Repasar la biografía de John Holt es
descubrir la trayectoria de uno de los pedagogos cuyos trabajos más repercusión
tuvieron en el siglo XX. De hecho, este autor es hoy considerado como el
pensador sobre el que se sustenta buena parte del movimiento de la Escuela en
Casa en todo el mundo. Baste observar como en la práctica totalidad de las
numerosas páginas de Internet de organizaciones que trabajan la Escuela en
Casa, el nombre de este pedagogo nacido en Nueva York es citado casi de forma
compulsiva.

(
John Holt 1932-1985)
John
Holt nació en abril de 1923 y en los años cincuenta desarrolló su labor
profesional en escuelas privadas de la costa Este de los Estados Unidos.
Experiencia que le llevó a escribir su primer libro titulado El porqué del fracaso escolar en 1964.
Resulta de interés ubicar su primera publicación puesto que esta obra se
convirtió en un éxito con alrededor de un millón de ejemplares vendidos y
además le abrió las puertas de prestigiosas universidades como Harvard o
Berkley. Gracias a un lenguaje claro y un esfuerzo denostado por entender el
pensamiento de los niños escolarizados, Holt se convirtió pronto en uno de los
autores de preferencia de muchos profesores y padres de los Estados Unidos y
más tarde también para las primeras familias que comenzaron a rechazar la
escuela y a organizar la educación de sus hijos en el hogar.
Su obra se
fundamentó en una concepción optimista de las capacidades innatas de los niños
para el aprendizaje. En este sentido Holt bebió de fuentes muy concretas,
incluso en algunas de sus reflexiones declaró su admiración por el trabajo de
otro de los grandes pedagogos del siglo XX, el afamado psicoanalista inglés A.
S. Neill, director de la pionera escuela libre de Summerhill. A estas reflexiones pedagógicas dedicó sus trabajos en
los años sesenta, lo cual derivó en una intensa participación en favor de las
denominadas Escuelas Libres americanas. Él mismo trabajó en la Escuela Libre de
Beacon Hill en Boston.
Resulta interesante observar cómo
el pensamiento de Holt evolucionó y pasó de apostar por la reforma de la
estructura escolar, latente en su participación en el movimiento de las Escuelas Libres, a adoptar una postura
de carácter más radical que lo llevó a un acercamiento directo a las prácticas
de la Escuela en Casa. Jurjo Torres (Educación
en Tiempos de Neoliberalismo, 2001 p. 116, Ediciones Morata) hace un interesante
análisis al respecto:
Esta modalidad de escuelas libres, fue contemplada por John Holt como
alternativa a las escuelas públicas y privadas de carácter obligatorio; en esta
época, sus esfuerzos se dirigían a tratar de transformar radicalmente la
concepción de la educación que caracterizaba a las instituciones escolares
existentes en aquel momento, pero no buscaba su completa desaparición, sólo
convertirlos en espacios más interesantes, agradables, respetuosos de la
individualidad infantil y más libres. Unos años más tarde, en vista de que sus
intentos no fructificaban, de que las diversas reformas educativas que se
elaboraban desde la Administración educativa no se orientaban hacia su modelo educativo,
optó por apoyar el movimiento de la
“Escuela en Casa”.

(John Holt, 1964, How Children Fail)
Sin duda, el descontento de Holt,
a partir del fracaso de sus intentos reformistas, tuvo alguno que ver con la
relación que inició en la década de los setenta con el grupo de pensadores
instalado en el Centro Intercultural de Documentación de Cuernavaca y con su participación en las actividades
del centro. Es conocido que en estos años mantuvo correspondencia con Ivan
Illich, quien le invitó a participar en los seminarios pedagógicos que se
desarrollaron en el centro de México. Como señala Patrick Farenga (John Holt and the Origins of Contemporary
Homeschooling, 2007):
Fue La sociedad desescolarizada de Ivan
Illich (1971) la obra que más influyó en Holt. Después de la aparición de La sociedad
desescolarizada, Holt estudió y mantuvo correspondencia con Illich durante
mucho tiempo, y estuvo fuertemente influenciado por los análisis de Illich,
particularmente por sus análisis de que la escuela sirve para una amplia
función social para la mayoría de estudiantes por el firme mantenimiento del
status quo de la sociedad de clases. Además, la escuela proyectaba la educación
como un servicio que vender, y no tanto como un proceso vital que podía ayudar,
y esto, de acuerdo con Illich, crea un producto que no es distribuido
equitativamente, que es utilizado para juzgar a la gente injustamente, y
–basado en las ausencias de credenciales escolares– impide a la gente asumir
roles para los que de otra forma estarían cualificados.
Como consecuencia, en la
trayectoria de este pedagogo estadounidense quedaron reflejadas muchas de las
dudas de quienes en la actualidad optan por la Escuela en Casa en todo el
mundo, ya que Holt, en su recorrido intelectual, no resolvió el dilema basado
en dilucidar hasta dónde las escuelas podían servir para el aprendizaje y hasta
qué punto era viable rechazar la estructura escolar teniendo en cuenta que ésta
poseía unas sólidas raíces para la estructuración de la vida en sociedad.
Una vez finalizada su etapa en México, y ya en 1977, Holt participó intensamente en el proyecto de la
primera revista sobre la Escuela en Casa con el nombre de Crecer sin escuela, misma publicación que continuó dirigiendo desde
la ciudad de Boston hasta su muerte en 1985. Con esta publicación Holt ponía la
primera piedra de uno de los movimientos pedagógicos más extendidos en los EEUU
y que fue ganado partidarios en las décadas posteriores en diferentes partes
del mundo, incluido el contexto español.