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lunes, 04 de agosto de 2008

Impresiona pensar que monjes de Cluny llegaran a Oña y trajeran consigo novedosas técnicas para la construcción y decoración del Monasterio de San Salvador. Según ha expuesto en su ponencia Jose Luis Serna Gabriel y Galán, esa puede ser la razón que explique la relación tan estrecha que presentan algunas de las obras recientemente halladas en el Monasterio de Oña.

       
           (reconstrución del Monasterio de Cluny)

Y el viaje de aquellos monjes no sería, en su tiempo, nada sencillo. Es posible imaginar los avatares propios de cruzar buena parte del territorio cristiano de la época. De Cluny a Oña, toda una aventura por buena parte de los reinos y condados de la Europa más profunda. Una acción peregrina clave para entender la expansión del románico por la Península Ibérica.

Pero muy poco sabemos de cómo podría haber sido organizados estos encuentros entre Monasterios separados por miles de kilómetros. De hecho, poco se conoce del modo en que se establecía la comunicación entre los monjes o los abades de los distintos recintos monásticos. Y las pocas fuentes escritas a partir de las cuales podríamos hacernos una idea cada vez son más cuestionadas.

Baste como ejemplo la ponencia que el jueves presentó el monje de Silos Lorenzo Maté Sadornil titulada “Oña en el entorno de Cluny”. En su participación comentó sin reparo que incluso fechas como la de la fundación del Monasterio de Oña en el 1011, deben ser cuestionadas al analizar la veracidad de los documentos que dan fe de la misma. Curioso, sin duda, que un monje benedictino sea el primero en cuestionar la fundación del que fuera uno de los Monasterios más destacados durante siglos para su congregación en Castilla.  

No debe extrañar, por tanto, que el análisis de documentos antiguos, en su mayoría copias de otras copias, para fechar y organizar los acontecimientos históricos cada vez presente más problemas. Así, con mayor frecuencia, para el estudio de la Historia se hace cada vez más necesario abrir la tierra para ver los restos arqueológicos que diluciden las conjeturas derivadas de la interpretación, casi siempre tendenciosa, de la letra escrita hace siglos. Y de todo esto deberían empezar a tomar buena nota la Junta de Castilla y León que en la actualidad tiene mucho que decir sobre el futuro próximo del recinto monacal de Oña.

              

(ventanal barroco de la fachada occidental de la Iglesia del Monasterio de Oña)

Me explico. Resulta que durante años el estado que presenta la Iglesia o el claustro de Monasterio de San Salvador entristece a cualquiera. Todavía hoy no se han iniciado unas excavaciones organizadas que son fundamentales para el estudio de la historia de un recinto que mucho tiene que decir no sólo de lo acontecido en este pequeño pueblo de Burgos, sino también en la configuración del territorio del actual Estado Español.

Y aún duele más, sobre todo para quienes tenemos fuertes vínculos con Oña, escuchar a historiadores, paleógrafos o arqueólogos de distintas instituciones españolas que se llevan las manos a la cabe al ver el estado en el que se encuentran algunas de las piezas más valiosas del Monasterios, tal es el caso de “la última cena” encontrada en el refectorio y que hoy está “tirada” en el suelo del claustro ante el asombro de cualquiera.

Oña merece otro trato por parte de las autoridades responsables. Aunque presenciando la mesa redonda que se celebró dentro de este curso de verano, y donde participaron  el presidente de la Diputación de Burgos, el alcalde de Oña y algún que otro empresario de la región, no parece existir aún un plan mínimamente sólido que inicie un proceso de dignificación del legado cultural que esta localidad debería presentar a quienes desde hace tiempo se acercan para contemplar un  notable pedazo de nuestra Historia.

Curso de Verano: “Los comienzos de Oña”. (primer día)

Curso de Verano: “Los comienzos de Oña”. (segundo día)

Curso de Verano: “Los comienzos de Oña”. (tercer día)

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