Impresiona pensar que monjes de
Cluny llegaran a Oña y trajeran consigo novedosas técnicas para la construcción
y decoración del Monasterio de San Salvador. Según ha expuesto en su ponencia
Jose Luis Serna Gabriel y Galán, esa puede ser la razón que explique la relación
tan estrecha que presentan algunas de las obras recientemente halladas en el
Monasterio de Oña.

(reconstrución del Monasterio de Cluny)
Y el viaje de aquellos monjes no
sería, en su tiempo, nada sencillo. Es posible imaginar los avatares propios de
cruzar buena parte del territorio cristiano de la época. De Cluny a Oña, toda
una aventura por buena parte de los reinos y condados de la Europa más
profunda. Una acción peregrina clave para entender la expansión del románico
por la Península Ibérica.
Pero muy poco sabemos de cómo podría
haber sido organizados estos encuentros entre Monasterios separados por miles
de kilómetros. De hecho, poco se conoce del modo en que se establecía la
comunicación entre los monjes o los abades de los distintos recintos monásticos.
Y las pocas fuentes escritas a partir de las cuales podríamos hacernos una idea
cada vez son más cuestionadas.
Baste como ejemplo la ponencia
que el jueves presentó el monje de Silos Lorenzo Maté Sadornil titulada “Oña en
el entorno de Cluny”. En su participación comentó sin reparo que incluso fechas como la de
la fundación del Monasterio de Oña en el 1011, deben ser cuestionadas al
analizar la veracidad de los documentos que dan fe de la misma. Curioso, sin
duda, que un monje benedictino sea el primero en cuestionar la fundación del
que fuera uno de los Monasterios más destacados durante siglos para su
congregación en Castilla.
No debe extrañar, por tanto, que el
análisis de documentos antiguos, en su mayoría copias de otras copias, para fechar
y organizar los acontecimientos históricos cada vez presente más problemas. Así,
con mayor frecuencia, para el estudio de la Historia se hace cada vez más
necesario abrir la tierra para ver los restos arqueológicos que diluciden las
conjeturas derivadas de la interpretación, casi siempre tendenciosa, de la
letra escrita hace siglos. Y de todo esto deberían empezar a tomar buena nota
la Junta de Castilla y León que en la actualidad tiene mucho que decir sobre el
futuro próximo del recinto monacal de Oña.

(ventanal barroco de la fachada occidental de la Iglesia del Monasterio de Oña)
Me explico. Resulta que durante
años el estado que presenta la Iglesia o el claustro de Monasterio de San Salvador
entristece a cualquiera. Todavía hoy no se han iniciado unas excavaciones organizadas
que son fundamentales para el estudio de la historia de un recinto que mucho
tiene que decir no sólo de lo acontecido en este pequeño pueblo de Burgos, sino
también en la configuración del territorio del actual Estado Español.
Y aún duele más, sobre todo para
quienes tenemos fuertes vínculos con Oña, escuchar a historiadores, paleógrafos
o arqueólogos de distintas instituciones españolas que se llevan las manos a la
cabe al ver el estado en el que se encuentran algunas de las piezas más
valiosas del Monasterios, tal es el caso de “la última cena” encontrada en el
refectorio y que hoy está “tirada” en el suelo del claustro ante el asombro de
cualquiera.
Oña merece otro trato por parte
de las autoridades responsables. Aunque presenciando la mesa redonda que se
celebró dentro de este curso de verano, y donde participaron el presidente de la Diputación de Burgos, el
alcalde de Oña y algún que otro empresario de la región, no parece existir aún
un plan mínimamente sólido que inicie un proceso de dignificación del legado
cultural que esta localidad debería presentar a quienes desde hace tiempo se
acercan para contemplar un notable
pedazo de nuestra Historia.
Curso de Verano: “Los comienzos de Oña”. (primer día)
Curso de Verano: “Los comienzos de Oña”. (segundo día)Curso de Verano: “Los comienzos de Oña”. (tercer día)