Enviado el lunes, 18 de abril de 2005 20:42
Investigadores japoneses y estadounidenses aseguran que la leche obtenida de vacas clónicas es «segura» y de características «idénticas» a la que se extrae del ganado convencional. Lo mismo afirman de la carne.
Los investigadores, bajo la dirección de Xiangzhong Yang, de la Universidad de Connecticut, han analizado alrededor de 100 parámetros habituales en la industria cárnica y láctea, los cuales se emplean de forma regular para verificar la calidad y la seguridad de estos alimentos. De acuerdo con los resultados obtenidos, más del 90% de los parámetros coinciden entre el grupo de animales clónicos y el considerado como control. La diferencia más notable, escriben en el último número de Proceedings of National Academy of Sciences (PNAS), reside sobretodo en el contenido de ácidos grasos. El resultado coincide con lo esperado, puesto que los clones se habían obtenido de un animal con estas mismas características.
La investigación dada a conocer avivará el debate de los clones en Estados Unidos, país en el que según diversas encuestas, más del 60% de los consumidores se muestran reacios a consumir productos derivados de ganado clonado. Pese a esta percepción negativa, la industria biotecnológica continúa efectuando nuevas comunicaciones que retenden demostrar que estos animales son tan seguros para el consumo como los convencionales, con el añadido de que determinadas características de interés saludable pueden estar predeterminadas.
La posibilidad de comercializar leche o carne de animales clonados todavía se antoja lejana. Sin embargo, la Food and Drug Administration (FDA), agencia encargada de velar por la seguridad de medicamentos y nuevos alimentos, ya ha iniciado estudios para verificar algo más que la inocuidad: se trata de establecer si en el perfil genético de los animales obtenidos a través de técnicas biotecnológicas existe algún riesgo para la salud humana.
Hasta la fecha se han mantenido dudas acerca de la salud de los clónicos. A cuestiones tan centrales como su edad biológica y el elevado número de fetos anormales o inviables, se añade una cierta propensión a la aparición de distintas formas de cáncer y, por encima de todo, la todavía escasa rentabilidad de las técnicas empleadas para lograr el nacimiento de nuevos animales.
Aunque todos estos factores han mejorado con el transcurso de los años, la duda persiste. Sobre todo en la opinión pública, que habitualmente se muestra reacio al consumo de productos biotecnológicos. Dado el peso creciente que tiene la biotecnología en el sector de la alimentación, los estudios de seguridad tienden a ser cada vez más rigurosos. El caso de los transgénicos es un buen ejemplo.
No obstante, llama la atención que de un tiempo para esta parte estas mismas empresas califiquen el ganado clonado como una opción lejana para el consumo y al mismo tiempo anuncien estudios en los que aseguran la identidad genética -y organoléptica- con respecto a los animales de procedencia. ¿Estarán tramando algo?