Año tras año México parece tocar
fondo en materia educativa escolar, aunque el fondo parece situarse cada vez un
poco más abajo. Una gestión pésima de los recursos económicos y humanos, una
falta de creatividad alarmante por parte de las autoridades para crear instituciones que se adecuen a la
realidad social y cultural del país, toda una generación líderes corruptos y
planes cada vez más descabellados (la reciente Alianza por la Calidad por la Educación es un buen ejemplo) dibujan
un panorama poco alentador. En las últimas fechas los maestros de la educación pública
han mostrado su enfado y su indignación ante unas autoridades sumamente
ineficaces en su desempeño y que desde hace tiempo sólo han sido capaces de
preocuparse por las apariencias sin proponer nada novedoso para un sistema
educativo aparentemente agotado (y en eso México no creo que sea una excepción).

(Los maestros de Morelos como forma de protesta han liberado en varias ocasiones el peaje de la autopista México-Cuernavaca)
Esta semana la revista mexicana Proceso dedica un interesante reportaje
a analizar el estado del sistema educativo. Bajo el título de Alianza por la simulación, se presentan
no sólo un conjunto de cifras que alertan de la situación del sistema escolar
en México, sino también un inquietante perfil de quien todavía hoy sigue al
mando del SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación): Elba
Esther Gordillo.
Para empezar se muestran unas
cuantas cifras que en última instancia corroboran la historia de fracasos que
la escolarización obligatoria arrastra en México. A pesar de que la inversión
económica en el sistema educativo ha aumentado considerablemente en las últimas
décadas, todavía hoy, según escribe José Gil Olmos en Proceso:
2 de cada 10 estudiantes de primaria no
adquieren siquiera competencias básicas en matemáticas y lectura; más del 50% sólo
tienen los conocimientos básicos de cada materia; y únicamente 3 de cada 10
tiene un conocimiento “adecuado” de nivel medio o avanzado.(…) En secundaria,
la situación es peor: casi un tercio de
los alumnos no tienen siquiera las capacidades básicas de lectura
correspondientes a su grado. En matemáticas, más de la mitad carecen de estas
habilidades.
Aunque más allá de las cifras, en
las cuales, parafraseando a Churchill, sólo creo cuando yo mismo las manipulo, un
personaje de la política educativa mexicana representa a la perfección las catástrofes
que acompaña la implantación irracional de la escolarización hecha sistema en
países de América Latina. Me refiero a la ya mencionada presidenta del SNTE:
Elba Esther Gordillo.
Esta líder sindical, una vez más,
ha conseguido lo que ya viene siendo tradición cada sexenio, esto es, estrechar
su relación con el máximo mandatario del país, en este caso: Felipe Calderón.
La principal consecuencia para el sistema educativo de esta relación Calderón-Gordillo
es la Alianza por la Calidad de la
Educación. Más allá de algunas de las propuestas que conlleva este plan
educativo: acabar con las plazas hereditarias de los maestros, incorporar las
escuelas normales al ámbito de las universidades, privatizar los exámenes de
acceso al magisterio, o abrir la posibilidad de que quienes han estudiado en
centros ajenos al sistema normalista tengan acceso a plazas de educación pública,
lo que de momento ha conseguido es movilizar en su contra a sectores amplios del magisterio
en diferentes Estados del país.
Donde más fuerza está teniendo
este movimiento hasta el momento es en el Estado de Morelos. Los maestros de
este Estado llevan varios meses de huelga y mantienen un plantón permanente en
el centro de la capital, en Cuernavaca. Con el rechazo de la Alianza por la Calidad de la Educación no
sólo pretenden salvaguardar aspectos importantes de carácter corporativo del
gremio magisterial, como son las normales o las plazas heredables, además, se está
mostrando el agotamiento de un sistema escolar caciquil. En este sentido cabe destacar
que las protestas ya exigen como punto prioritario para una negociación con el
gobierno del fin de la huelga la renuncia de Elba Esther Gordillo al frente del
SNTE. Si bien, por el momento, el presidente Calderón no ha mostrado ninguna
intención de iniciar un diálogo con los maestros, al tiempo que el movimiento
magisterial está creciendo en otros estados y amenaza con llegar en pocas
semanas a la Capital de país.
La situación es crítica se mire
por donde se mire, y se suma al resto de conflictos que en las últimas fechas
están protagonizando la actualidad nacional. Las propuestas implementadas en México
en materia educativa en los últimos años han derivado en un fracaso mayúsculo y
han permitido la llegada a cargos de poder de singulares personajes como
Esther Gordillo (el retrato que en la revista Proceso se hace de ella es escalofriante.). Quizá por eso el artículo
que escribe Javier Sicilia en el mismo número de la revista Proceso titulado La escuela en crisis tenga cada vez más sentido:
La Alianza para la Calidad de la Educación no
es, por tanto, una mejora en la calidad del aprendizaje, sino un tamiz más en
el proceso de la escolarización que generará nuevos pobres y fustrados. (…) Por
debajo de la punta del iceberg del conflicto magisterial, lo que debemos
percibir es que el esfuerzo social por desarrollar una escolaridad obligatoria
ha perdido su legitimidad.