Ya pasó un
año más el día de la conmemoración de la Independencia de
México. Día patriótico por excelencia para los mexicanos, pues cada 15 de
septiembre a la noche en este país se conmemora el inicio de la guerra de la Independencia. Para
tal fin en cada plaza de la República se representa por parte del mandatario del lugar el llamamiento a las armas realizado por Miguel Hidalgo (sacerdote
nacido en 1753 y de familia vasca) en septiembre de 1810 para contrarrestar
el poder opresor. Es lo que se conoce como el “Grito de Dolores”. Ahora bien,
según el cura Hidalgo: ¿quien ostentaba el poder opresor que era necesario
derrocar? Cabría pensar que teniendo en cuenta que en México se conmemora como
el gesto que dio inicio a la guerra de la Independencia, los
españoles y no otros eran los opresores de aquel entonces. Pero cual es la
sorpresa cuando uno se encuentra con que entre las palabras que proclamara
Miguel Hidalgo y Costilla se coló un… ¡Viva Fernando VII!

(Miguel Hidalgo y Costilla, 1753-1811)
Claro que hoy a ningún mandatario
mexicano se le ocurre retomar las palabras textuales de Miguel Hidalgo. Por
ejemplo, el Presidente Calderón gritó desde el balcón del Palacio Nacional el pasado 15 de septiembre: “¡Vivan los Héroes que nos dieron Patria y
Libertad! ¡Viva Hidalgo! ¡Viva
Morelos! ¡Viva Josefa Ortiz de
Domínguez! ¡VivaVivan Aldama y Matamoros! ¡Viva nuestra independía nacional! ¡Viva México, Viva México, Viva Allende! ¡ México!” O siquiera López Obrador en su
grito alternativo también en la capital mexicana se explayó con: “¡Viva la
soberanía popular! ¡Arriba los de abajo! ¡Arriba los pobres! ¡Abajo los
privilegios! ¡No al gobierno usurpador! ¡No a la reconquista! ¡No al
intervencionismo! ¡No a la corrupción y a la impunidad! ¡Sí a la justicia! ¡Sí
a la democracia! ¡Sí a la soberanía nacional! ¡Vivan los indígenas! ¡Vivan los
campesinos! ¡Vivan los obreros! ¡Vivan los migrantes! ¡Vivan los artistas!
¡Vivan los maestros! ¡Vivan los profesionistas! ¡Vivan los sectores
productivos! ¡Vivan los medios informativos libres! ¡Vivan los estudiantes!
¡Vivan las mujeres! ¡Vivan las mujeres! ¡Vivan los niños y los ancianos! ¡Vivan
las minorías legales y legítimas! ¡Viva la cultura! ¡Vivan los héroes que
lucharon por nuestra Independencia! ¡Vivan los padres de la Patria! ¡Viva Hidalgo!
¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez! ¡Viva Morelos! ¡Viva Juárez! ¡Vivan los
hermanos Flores Magón! ¡Viva Francisco I. Madero! ¡Viva Villa! ¡Viva Zapata!
¡Viva el general Lázaro Cárdenas! ¡Vivan los dirigentes sociales y políticos
asesinados por defender las causas populares! ¡Vivan los héroes anónimos!
¡Libertad a los presos políticos! ¡Viva la Nueva República!
¡Viva la dignidad! ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!”

(Felipe Calderón durante el grito el pasado día 15 de septiembre)
Pero
por ningún lado terminaba de aparecer Fernado VII. Y eso que el grito del cura
Hidalgo según las fuentes de la época fue: “¡Viva la virgen de Guadalupe! ¡Viva
Fernando VII! ¡Muera el mal gobierno!”
Y la
explicación de todo esto puede ser interesante. Resulta que realmente el tal
Hidalgo con su llamada a las armas en aquel 16 de septiembre (aunque hoy el
grito se celebra el 15 a
la noche) no pretendía la independencia política de México. Más bien, lo que él
buscaba era cambiar de autoridades. Pues conviene recordar que en aquellos años
España sufría la invasión francesa y Napoleón había coronado a su hermano José
como rey de España. De ahí que Hidalgo pretendiera el regreso de Fernando VII,
para que éste tomara el control de la colonia y reemplazara al mal gobierno
afrancesado. Si bien, aunque este era el pensamiento de Hidalgo, entre sus
colaboradores había sectores que con el tiempo terminaron apostando por la Independencia y la
creación de un nuevo Estado. Tal fue el caso de Jose María Morelos. Pero todo eso fue más tarde.
De hecho, desde que en 1808 el ejército francés invadiera
el territorio de la península Ibérica (apenas los madrileños han celebrado por todo lo alto su derrota frente al ejército francés el 2 de mayo de ese año), en buena parte de este territorio se
tomó la decisión de que los pueblos organizaran la
resistencia nombrando sus propias autoridades. Se pensaba que esa era una vía
para la liberación de España y también para que el rey, Fernando VII, pudiera
recuperar su trono. En consecuencia, en la Nueva España se
intentó hacer algo parecido. En 1808, una vez que se conoció el cautiverio de
Fernando VII, el ayuntamiento de la ciudad de México (que se llamaba representante del pueblo) optó por hacerse cargo del virreinato. El virrey de ese
entonces, don José de Iturrigaray, pensó en que esa
era una buena salida mientras el Rey regresaba al
poder. Y ante esta posibilidad, los comerciantes españoles adinerados de la ciudad de México decidieron
quitarle el poder a Iturrigaray y lo consiguieron. En su lugar pusieron a un
hombre que obedecería sus órdenes y protegería sus intereses. Esta maniobra fue
vivida como un “golpe de Estado” por amplios sectores de la población y en ese
momento inició la quiebra del "orden colonial" que había durado más
de tres siglos. Y contra estas
autoridades ilegítimas Hidalgo dirigió su arenga
en el pueblo de Dolores en 1810. (parte de la información
de este párrado está sacada del portal: http://sepiensa.org.mx)

(
Fernando VII pintado por Goya)
Así que este héroe de la Independencia de la República de México poco
tenía de independentista y mucho de monárquico. Dicho de otra forma, el acto
que con tanto énfasis patriótico se celebra casa 15 de septiembre en todo México,
en realidad, mucho tuvo en su origen de un espíritu más cercano al “vivan las
caenas gachupinas (así llaman a los españoles en méxico)” y muy poco de gesto
patriotero a la mexicana. De todos modos ahí está siempre la Historia para
poner a cada uno en su sitio, lo que en el caso de Hidalgo nos lleva a situarlo
más bien cercano a la corona de uno de los reyes más ineptos de la historia de
España: Fernando VII