipo de equipamientos son los más oportunos para que estas carreras den sus frutos más apetitosos y maduros. No sólo para el país, que se lo merece, sino también para el conjunto de Europa. Ahora que hemos alcanzado un nivel de vida notable, que tenemos carreteras e iglesias restauradas, es el momento de demostrar nuestra creatividad en ciencia. Europa lo está esperando (yo también.).

¿Cómo lograrlo? Se habla ya de una Agencia de Financiación. La idea existe, e incluso una propuesta surgida de la comunidad científica. Pues vamos a ver cómo se pone en marcha. Alguien se reunirá estos días y entre vinos, berberechos y calamares, dará con la fórmula adecuada para que arranque con fuerza.

 

Y todo ello gracias a que, por fin, en los próximos Presupuestos Generales del Estado el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, va a cumplir escrupulosamente su promesa de incrementar un 25% anual los dineros para el sistema de ciencia y tecnología. Por lo menos, durante los próximos cuatro años. Y a que ese incremento se va a dar con euros frescos, con euros que van a inyectarse mayoritariamente al sistema público para así lograr que alcance la madurez necesaria; y otros euros, también frescos, que incentiven a las empresas a participar del mismo. Nadie va a pensar que, de nuevo, el incremento se dará sólo a partir de créditos reembolsables y que en las partidas de I+D+i van a figurar conceptos místicos, estrambóticos o que requieran de explicación astrológica.

 

Qué bien estar sentado bajo un manzano. La cantidad de ideas que a uno se le ocurren. Qué bien que a uno le vayan cayendo manzanas maduras a la cabeza que ayuden a desvelar cómo se diseña el futuro. Y más ahora, que los primeros borradores de los presupuestos ya empiezan a circular. La lástima sería que nadie se diera por enterado. Entonces, en lugar de manzanas tal vez deberían caer chuzos de punta.

 

 

 


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