Este lunes de 27 de Julio ha
comenzado en la localidad burgalesa de Oña el curso de verano titulado: “Los
comienzos de Oña”. Durante cinco días participarán en este evento
historiadores, arqueólogos, paleógrafos, geógrafos y teólogos de diferentes
instituciones españolas con el objetivo de compartir algunos trazos del inmenso
mosaico que dibuja la Historia de Oña y su Monasterio de San Salvador. Dentro
de unos pocos años, en el 2011, se cumple el milenario de la fundación del Monasterio, y desde la Universidad de Burgos y
el Ayuntamiento de Oña se ha proyectado celebrar durante los próximos tres años
un conjunto de cursos de verano para la celebración de tal evento. Asimismo, con
actividades de este carácter la investigación alcanza su máxima expresión no
sólo por acercar su mirada al objeto de estudio en cuestión, sino también, y
sobre todo, por el hecho de compartirla con el pueblo y en el pueblo.

(foto sacada de http://www.onienses.com)
Al participar en estos cursos de verano
organizados por la Universidad de Burgos se tiene la sensación de vivir algo
de ese espíritu con el que toda una generación de intelectuales de la II
República llevó a cabo las misiones pedagógicas. Cansado de ver esas caras de
abatimiento y de auténtico sopor entre el alumnado de las Universidades e
instituciones académicas de las grandes capitales de provincia, uno no deja se
sorprenderse ante las posibilidades de interacción que ofrece un público
sediento de conocimiento y con la ilusión de estar compartiendo un tema del cual
disfrutar en compañía.
Y las jornadas han iniciado con
una calidad destacable. La primera de las ponencia ha sido presentada por Dr.
César González Míguez, titulada “El reino de Castilla en el siglo XI”. Gracias
a este Catedrático de Historia Medieval del País Vasco, los asistentes hemos
tenido la oportunidad de contextualizar buena parte de los nombres que con sus
peripecias protagonizaron un siglo clave para la configuración política del
territorio peninsular en los siglos venideros. Así, la charla se ha centrado en
tres reyes claves de este siglo para la corona de Castilla: Fernando I, Sancho
II y Alfonso VI.
Fernando I puede
ser considerado el primer Rey soberano de Castilla. Si bien, al morir, el
territorio que él había conseguido unificar es dividido en la herencia de sus
tres hijos (sus hijas no heredaron más que infantados). El primogénito, Sancho,
se quedó con Castilla que entonces se extendía hasta más allá del Duero; García
con Galicia y Alfonso con León. Y con todo repartido se desató la guerra entre
los hermanos. Sancho se enfrentó a García y no tardó en hacerse con el
territorio de Galicia en 1071. Y un año después, y tras sucesivos
enfrentamientos con su otro hermano, Alfonso, se haría también con la corona de
León.
Es en aquellos años de luchas intrafamiliares
cuando Oña vive su máximo apogeo. Allí Sancho II de Castilla establece su corte
y allí engrandece un Monasterio donde el arte románico castellano alcanzaría su
máximo esplendor. Pero Alfonso terminaría siendo traicionado por uno de sus
colaboradores en Zamora. Y el hecho histórico, aunque quizá con un cargado
componente escatológico y con distintas versiones sobre el mismo, merece ser
rescatado. Pues al parecer, mientras Sancho daba un paseo se apeó del camino
para hacer sus necesidades, sintiéndose en ese mismo momento molesto por la daga que llevaba
consigo. Dio entonces el arma a uno de sus acompañantes, Vellido Dolfos, quien
resultando ser un conspirador agarró la daga y se cepillo al valeroso Sancho II
sin miramientos. Todo un drama para la recién reunificada Castilla y toda una
escena la del valeroso Sancho tirado en una cuneta de Zamora con el pantalón
por los tobillos. Luego se llevarían al Rey asesinado a su querida Oña para
enterrarlo. A la cabeza de la comitiva que había salido de Zamora iba Rodrígo
Díaz de Vivar, el Cid, quien se encargó de escoltar el cadáver de su Rey hasta
las puertas del Monasterio de Oña donde hoy descansan sus restos.
Y hasta aquí llega el resumen de
lo expuesto por Dr. César González Míguez, ya que no quisiera dejar sin unas
líneas el que para mí ha sido el plato fuerte de esta primera jornada del
curso. Don Agustín Lázaro López, hoy Canónigo Fabriquero de la Catedral de
Burgos, y durante años párroco de Oña, ha desarrollado el tema: “La iglesia
abacial de Oña, siglo XI-XII”, que ha derivado en una especie de taller donde
tras unos minutos de charla, hemos tenido la oportunidad de entrar en la
iglesia del Monasterio para disfrutar de los conocimientos de Don Agustín. Sin
duda, un paseo inolvidable por la Historia de Oña.

(foto sacada de la página web del Cronicón de Oña)
Un recorrido en el que el
Monasterio de San Salvador ha brillado con luz propia a pesar del olvido al que
se ha visto sometido por parte de las autoridades responsables en las últimas
décadas. Un Monasterio cuna del románico en España con innumerables tropelías a
sus espaldas consecuencia de una gestión desastrosa y de un expolio voraz que
apenas hasta hace muy poco –ahí está el Cronicón y aquella personas, como el
propio Don Agustín, que con mucho esfuerzo han sacado a la luz la Historia de
este Monasterio milenario- ha empezado a ser revertido gracias al empeño de gente
del pueblo.
Curso de Verano: “Los Comienzos de Oña” (segundo día)Curso de Verano: “Los Comienzos de Oña” (tercer día)Curso de Verano: “Los Comienzos de Oña” (cuarto y último día)