Finaliza mi estancia de investigación en El Colegio de México y revisando los post que he ido colgando en los últimos meses, me doy cuenta de que apenas he dedicado algunas líneas a comentar las peculiaridades de esta histórica casa de estudios ubicada en la Ciudad de México. Y creo que merece la pena hacer un ejercicio de estas características, ya que El Colegio de México posee ciertas peculiaridades que lo hacen ser, sin duda, una institución cuanto menos original en su contexto.

(El Colegio de México)
Para empezar El Colegio de México
es una institución pública que apenas comparte alguna seña de identidad con el
resto de instituciones de educación superior pública mexicanas. En un país
donde la masificación de la formación universitaria es notable (baste mencionar
que en la UNAM, Universidad Nacional Autónoma de México estudian unos 300.000
alumnos), en El Colegio de México apenas hay unos 500 estudiantes de
licenciatura, maestría y doctorado. Y todos, por el hecho de ser alumnos de
El Colegio de México, reciben una beca durante el tiempo que dure su formación. Como
consecuencia, el acceso a los programas académicos está precedido de una
selección rigurosa y metódica de los numerosos candidatos que presentan la
solicitud de acceso. Lo cual responde a uno de los objetivos del centro, esto
es: formar élites para puestos de responsabilidad de la administración pública
de México y para la investigación académica.
Además, en El Colegio de México tanto
los estudios como la investigación atienden al campo de la Ciencias Sociales. Están
conformados, de tal forma, un total de siete Centro de Estudios: Estudios Históricos,
Estudios Lingüísticos y Literarios, Estudios Económicos, Estudios
Internacionales, Estudios Demográficos, Estudios Sociológicos, Estudios de Asia
y Afríca. En la práctica totalidad de estos campos del conocimiento, El Colegio
de México es toda una referencia en el contexto académico de América latina.
Pero no sólo en relación a la
selección de los alumnos y su exclusiva dedicación a las Ciencias Sociales El
Colegio de México resulta ser una institución peculiar, ya que, además, es
importante mencionar, sus instalaciones son de una notable calidad. El centro
cuenta con una de las bibliotecas más completas en el campo de las Ciencias
Sociales. También la vida institucional está diseñada de tal forma que todas
las facilidades estén en manos del personal investigador: libre acceso a
documentos bibliográficos, espacios silenciosos para el estudio, amplia red de
ordenadores, facilidades para la fotocopia e impresión de documentos, un
servicio de comedor confortable y barato…
Es posible que la existencia de
un espacio académico de estas características sólo pueda ser entendida en función
su propia historia. Baste mencionar que El Colegio de México es una institución
que ve sus orígenes en 1938 con la fundación, por parte de toda una generación
de intelectuales españoles exiliados durante la Guerra Civil, de La Casa de
España en México. Esta primera institución que contó con la cobertura política
del entonces presidente Lázaro Cárdenas, ya en 1940, se consolidó como el
actual Colegio de México y pasó a jugar un papel decisivo en la formación de
varias generaciones de intelectuales mexicanos. Hasta 1976 El Colegio de México
quedó ubicado en uno barrio residencial del centro de la Ciudad de México, pasando
después a ocupar un moderno edificio del sur de la Ciudad donde se encuentra
actualmente.

(Antiguo Edificio de La Casa de España)
No obstante, si bien el
funcionamiento del centro responde a unas características excepcionales, también
es cierto que hay ciertas dinámicas propias de la institución que conviene no
dejar de mencionar. Así, al tiempo que el centro revindica constantemente su
carácter público, lo cierto es que la mayoría de estudiantes que pasan los exámenes
de selección provienen de bachilleratos privados. Otra circunstancia que llama
la atención es la reducida vida cultural, deportiva y política que se lleva a
cabo en el centro. Pareciera, a veces, como si el acelerado ritmo académico
de la institución lo tragara todo.Lo cual quizá esté relacionado con esa
sensación que en ocasiones se percibe de aislamiento por parte de la institución
respecto a la realidad política, económica, cultural y social que se vive en
México.