Según me comentaron, el Congreso de
Pedagogía que cada dos años se celebra en Cuba es uno de los más
multitudinarios de cuantos se organizan en la isla. Si no me equivoco, para el
encuentro celebrado en la última semana de enero, estábamos inscritos más de
tres mil participantes de 44 países y había programadas unas 2700 ponencias y
comunicaciones. Todo un evento de una magnitud extraordinaria que además
contaba con el inigualable aliciente de la bella ciudad anfitriona de La
Habana.

(Malecón de La Habana)
Tal y como apareció en el periódico
oficial del Partido Comunista de Cuba (24 enero), el Granma (por eso de citar
fuentes cubanas y dar un toque caribeño al post), “por estos días y como cada
dos años, Cuba se convierte en la capital de la educación latinoamericana desde
que a nuestro suelo arriban miles de maestros para participar en el Congreso de
Pedagogía con el fin de promover la integración regional y la cooperación
solidaria. A su onceava edición (…) la mayor cantidad (de educadores) provienen
de Cuba, Venezuela, México, Bolivia y Brasil”
Ya en el acto inaugural celebrado
en el teatro Karl Marx del 26 de Enero, y en la gala cultura a la que fuimos invitados
dos días después, se pudo observar la importancia que desde el gobierno cubano
se da a este tipo de eventos. No tengo duda de que la organización de un Congresos multitudinario supone una buena
oportunidad, sobre todo para el poder de la isla, para hacer un poco de proselitismo
sobre su desempeño. Ahora bien, tampoco me cabe duda de que la puesta en escena
y el calor con el que los cubanos son capaces de recibir a sus invitados es difícil
de igualar.
En el ámbito más académico, cabe
mencionar que durante el congreso se abrieron 19 áreas temáticas, entre las que
destacan: Educación y formación en valores, Formación de educadores, Arte, educación
y cultura, Formación física, deporte y recreación, Educación ambiental para el
desarrollo sostenible, Familia, mujer y educación desde una perspectiva de género,
Promoción y educación para la salud y la sexualidad, Cultura científica para
todos, Actividad científica educacional, Ciencias de la educación,… Además se
constituyeron tres foros para el encuentro: Pensamiento pedagógico y humanista
de José Martí, Enseñanza de la historia y Las organizaciones en pos de la unidad
de los educadores latinoamericanos y caribeños.
Otra de las actividades que de
desarrollaron dentro del programas del Congreso es la organización de visitas
guiadas a centro educacionales de Cuba. En lo personal, tuve la ocasión de
visitar un centro universitario de La Habana: el Cujae (Instituto Superior
Politécnico José Antonio Echeverría). Es cierto que la visita en este caso fue
rápida y excesivamente guiada; si bien, la primera impresión es la de un centro
de educación superior con magníficas instalaciones y con un fuerte compromiso
con la realidad social. Algunos docentes de la Universidad ejercieron de
anfitriones y nos presentaron el proyecto formativo del centro; además
mostraron una excelente disposición en relación a las cuestiones que quisiéramos
plantear.

(El Cuaje, Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría de La Habana)
Con todo, la participación en
este Congreso no sólo ha supuesto la oportunidad de conocer algunas de las
experiencias educativas implementadas en Cuba, sino también en América Latina. En
este sentido algo que me ha llamado profundamente la atención es que tanto en
países donde el capitalismo más feroz está plenamente instalado (el caso de México),
como en aquellos donde el socialismo está en vías de desarrollo (Venezuela o
Bolivia), o en países declaradamente socialistas (Cuba), los problemas que se
plantean en materia educativa y las
respuestas que se dan a los mismos no distan en lo sustantivo. Y eso, en parte,
también debo confesar que me ha dejado un sabor de boca agridulce (todavía sigo
intentando resolver interrogantes en este sentido). De hecho, en varias
ocasiones me he acordado bastante de lo que comenta en los años treinta
Bertrand Russell en su libro La educación
y el orden social (en el capítulo: La
educación bajo el comunismo, p. 226, 2004, Edhasa): “muchos lectores quedarán
sorprendidos al constatar lo mucho que se parece (en educación) el sistema ruso
al sistema de los países occidentales”