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martes, 06 de enero de 2009

En la última mesa de trabajo, Pablo González Casanova –por cierto: Doctor Honoris Causa en 2001 por la Universidad Complutense de Madrid- comentó que en estos días de trabajo en el Primer Festival Mundial de la Digna Rabia había aprendido mucho; mucho más incluso que en la mayoría de los cursos postdoctorales a los que suele asistir. Y no es para menos, en el CIDECI (Centro Indígena de Capacitación Integral) de San Cristóbal de Las Casas, en Chiapas, durante cuatro días se ha escuchado la voz de intelectuales y organizaciones sociales de distintos países del mundo, entre otros: Carlos Aguirre Rojas, Silvya Marcos, Jean Robert, Marcos Roitman, Luis Villoro, Adolfo Gilly, Mónica Baltonado, la CGT del Estado Español, Walter Mignolo, el Congreso Nacional Indígena de México, la organización Ya Basta de Italia, John Berger, Gustavo Esteva o el Subcomandante Insurgente Marcos.


Quizá para los medios de comunicación de arriba la noticia ha estado en la reaparición del Subcomandante Marcos después de un año de silencio (silencio que no fue tal ya que apenas hace unos meses recibió una caravana internacional solidaria con las comunidades indígenas desalojadas violentamente en el municipio chiapaneco de Las Margaritas). De hecho, la Agencia EFE mandó a los medios españoles (ver versión digital del Abc o El País) una nota de prensa  plagada de inexactitudes que recogía el acontecimiento. La aparición de un tipo encapuchado, arriba, casi siempre es noticia, mientras que lo que dice pocas veces es escuchado.

Si bien, para quienes hemos asistido a las actividades programadas tanto en la Ciudad de México como en Chiapas (ver medios de comunicación independientes, es decir, los de abajo) el encuentro ha ido mucho más allá que la mediocre nota de prensa de la Agencia EFE. Así, algunas de las más destacadas luchas que hoy están canalizando la rabia anticapitalista a nivel mundial han sido compartidas, analizadas y discutidas en diversos foros, mesas de trabajo, exposiciones fotográficas, stands, videos o charlas informales. Representantes de movimientos sociales de Bolivia, Perú, Argentina, Estado Español, Grecia, Francia, Italia, México, EE.UU., Nicaragua, País Vasco, Brasil,… han ido dibujando una interesante radiografía insubordinada, digna y rebelde de quienes resisten las embestidas del capital en el mundo.

Ante la atenta escucha de buena parte del CCRI (Comité Clandestino Revolucionario Indígena) del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) que ejercía como anfitrión, la palabra de quienes en estos días han mostrado su digna rabia, nos dejan un conjunto de principios que pueden servir para la articulación de futuras luchas sociales:

-          En la actualidad la lucha anticapitalista encuentra su espacio fuera de los partidos políticos de carácter electoral. Las instituciones políticas modernas han demostrado hasta la saciedad su incapacidad para representar a quienes se oponen a un sistema ajeno a los problemas propios de los seres humanos. No es tiempo, en definitiva, de nuevas síntesis ideológicas en manos de nuevos partidos con nuevas tendencias, es tiempo de construir otra forma de hacer política fuera de los partidos.

 

-          Cuatro son las ruedas del capitalismo: explotación, despojo, represión y desprecio. Y tres son los sectores sociales donde impactan con mayor violencia: los jóvenes, los indígenas, y aquellos que desafían las leyes del patriarcado capitalista, es decir: las mujeres, los homosexuales, lesbianas, trabajadores y trabajadoras sexuales…

 

-          Las vanguardias en los movimientos anticapitalistas acabaron. Los líderes iluminados, el carisma de un solo individuo capaz de decidir por el resto o la devoción a un grupo, son un estorbo para quienes apuestan por la construcción de un proyecto democrático radical de carácter horizontal. De igual forma, el camino de la ofensiva violenta no es considerado como una vía posible, incluso en estos tiempos de guerra declarada por el capital. Un movimiento pacífico hoy puede evitar un derramamiento de sangre futuro.

 

-          La crisis económica actual demuestra que el capital mundial sólo le interesa la democracia cuando hay que socializar las pérdidas. Cualquier intento de reformar el capitalismo debe ser desenmascarado. La crisis es consecuencia del quehacer de los insubordinados y abre la posibilidad de pensar en nuevas relaciones económicas entre los seres humanos. Estamos, en consecuencia, en un momento de la Historia que es un “punto 0”, y el capitalismo no podrá salir de esta crisis sin variar su propia naturaleza. La crisis es un cruce de caminos donde hay que elegir.

 

-          La tierra es el primer paso. El conocimiento indígena, su rebeldía y resistencia durante siglos a la guerra del capital, es fuente de inspiración para la construcción de nuevos modelos de convivencia. Las culturas vernáculas, encarnadas en tradiciones ancestrales, se revelan como las conocedoras del medio natural y de las relaciones de equilibrio, de proporcionalidad, que el ser humano puede establecer con el entorno. El amor a la naturaleza y el colectivismo son los grandes legados de los pueblos indios del mundo para la lucha anticapitalista. La tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la tierra.

 

-          La autonomía y la dignidad son innegociables. En la actualidad desde el poder de arriba se habla constantemente de diálogo y de negociación y se condena la violencia de quienes no negocian su autonomía y dignidad. Contra esta hipocresía del poder la digna rabia muestra su rebeldía y lejos de poner la otra mejilla reivindica la no negociación de los dos principios básicos para la lucha anticapitalista.

 

-          La rabia digna es de quienes luchas abajo y a la izquierda. De los y las jóvenes que salen a la calle en Grecia, Italia, Francia, México…, de las mujeres que desafían a diario el sistema patriarcal capitalista, de los trabajadores y trabajadoras que luchan por la apropiación de los medios de producción, de los campesinos y las campesinas que trabajan la tierra, de los y las estudiantes que rechazan una educación universitaria en manos de la grandes trasnacionales (¡No a Bolonia!), de los trabajadores y las trabajadoras sexuales que dignifican su lucha  y su rebeldía contra la hipocresía social, de los niños y niñas que no quieres ser tratados como estúpidos, de quienes apuestan por nuevos medios y formas de comunicación independientes, de los y también las intelectuales que hacen de la crítica al sistema una opción de vida y un compromiso con en análisis y la interpretación de los movimientos sociales que luchan abajo y a la izquierda.

 

 

15:17 | gestionado por Jon Igelmo Zaldívar | Enviar comentario (0)