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El Homeschooling en España. (Cap. I: un poco de historia)

Enviado el martes, 25 de marzo de 2008 18:12

Los primeros en hacerse eco de la tendencia de aquellas pocas familias que decidían no educar a sus hij@s en las escuelas dentro del Estado español fueron, en la década de los noventa, los medios de comunicación. Periódicos de gran tirada, como El País o El Mundo, se lanzaron a la publicación de reportajes con tintes sensacionalistas donde las familias contaban sus propias experiencias. Salían a la luz pública los primeros casos de padres y madres que voluntariamente no llevaban a sus hij@s a la escuela. Si bien, para entonces, en una situación de semiclandestinidad, algunos grupos organizados ya habían conseguido editar los  primeros boletines de la revista Crecer sin Escuela desde Alicante.


      

Un buen ejemplo de esos reportajes pioneros fue el realizado por César Díaz titulado Objetores del “cole” en Mayo de 1991 y publicado en El País. En este trabajo se recogían algunos testimonios de quienes empezaban a experimentar con este tipo de educación y que se inspiraban en la experiencia estadounidense y en los trabajos de John Holt. Karen, norteamericana residente en España, declaraba para el diario: “La libertad de pensamiento debe incluir la libertad de aprendizaje".

En esos mismos años los datos existentes hablaban de alrededor de 40 familias españolas que participaban de la educación en casa en una situación de semiclandestinidad. Situación muy parecida a la de aquellas familias pioneras en los EEUU de los años setenta. Sin embargo, estas cifras resultaban muy poco significativas en comparación con la situación que se vivía en otros países europeos donde existía un movimiento pedagógico no sólo sostenido por un gran número de practicantes, sino que también fundamentado en un marco legal explícito, como ocurría en Escocia o Irlanda del Norte a partir de las leyes de 1980 y 1986.


Con todo, resulta interesante realizar un paralelismo entre la situación en la que se encontraba las práctica del Homeschooling en los años noventa dentro del contexto español y las leyes que se fueron aprobando con el fin de regular la enseñanza obligatoria. Justo cuando la LOGSE terminaba por imponerse en los centros educativos y extendía la obligatoriedad de la educación hasta los 16 años, en el Estado español comenzaba a configurarse la estructura básica organizativa de aquellas familias que decidían no servirse de las instituciones escolares para la educación de sus hijos.

Quizá entonces el Catedrático Rafael Navarro Valls no estaba muy desencaminado cuando ya en 1999 en su artículo La educación en casa publicado en el diario El Mundo señalaba que “el establecimiento de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años ha planteado en algunos sectores esta pregunta: ¿Puede limitar el estado la libertad de elegir el tipo de educación que los padres desean para sus hijos, incluida la libertad de decidir escolarizarlos en casa?”

Y ciertamente la pregunta aún posee un peso significativo dentro del débil sustento legal que regula hoy el derecho a la educación en España. Baste observar como en la Constitución española, en su artículo 27.4, se dice que: “la enseñanza básica es obligatoria y gratuita”. Lo cual deja en un limbo legal a quienes plantean la posibilidad de educar a sus hijos al margen de la escuela, ya que generalmente se tiende a pensar que se trata de una práctica ilegal. Cuando en realidad, en la mayoría de los casos, los padres que han sido denunciados por desatender a menores, han salido indemnes de estas acusaciones. El argumento que esgrimen es que se puede garantizar una educación básica sin asistir a la escuela

 En un reportaje recientemente publicado el año pasado en el suplemento dominical del periódico El Mundo con el título Crecer bien sin ir al colegio, en enero de 2007, se señala que: “en nuestro país es obligatorio educar a los hijos, pero no llevarles al colegio. Tanto en la Constitución como en la Declaración de los Derechos Humanos reconocen la enseñanza básica como obligatoria, así como el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que desean para sus hijos”

Para completar información:

El Homeschooling en España. (Cap. II: sus orígenes... en los EE.UU)

El Homeschooling en España. (Cap. III: el camino recorrido)

 


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Comentarios

# re: El Homeschooling en España. (Cap. I: un poco de historia)

27/03/2008 9:31 por Carlos
¿Que opino te merecen otras alternativas como la educacion Waldorf? Me encantaria saber su opinion sobre este tema.

# re: El Homeschooling en España. (Cap. I: un poco de historia)

27/03/2008 14:56 por Jon Igelmo Zaldvar
Carlos;

En respuesta a la cuestión referente a mi opinión sobre la educación Waldorf, tengo que decirte que apenas he tenido la ocasión de conocer el trabajo que se está realizando desde este movimiento pedagógico. Había oído algo al respecto, y hoy mismo, al leer tu mensaje, he navegado por las páginas que hay en la red de algunas escuelas que trabajan desde esta propuesta educativa.

Según entiendo Rudof Steiner, fue quien se encargo de establecer las bases pedagógicas. Para tal fin construyó un modelo educativo inspirado en la Antroposofía, que a grandes rasgos se basa en la observación de las sucesiones rítmicas de las transformaciones fisiológicas del ser humanos desde su nacimiento hasta su madurez. Trasformaciones que son acompañadas de una evolución psíquica y mental precisas. Al tiempo, la metodología se caracteriza por la integración del juego como estimulante de la creatividad del educando. Los juguetes deben ser sencillos e incluso se valora que los niños sean los creadores de los mismos.

Mi postura respecto a este tipo de modelos alternativos parte, en primer lugar, de una simpatía clara y decidida por todos los movimientos pedagógicos que hacen de la educación una lucha diaria. En un campo que premia sistemáticamente lo convencional y lo “ya hecho” como es el de la educación, aquellos movimientos que se resisten a comulgar con las ruedas de molino de los grandes sistemas educativos homogeneizadores tienen un mérito notable.

Ahora bien, de la misma forma considero que, en la mayoría de las ocasiones (mi desconocimiento de la iniciativa Waldorf me hace ser aún más cauto), las buenas intenciones que se esconden detrás de los movimientos pedagógicos que pretenden reformar el espacio escolar, lo único que han conseguido es seguir añadiendo leña al fuego de la escuela. En este sentido mi postura está más cercana a lo que ya escribió Illich en los años setenta en relación al movimiento de las escuelas “activas” (La sociedad desescolarizada, en Ivan Illich Obras Reunidas, 2006, p. 305, México, Fondo de Cultura Económica):

"Las escuelas “activas”, que conducen al desarrollo de otras escuelas del mismo tipo, sólo crean una engañosa ilusión: la liberación permanece como un espejismo, incluso si la constricción a los cursos obligatorios se interrumpe con frecuencia por periodos de ociosidad. Que se busque agradar a alguien para convencerlo de asistir a los cursos es, bien mirado, ¡más insidioso todavía que la obligación legal y el apoyo de la brigada de los menores! (…) ¿En qué difiere la enseñanza suministrada en las nuevas escuelas? Aunque se facilite por el consenso de un grupo, más que por los decretos del cuerpo docente, de trata siempre de adquirir competencias que la sociedad reconoce, lo que no cambia en nada el problema. La apariencia cambia; la realidad profunda permanece."

De lo que se desprende una pregunta a la que no he encontrado respuesta en las páginas de Internet que he estado consultado: ¿Es obligatoria la asistencia a la escuela en el modelo educativo Waldorf?

Nada más, un saludo,

# re: El Homeschooling en España. (Cap. I: un poco de historia)

22/08/2008 13:23 por GG
ESTA TODO OK
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