En 1539, como se ha comentado en
el capítulo anterior, Andrés de Olmos publicó el primero de sus trabajos que
recogía la cultura de aquellos pueblos indígenas de México con los que tuvo
contacto desde su llegada al nuevo continente en 1528. Para entonces este franciscano
nacido en la villa burgalesa de Oña, según Jerónimo de Mendieta, era ya
considerado “la mejor lengua mexicana que entonces había en esta tierra” (Sacado
del Estudio Introductorio de Ascensión
Hernández de León-Portilla y Miguel León-Portilla al Arte de la Lengua Mexicana de Andrés de Olmos, UNAM, 2002)

(
Fray Andrés de Olmos 1485-1571)
Durante el tiempo que
Olmos trabajó en el centro de estudios indígenas del Imperial Colegio de Santa
Cruz de Tlatelolco, en la Ciudad de México, dio por concluido otro trabajo de
gran importancia. Se trataba de un estudio que recogía el fruto de sus
investigaciones en torno a los testimonios de la antigua palabra indígena,
también conocidos como huehuehtlahtolli.
Los textos quedaron expresados en el “lenguaje noble” o tecpillahtolli; siendo esta la expresión del lenguaje náhuatl más
rica en formas reverenciales y portador de la sabiduría moral de la cultura de
los pueblos nahuas.
Una vez finalizó sus dos primeros
trabajos en relación a la cultura de los pueblos indígenas nahuas, Olmos se
dirigió a la región totonaca y se estableció en el pueblo de Hueytlalpan (actual
estado de Puebla). En esas tierras continuó con su labor misionera y contribuyó
a la construcción del convento de San Andrés, en honor de su santo patrono. Al
tiempo, sus trabajos de investigación continuaron y el resultado de esta labor fue
la conclusión en 1547 del libro titulado Arte
de la lengua mexicana.
La importancia que este trabajo
tiene en la historia de la gramatología moderna
debe ser tenida en cuenta. Baste mencionar que cuando Olmos concluye
esta obra aún lenguas como el francés no poseían una gramática, o que en todo
el territorio conquistado en Améria nadie había emprendido un estudio de estas
características de una lengua indígena. Correspondió al náhuatl, de tal forma,
ser el primer idioma hablado del Nuevo Mundo en tener un arte o gramática.
Luego Andrés de Olmos continuaría
desarrollando nuevos trabajos, tal es el caso de un vocabulario del náhuatl y del
Arte de la lengua totonaca, además de
otro léxico de esta última (estos trabajos se perdieron). Junto con estos
estudios el trabajo de Olmos en el monasterio de Hueytlalpan se completó con una
obra titulada Siete sermones principales
sobre los siete pecados mortales y Tratado
de hechicerías y sortilegios, ambos escritos en náhuatl y conservados íntegros
hasta nuestros días.
Su estancia en Hueytalpan duró
quince años, ya que en 1554 Olmos cambió su residencia y se dirigió al la región
huaxteca (actuales estados de Veracruz, Puebla, Hidalgo, Queretaro, San Luis
Potosí y Tamaulipas). Estableció su residencia en Panuco y Tampico. Fue
entonces cuando fray Bartolomé de Las Casas, al tanto de la nueva residencia de
Olmos, intercedió ante el Consejo de Indias para que recibiera apoyo en la
ampliación y consolidación de nuevos establecimientos misionales en la región. La
intención era hacer contacto con otros grupos de misioneros que estaban
instalados en la Florida, lo que ensancharía significativamente los límites de
la Nueva España.

(Catedral de Tampico)
Pero el plan fracaso en parte.
Olmos no contó con el apoyo necesario por parte de Carlos V, al tiempo que
pueblos indígenas como los Chichimecas, que poblaban dicho territorio,
resistieron con fuerza los nuevos planes de expansión. Si bien, durante este
tiempo de negociaciones Olmos fundó en 1560, con autorización del Virrey Luis
de Velazco, la villa de San Luis de Tampico (una de las principales ciudades
del estado de Tamaulipas). Y también dio continuidad a sus trabajos de
investigación y concluyó un Arte y un
Vocabulario de la lengua huaxteca.
Ya el 8 de octubre de 1571, a la
edad de 86 años, falleció Andrés de Olmos en su convento de Tampico. Su legado como
gramatólogo es inmenso, y sus iniciativas para afrontar la aventura sin dilación
todo un ejemplo para quienes se acercan al estudio de la biografía de este
singular intelectual. Lo más triste quizá tenga que ver con el escaso
reconocimiento de un personaje cuya biografía es un puente entre dos
civilizaciones.