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Qué entiendo por un pensamiento pedagógico radical

Enviado el viernes, 05 de septiembre de 2008 0:01

Hace ya unos meses que este Blog echó a rodar y aún no he dedicado ni una línea a explicar el título que da nombre a esta bitácora. Es más, en alguno de los primeros comentarios que recibí, alguien me criticaba por adoptar una postura radical en un campo tan humanista como la pedagogía. Por el tono del mismo, casi parecía que ser radical era poco menos que ser un terrorista del pensamiento. Y creo que eso no es así; ni mucho menos. Intentaré explicarme.

Para tal fin voy a exponer un fragmento de un texto que Erich Fromm escribiera para la introducción del libro Alternativas de Ivan Illich. En este texto, Fromm señalaba que si bien eran muchos los puntos en los que no terminaba de congeniar con Illich, sí existía, al menos, una actitud que le hacia sentirse fuertemente vinculado con su colega. Esta actitud la denominó: “radicalismo humanista”. (Ivan Illich, 1977, Alternativas, pp. 7-8-9 Cuadernos de Joaquín Mortiz):

¿Qué se quiere decir con radicalismo? ¿Qué es lo que implica radicalismo humanista?

Por el radicalismo no me refiero principalmente a un cierto conjunto de ideas sino más bien a una actitud, a una “manera de ver”, por así decir. Para comenzar, esta manera de ver puede ser caracterizada por el lema: de omnibus dubitandum; todo debe ser objeto de duda, particularmente compartidos por todos y que como consecuencia han asumido el papel de axiomas indudables del sentido común.

En este sentido, “dudar” no implica un estado psicológico de incapacidad para llegar a decisiones o convicciones, como es el caso de la duda obsesiva, sino la disposición y capacidad para cuestionar críticamente todas las asunciones e instituciones que se han convertido en ídolos, en nombre del sentido común, la lógica y lo que se supone que es “natural”. Ese cuestionamiento radical sólo es posible si uno no da por sentados los conceptos de su propia sociedad o de todo un período histórico –como la cultura occidental desde el Renacimiento- y, más aún, su uno aumenta el alcance de su percepción y se interna en los aspectos de su pensar. Dudar radicalmente es un acto de investigación y descubrimiento; es comenzar a darnos cuenta de que el Emperador está desnudo y su espléndido atuendo no es más que el producto de nuestra fantasía.


         
                    (Erich Fromm, 1900-1980)

Dudar radicalmente quiere decir cuestionar; no quiere necesariamente decir negar. Es fácil negar simplemente al aseverar lo opuesto de lo que existe; la duda radical es dialéctica en cuanto abarca el proceso del desenvolvimiento de los opuestos y se dirige hacia una nueva síntesis que niega y afirma.

La duda radical es un proceso; un proceso que nos libera del pensamiento idolatrante; un ensanchamiento de la percepción, de la visión creativa e imaginativa de nuestras posibilidades y opciones. La actitud radical no existe en el vacío. No empieza de la nada, sino que comienza en las raíces, y la raíz, como dijo una vez Marx, es el hombre. Pero decir “la raíz es el hombre” no quiere significar un sentido positivista, descriptivo. Cuando hablamos del hombre no hablamos de él como una cosa sino como un proceso; hablamos de su potencial para desarrollar sus poderes; los poderes de dar mayor intensidad a su ser, mayor armonía, mayor amor, mayor percepción. También hablamos del hombre como un potencial de ser corrupto, de su poder de acción que se transforma en la pasión de poder sobre los demás, de su amor por la vida que degenera en pasión destructora de la vida.

El radicalismo humanista es un cuestionamiento radical guiado por el entendimiento de la dinámica de la naturaleza del hombre; y por una preocupación por el crecimiento y pleno desarrollo del hombre. En contraste con el positivismo contemporáneo, el radicalismo humanista no es “objetivo”, si por “objetividad” se entiende teorizar sin una meta manifiesta con pasión y que impulse y nutra al proceso del pensamiento. Pero al radicalismo humanista es extremadamente objetivo si por ello se entiende que cada paso en el proceso del pensamiento está basado en evidencia críticamente analizada, y si además adopta una actitud crítica frente a premisas del sentido común. Todo esto significa que el radicalismo humanista cuestiona toda idea y toda institución desde el punto de vista de que ayuden y obstaculicen la capacidad del hombre para aumentar su vitalidad y alegría.

 


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Comentarios

# re: Qué entiendo por un pensamiento pedagógico radical

07/09/2008 16:59 por eraser
Desde luego no puedo estar más de acuerdo con vos Jon... en cuanto al ser radical en la duda, ... aunque también Illich es una de mis referencias pedagógicas inevitables... y como dice Fromm de Illich, digo yo de Fromm aunque no coincido en algunas cosas en lo del pensamiento radical si... aunque haría falta también una actitud parecida en nuestros actos... pero eso es, siempre, mucho más difícil de gestionar en nuestros cuerpos y vidas cotidianas...
Un saludo afectuoso
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