La metodología para la alfabetización (ver
cap. I, II y III) que se llegó a poner en marcha dentro de todo un movimiento
pedagógico nacional se vio parado en Brasil con el golpe de estado militar del
31 de Marzo de 1964. Paulo Freire fue encarcelado, al igual que muchos de sus
colaboradores, y meses después inició su
exilio en Chile. En un contexto geopolítico sumamente agresivo para el
pensamiento de izquierda y tras unos años en Chile, uno de los pocos centros de
pensamiento de América Latina donde aún tenía cabida la propuesta de la
Pedagogía de la Liberación era el Centro Intercultural de Documentación que
Ivan Illich había abierto en México.
Así, mientras desde los sectores más
conservadores y reaccionarios se acusó a Freire de comunista y revolucionario,
desde los más transgresores y críticos se observó en su propuesta metodológica
una puerta abierta hacia otra forma de organizar la
educación en Latinoamérica. El propio Ivan Illich para su libro La sociedad desescolarizada (2006, p.
207, Fondo de Cultura Económica) se apoyó en esta metodología educativa de su
amigo Freire para mostrar la forma en que otra educación alejada de las
escuelas era posible:
(Paulo Freire)
descubrió que cualquier adulto puede aprender a leer en cosa de 40 horas si las
primeras palabras que descifra están cargadas de significado político. Freire
adiestra a sus maestros para trasladarse a una aldea y descubrir las palabras
que designan asuntos actuales importantes, tales como el acceso a un pozo, o el
interés compuesto de las deudas que han contraído con el patrón. Por la tarde,
los aldeanos se reúnen para conversar sobre estas palabras clave. Comienzan a
percatarse de que cada palabra permanece en el pizarrón incluso después de
haberse desvanecido su sonido. Las letras continúan abriendo, como llaves, la
realidad y haciéndola manejable como problema. Frecuentemente he presenciado
cómo en unos participantes crece la conciencia social y cómo se ven impelidos a
actuar políticamente con la misma velocidad con que aprenden a leer. Parecen
tomar la realidad en sus manos conforme escriben.
La metodología de la alfabetización fue sin
duda el verdadero punto de encuentro de los teóricos de la desescolarización y
Paulo Freire en los años sesenta y setenta. Para Illich era la prueba evidente
de que fuera de las escuelas no sólo era posible aprender, sino que se aprendía
mejor. Vio en los “círculos de lectura” un espacio desinstitucionalizado donde
el aprendizaje era libre y horizontal. Al tiempo, para Freire la censura de su
método y el exilio supuso la confirmación del interés que desde el poder se
tenía de prohibir pensar al pueblo, lo que le llevó a declarar en una de sus
conferencias en el centro de Cuernavaca (Desmitificación
de la concienciación, 1971) que “la escolarización es la prohibición del
pensar, es la adaptación de los hombres al no pensar, por eso Ivan Illich
proféticamente denuncia la escolarización”.

(Ivan Illich)
Por su parte, también otro de los teóricos de
la desescolarización, Everett Reimer (school
is dead,, 1971, p. 91) mostró su admiración por el trabajo implementado por
Freire en Brasil:
Paulo Freire sostiene a partir del trabajo con
campesinos brasileños que éstos aprenden a leer inmediatamente aquellas
palabras que les ayudan a descubrir su verdadera situación vital. Desenterrar
ese vocabulario requiere un momento de la vida del campesino en el que penetran en los secretos,
la desinformación y la mistificación en la que los terratenientes, los sacerdotes
y los líderes políticos lo habían encerrado.
No debe extrañar, en consecuencia, que en
aquellos años en los que Freire participó de las actividades del Cidoc, su
posicionamiento pedagógico en contacto con las voces más críticas de la educación
también se radicalizara. Resulta interesante observar el tono de la conferencia
referente al problema de la concientización que anteriormente se ha citado (Ibíd.) y que fuera expuesto en las
instalaciones del centro de Cuernavaca:
La concientización no puede ser, pues, para mí, un
“deja como está para ver cómo queda”, sino que tiene que ser una labor
permanentemente de clarificación. Es por esto mismo, que mientras la educación
se base en la concientización, el cual es un proceso humanista de liberación y
tiene que ser fundamentalmente una operación de desvelamiento del mundo, la
educación para la domesticación tiene que ser fundamentalmente un proceso de
mitologización: ¿por qué? Porque el día en que las fuerzas del poder y la
dominación que gobiernan la ciencia y la tecnología puedan descubrir un camino
para matar la intencionalidad y el carácter activo de la conciencia que hace
que la conciencia se perciba por sí misma, ya no podremos hablar de dominación.
Con todo, y transcurridos casi cuarenta años
desde que los primeros libros de Frire fueran publicados, quizá este pedagogo
brasileño sea de cuantos pensadores críticos latinoamericanos el que ha dejado
un legado más destacado en el contexto de la pedagogía del siglo XX. De hecho,
tras su paso por Chile y México se iniciaron importantes proyecto de
alfabetización que tuvieron desigual impacto en distintas regiones campesinas e
indígenas de la región.
Si bien, a finales de la década de los años
setenta la situación política en muchos países de América Latina hizo inviable
la aplicación de un método con un posicionamiento político tan fuerte como el
teorizado por Freire. Era el tiempo de las dictaduras más represivas en la
región. Salvo en pequeñas excepciones, su propuesta pedagógica tuvo mejor
acogida dentro de movimientos sociales que ya habían iniciado procesos de
revolución social. Tal fue el caso de la participación de Freire en Guinea
Bissau. Fruto de este trabajo Freire publicaría su libro: Cartas a Guinea-Bissau (1977), donde relató su experiencia al
frente del equipo del Instituto de Acción Cultural.

(Escuela Rebelde Autónoma Zapatista de Oventic)
Ya en la década de los ochenta y a medida que
las principales dictaduras políticas de Latinoamérica se agotaban, la propuesta
pedagógica de Freire fue retomada por un gran número de organizaciones
educativas que iniciaban sus proyectos en las zonas más empobrecidas del
continente. Muchas de las Organizaciones no Gubernamentales, aplicaron la
metodología concientiadora en sus proyectos de alfabetización, aunque se
trataba, en su mayor parte, de pequeños proyectos que poco tenían que ver con
la dimensión de aquellos grandes planes para la alfabetización implementados en
Brasil al inicio de la década de los sesenta.
Como consecuencia, y especialmente en el caso
de América Latina, la metodología freiriana ha encontrado con el paso del
tiempo su espacio en pequeñas instituciones y organizaciones educativas, así
como en movimientos sociales que retoman este pensamiento pedagógico para la
organización de su práctica educativa. Organizaciones el CREFAL en Michoacán (Centro
de Cooperación Regional para la educación de Adultos en América Latina y el
Caribe), el CESDER en Puebla (Centro de
Estudios para el Desarrollo Rural) o la práctica educativa desarrollada por las
comunidades indígenas zapatistas de Chiapas o el Movimiento de los Sin Tierra
en Brasil, revelan la actualidad de la Pedagogía de Liberación en la región.
Otros Capitulos...
Un acercamiento a la metodología para la alfabetización de Paulo Freire (Cap. I) .Un acercamiento a la metodología para la alfabetización de Paulo Freire (Cap. II) .Un acercamiento a la metodología para la alfabetización de Paulo Freire (Cap. III) .