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miércoles, 13 de abril de 2005

El supercomputador 'Mare nostrum' empieza a procesar

 

El estreno formal del 'Mare nostrum', el mayor supercomputador insalado jamás en España, se ha demorado seis meses. Finalmente, ayer se dio por 'estrenado' en las instalaciones que la Universidad Politécnica de Cataluña ha dispuesto para esta máquina enorme. Todo un contraste: la que por ahora es el cuarto superordenador más veloz del mundo, con 4.536 procesadores y una memoria principal de 9 terabytes, se ha instalado en una vieja capilla que ha debido remodelarse para acoger en condiciones a técnicos, científicos y equipamiento.

El 'Mare nostrum', a pesar de lo que se dijo en un primer momento en el que las prisas por inaugurar acabaron jugando una mala pasada al último ministro de Ciencia y Tecnología, el valenciano Joaquín Costa, ha sido fruto de una larga y discretísima negociación entre los responsables de investigación de IBM y el departamento de Arquitectura de Computadores de la Universidad Politécnica de Cataluña, con Mateo Valero a la cabeza.

Todo empezó, hace años, con un acuerdo de colaboración entre el gigante informático y el grupo de investigación universitario. El acuerdo desembocó en la creación de algo muy similar a un «researh center» que, entre otros aspectos, contemplaba el desarrollo y puesta a punto de nuevos procesadores y abrir líneas en supercomputación en paralelo, además de prever algoritmos y software de aplicación en estas enormes máquinas. El grupo liderado por Valero destaca internacionalmente desde hace años en estos territorios.

El propio Valero ha contado en círculos restringidos cómo su grupo entró en la puja por la máquina. IBM tenía interés en promover la construcción de un superordenador «precomercial». Esto es, de un tamaño amoldable a cualquier instalación, con altas prestaciones en supercomputación y un precio razonable para instituciones científicas e incluso industriales. De algún modo, pretendía disponer no tanto de un «fórmula 1» como de un automòbil de serie de la mayor de las gamas posibles.

Desarrollado el trabajo de arquitectura informática, quedaba pendiente su ensamblaje y el inicio de pruebas que validasen el concepto. Para ello abrieron un concurso internacional al que se presentó el grupo liderado por Valero. Sus conexiones previas con la empresa, así como la reputación alcanzada por Barcelona en esta materia, reconocida internacionalmente, les permitieron superar las primeras cribas. El posterior apoyo institucional de la Generalitat y del desaparecido Ministerio de Ciencia y Tecnología, favorecieron el resto.

Por tanto, en ningún caso debe entenderse que fuera iniciativa ministerial -como así lo vendió Costa a los medios de forma apresurada en periodo pre-electoral- sino una actuación liderada por los propios investigadores.

La cuestión se mezcló de forma poco afortunada con el Cnetro Nacional de Supercomputación, una iniciativa que llevaba años sobre la mesa y que jamás había alcanzado el punto de ebullición. La idea original consistía en tratar de conectar las distintas iniciativas existentes en España en supercomputación para facilitar el acceso de estas herramientas a la comunidad científica y tratar de optar a proyectos de mayor envergadura en el ámbito internacional.

La llegada del 'Mare nostrum' no ha hecho otra cosa que desencallar las discusiones. Disponer de un maquinón de estas características abre las puertas, necesariamente, a investigaciones de primer nivel mundial, algo en lo que está vivamente interesado IBM. Pero también a establecer un nodo de conexiones en España en el que va a haber, por primera vez, un instrumento con el que abordar proyectos competitivos en la frontera de la ciencia. Desaprovechar la ocasión hubiera resultado nefasto.

'Mare nostrum' trabajará en áreas de biomedicina (plegamiento de proteínas, modelización celular), modelización climática y supercomputación. El acceso a las instalaciones se efectuará de forma competitiva bajo la supervisión de un comité científico internacional que valorará la oportunidad de la investigación y su valor añadido. En definitiva, algo muy parecido a como funcionan los grandes equipamientos científicos y tecnológicos en el mundo. Si nada se tuerce, se cumplen los presupuestos prometidos y no hay la habitual guerra de vanidades de por medio, España empezará a ser centro internacional en esta materia. Los mimbres, por fin, están puestos. A ver qué cesto nos queda.


7:49 | gestionado por Xavier Pujol Gebellí | Enviar comentario (1)