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martes, 12 de abril de 2005

La penúltima reunión de ITER

 

Si no fallan las previsiones, el próximo 18 de abril el Consejo de Competitividad europeo debería tomar una posición definitiva en lo que refiere a la futura ubicación del proyecto ITER. La Unión Europea, comandada en este caso por Francia, parece dispuesta a echar el resto, mientras que Japón, la otra gran aspirante, se debate entre aceptar compensaciones o manenerse firme en su candidatura.

La solución a la problemática ubicación de ITER podría entrar, pues, en su recta final. Según hemos podido saber entre pasillos, la UE, presionada por Francia, está dispuesta a iniciar la construcción de las instalaciones necesarias para llevar a cabo el experimento de fusión este mismo año 2005. La determinación europea, que ha sabido transformar una propuesta en exceso gala en un proyecto trasnacional, cabría «de sobras» en los presupuestos destinados a I+D. Además, contempla compensaciones de interés para distintos países. Para España, la compensación vendría dada en forma de Agencia Europea de la Energía de Fusión, con sede más que probable en Barcelona.

Japón, por lo que parece, está dispuesta a negociar. En caso contrario, difícilmente se entendería el próximo viaje del comisario europeo para la I+D a tierras niponas. El «precio» sobre el que se establecería la base de negociación sería la cesión de parte de las suculentas derivaciones industriales que comporta el proyecto.

En el caso de que se acepten todas las fórmulas propuestas, ITER iniciaría su largo camino para probar que tecnológicamente la energía de fusión es viable, toda vez que el proyecto JET, desarrollado en el Reino Unido, da por sentados los reqrimientos científicos básicos. En paralelo, se iniciarían los primeros pasos de lo que debe ser la tercera y última gran fase para esta fuente de energía: demostrar su viabilidad industrial. Las bases teóricas para este último gran proyecto están escritas ya en la propuesta DEMO, todavía sin fecha de ejecución.

La inención de los países integrados en ITER, una vez se resuelva su ubicación y quede clara la financiación, es tratar de ganar tiempo al tiempo corriendo en paralelo ambas demostraciones. Como es sabido, ITER va a tomar alrededor de 20 años en completar su ciclo, un tiempo similar al que se prevé para DEMO. La intención es que la distancia temporal que separe uno de otro sea la menor posible. En unos días, si no ocurre lo de costumbre en Europa [la rapidez nunca ha presidido las grandes decisiones en Bruselas] sabremos si las intenciones empezarán a tomar el camino de la realidad.


9:05 | gestionado por Xavier Pujol Gebellí | Enviar comentario (0)