Mucho se ha hablado de la “Biblia
de Oña”. Se dice que en el Monasterio de San Salvador de Oña, en algún tiempo,
hubo una biblioteca que nada tenía que envidiar a la de monasterios hoy más
afamados como el de Santo Domingo de Silos. Y la joya de aquella biblioteca era una
Biblia visigótica del siglo X de grandes dimensiones, de unas 500 páginas, que
se conservó en muy buen estado hasta el siglo XIX. Entonces, con las
desamortizaciones de 1835 el libro salió del Monasterio para su salvaguarda
hasta nuevo aviso. Y el aviso tardó en llegar. Así que la “Biblia de Oña” quedó
almacena en la casa de un particular hasta que un buen día alguien que pasaba
por allí observó las buenas condiciones que presentaban las hojas de aquel
libro gigante para asar ricos chorizos castellanos. Y allí fue a parar la
práctica totalidad del volumen del que apenas hoy quedan como legado unas 14
páginas. Bien se puede decir entonces que de la antigua Biblia, sólo queda el
sabor a chorizillo y unas pocas páginas.

(vista de Oña desde el camino a San Vitores)

Segundo día del Curso y Oña nos
recibe con un cielo despejado y con un sol que aprieta de lo lindo. Es el
momento, después de un primer día intenso, para dar continuidad al desglose de
la Historia de esta localidad burgalesa y en especial de su más preciado
tesoro: el Monasterio de San Salvador.
Así, la jornada ha empezado con
un interesante análisis de los testimonios escritos de la fundación del
Monasterio. De hecho, recientemente, el propio ponente Dr. Manuel Zabalza Duque
ha encontrado importantes documentos que abren de nuevo la discusión en
relación a la fundación y los primeros pasos de la institución monacal que
fuera fundada en febrero de 1011. Lo que queda también claro es que la carta
fundacional que se suele vender en algunos establecimientos de Oña a modo de
souvenir, sólo es una copia, aunque más elegante eso sí, realizada algunos
siglos después del original.
Luego el día ha continuado con una
ponencia a cargo de Rafael
Sánchez Domingo, profesor de Historia del Derecho de la Universidad de Burgos,
titulada: “Fueros y privilegios del Infantado y del Monasterio de Oña”. En esta
charla el Monasterio de San Salvador se ha desvelado como la gran abadía de
Castilla durante los Siglo XI y XII. El hecho de que le propio Sancho y doña
Urraca eligieran este Monasterio para su enterramiento y lo pusiera bajo el
gobierno de su hija Tigridia en el 1011, nos dan una muestra no sólo de la
importancia que los reyes daban a este recinto, sino también del poder que
llegó a acumular a mediado del siglo XI. Mismo poder que años después sería
reforzado por Sancho II quien incluso ubicaría su corte en Oña en pleno
esplendor de sus conquistas geopolíticas por Galicia y León. También sus restos
descansan aquí.

(Iglesia del Monasterio San Salvador de Oña)
Y llegamos así a la interesante
charla presentada por Dr. Miguel C. Vivancos Gómez en relación a los primeros
códices del Monasterio de Oña. Y la charla ha resultado sin duda curiosa, ya
que como el propio ponente ha recalcado, en relación a los códices del
Monasterio lo único que se puede estudiar son los testimonios que en algún
momento han dado fe de los mismos. Puesto que en la actualidad apenas quedan como fuente
primaria de los códices de San Salvador las
14 páginas que se salvaron de asarse junto con los chorizos .
Si bien, esta triste situación
que vive el Monasterio de Oña en cuanto a vestigios que puedan ayudar a
entender la magnitud de la biblioteca que algún día existió en este recinto es,
al tiempo, de gran utilidad para sacar algunas conclusiones. Así, este hecho
histórico puede ayudar a desmitificar la labor que se suele atribuir a los
monjes en la conservación de las bibliotecas monacales. Tradicionalmente se ha
exagerado bastante en relación al rol de los monasterios en la conservación de
la cultura y sin embargo, lo cierto es que en proporción a los tesoros que
tenían, los propios monjes fueron capaces de conservar un volumen muy reducido
de los que realmente eran importantes. Todo lo cual se puede observar
claramente en el caso de los más valiosos códices visigóticos que algún día
albergó el Monasterio de San Salvador.
Ya para la tarde dos han sido las
conferencias. La primera titulada “San Iñigo, Abad de Oña” de Dr. Saturnino de
la Iglesia, donde se ha repasado la obra y milagros de este emblemático Abad
que fue a parar a Oña tras una mística etapa de anacoreta por los montes de Jaca. Y la
segunda, la interesante ponencia de Félix Palomero Aragón, quien ha presentado
un apasionante recorrido por la arquitectura románica castellana con el fin de
motivar una visión hipotética de lo que algún día fue el gran monasterio
románico de Oña.
Curso de Verano: “Los comienzos de Oña” (primer día)Curso de Verano: “Los comienzos de Oña” (tercer día)Curso de Verano: “Los comienzos de Oña” (cuarto y último día)