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El situacionismo y su aportación a la pedagogía.

Enviado el martes, 17 de marzo de 2009 11:23

Como corriente de pensamiento el situacionismo se ubica en la segunda mitad del siglo XX. Su planteamiento central parte de la creación de situaciones, o lo que es lo mismo, la creación de momentos colectivos que se escapan de la realidad construida por los poderes fácticos y legitimada por los medios de comunicación. Como organización,  La Internacional Situacionista se constituyó en 28 de julio de 1957, y contaba con la participación de un grupo de jóvenes intelectuales y artistas: Guy Debord, Asger Jorn, Constant Anton Nieuwenhuys, Raoul Vaneigem

El situacionismo como corriente filosófica está relacionada con la teoría sociológica del marxismo, aunque tiene importantes deudas también con al anarquismo y los planteamiento políticos libertarios. Rechaza, en consecuencia, la actitud pasiva e inconformista de la realidad. El ser humano, como sujeto activo, es el encargado en última instancia de construir situaciones que contribuyan al devenir de su existencia.

De cuantos han participado del situacionismo, posiblemente Guy Debord sea el autor más conocido. Su libro La sociedad del espectáculo (1967) planteaba sin miramientos el modo en que las relaciones mercantiles sustituyen a las relaciones entre las personas en las sociedades capitalistas de occidente, hasta el mundo de haber conseguido invertir la sociedad al transformarla en un espectáculo.

La otra figura a destacar junto con Debord quizá deba ser la de Raoul Vaneigem. Con un estilo más poético y espiritual, se dice que muchas de las pintadas que aparecieron en las calles de Paris en mayo del 68 son fruto de su inspiración. Lo interesante en el caso de Vaniegem es que en 1995 escribió un curioso libro que bien puede considerare el puente más sólido que une el situacionismo con el campo de la pedagogía. El título de este trabajo ya es cuanto menos interesante: Aviso a escolares y estudiantes (2001, Editorial Debate)

                     
                       (Raoul Vaneigem, 1934)

Selecciono a continuación algunas citas que pueden ayudar a vislumbrar los planteamientos pedagógicos que se encuentran en el trabajo de Vaneigem:

“Ningún niño traspasa el umbral de una escuela sin exponerse al riesgo de perderse; quiero decir, de perder esa vida exuberante, ávida de conocimiento y maravillas, que sería tan gozoso potenciar en lugar de esterilizarla y desesperarla bajo el aburrido trabajo del saber abstracto.” (p. 4) 

“Verdaderamente, hay que cultivar la estupidez con verborrea ministerial para no echar por tierra una enseñanza que el pasado amasa aún con las innobles levaduras del despotismo, del trabajo forzado, de la disciplina militar y de esa abstracción cuya etimología –abstraere, sacar fuera- manifiesta suficientemente el exilio de sí, la separación de la vida.” (p. 6)

“No queremos una escuela en la que se aprende a sobrevivir desaprendiendo a vivir.” (p. 11) 

“No concibo otros proyecto educativo que el de crearse en el amor y el conocimiento de lo vivo” (p. 14)

“¿Es seguro que la escuela, con la cobardía del asentimiento general, no sigue siendo un lugar de adiestramiento y de condicionamiento en el que la cultura es el pretexto y la economía la realidad?” (p. 18)

“Lo que está en juego es una reestructuración radical de la sociedad y de una enseñanza que aún no ha descubierto que cada niño, que cada adolescente, posee en estado bruto la única riqueza del hombre, su creatividad.” (p. 21)

“Si la enseñanza es recibida con reticencias, o con repugnancia, es que el saber filtrado por los programas escolares lleva la marca de una antigua herida: ha sido castrado de su sensualidad original.
El conocimiento del mundo sin la consciencia de los deseos de la vida es un conocimiento muerto. No tiene más uso que al servicio de los mecanismos que transforman la sociedad según las necesidades de la economía. Los alivios que procura al destino de los hombres, sólo los entrega a regañadientes y con amenaza de rigor próximo que borrará sus efectos.
Después de haber arrancado al escolar de sus pulsiones de vida, el sistema educativo intenta cebarlo artificialmente para llevarlo al mercado de trabajo, donde seguirá balbuceando hasta la repugnancia del leitmotiv de su juventud: ¡Que gane el mejor!
¿Qué gane qué? ¿Más inteligencia sensible, más afecto, más serenidad, más lucidez sobre sí y sobre las circunstancias, más medios para actuar sobre su propia existencia, más creatividad? No, más dinero y más poder, en un universo que ha consumido el dinero y el poder de tanto ser consumido por ellos.” (p. 23)

“Las religiones necesitan la miseria para perpetuarse, la mantienen para dar más brillo a sus actos de caridad. ¿Actúa de otro modo el sistema educativo cuando dar por supuesta en el alumno una debilidad constructiva, siempre expuesta al pecado de pereza y de ignorancia, de la que sólo puede absolverlo la, por así decir, misión sagrada del profesor? ¡Ya es tiempo de acabar con esas pamplinas del pasado!” (p. 26)

“Sujetar una mariposa con alfileres no es la mejor forma de tener conocimiento con ella. Quienes transforman lo vivo en cosa muerta, con el pretexto de que sea, demuestra sólo que su saber no le ha servido siquiera para hacerse humano” (p. 27)

“No hay niños estúpidos; sólo hay educadores imbéciles.” (p. 50)

“Eso de lo que os vais a apoderar no será verdaderamente vuestro más que si lo mejoráis; en el sentido en que vivir significa vivir mejor. Ocupad entonces los establecimientos escolares en lugar de dejarlos apropiar por su ruina programada. Embellecedlos a vuestro modo, porque la belleza incita a la creación y el amor, en lugar de que la fealdad atraiga el odio y la aniquilación.” (p. 59)

 

 


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Comentarios

# re: El situacionismo y su aportación a la pedagogía.

05/10/2009 17:20 por mercedes
sobre el situacionismo
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