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Milton Friedman y el “cheque escolar” (Cap. I)

Enviado el sábado, 24 de mayo de 2008 11:51

La figura de Milton Friedman en la actualidad se presenta como un icono intelectual para quienes en el campo de la economía se afanan por defender el modelo de mercado libre y la no intervención de los Estados. Numerosos grupos políticos simpatizantes del modelo  neoliberal ven la figura de este Premio Nobel de economía de 1976 todo un referente donde justificar sus medidas en favor de una economía globalizada y sin regulación de las fuerzas de poder tradicionales. Para nuestro interés este afamado economista norteamericano lanzó algunas propuestas que tuvieron una notable repercusión en el campo de la educación y que merecen ser revisadas.

 

(Portada de la Revista Time con Milton Friedman en la portada)

Antes de entrar al estudio de sus propuestas para el campo de la educación, no está demás mencionar algunos datos de la trayectoria de este economista neoyorquino, que nació en 1912 y que falleció en noviembre de 2006. Friedman desarrolló una trayectoria académica dilatada ya que ejerció como profesor en la Universidad de Chicago desde 1946 hasta 1976, donde enseñó teoría económica y donde se convirtió en toda una leyenda gracias a su planteamiento –hoy verdadero quebradero de cabeza para los gobiernos de todo el mundo–, basado en que la única manera de generar estabilidad política es mediante la estabilidad económica.

 

Además Friedman en su trayectoria tuvo escarceos en el campo de la política americana, llegando a asesorar a los presidentes Richard Nixon y Ronald Reagan. Serían sonados también sus acercamientos estratégicos al otro lado del Atlántico en colaboración con la primera ministra británica Margaret Thacher. Quizá por la influencia que tuvo con los principales gobiernos aliados durante la Guerra Fría la revista The Economist lo proclamó como el economista con más influencia en la segunda mitad del siglo XX

 

Miton Friedman saluda al presidente Reagan

 

         Un ejemplo de la significación que alcanzó la obra de Friedman se encuentra en la obtención del Premio Nobel de Economía en 1976. Entre las razones para su galardón se mencionó: “sus logros en el campo del análisis del consumo, de la historia monetaria y de la teoría y por la demostración de la complejidad de las políticas de estabilización”

 

Pero Milton Friedman no sólo fue un personaje sumamente polémico a consecuencia de su declarado posicionamiento político cercano a los gobiernos conservadores de la segunda mitad del siglo XX y sus alegatos apasionados por la libertad en su más amplio y “personal” sentido de la palabra, además fue capaz de compaginar su colaboración y apoyo con gobiernos ilegítimos como el de Agusto Pinochet en Chile –participó en un ciclo de conferencias por el país en 1975–, con el apoyo a la legalización de la marihuana treinta años después. Todo lo cual ha provocado que en ocasiones su ideología sea un ejemplo del denominado como anarco-capitalismo.

 

Aunque para  nuestro interés es importante hacer especial mención al estudio que desarrolló en relación a la educación. Su preocupación se centró en el papel que las escuelas estatales debía jugar dentro del marco del derecho a la educación que tanto se preocuparon en garantizar (hasta hacer del derecho una obligación) todos los Estados del mundo y los organismos internacionales que los asesoraban.

 

En este ámbito Friedman escribió uno de su artículos más afamados y titulado: The role of Gobernment in Education, de 1955. Casi cincuenta años después, en una entrevista publicada en el periódico Wall Strett Journal, el propio Friedman declaró su sorpresa sobre el impacto que causó su trabajo: “no preví que me convertiría en un activista de la reforma escolar y que junto a mi esposa estableceríamos una fundación para promover la libertad de los padres a escoger la escuela para sus hijos”

 

Para Friedman la obligatoriedad de la asistencia a la escuela suponía una de las más graves intromisiones del Estado en la vida privada de los ciudadanos. Entendía que existía una cierta justificación de esta obligatoriedad, ya que correspondía a los poderes del Estado la legislación, la financiación y la administración de la educación, pero no compartía una justificación de la escolarización basada en la nacionalización de la enseñanza. La propuesta de Friedman quedaba fundamentada de la siguiente forma:

 

Los gobiernos podrían requerir un nivel mínimo de educación el cual podría financiarse por un abono reenbolsable (“cheque escolar”) por cada niño al año de una suma específica que podría gastarse en instituciones «aprobadas» para ser elegidas. Los servicios educativos podrían ser ofrecidos por empresas privadas que operasen para tal provecho, o para diversas instituciones sin ánimo de lucro. El rol del gobierno se limitaría a cerciorarse de que las escuelas poseen ciertos mínimos estandarizados, tales como la inclusión de unos contenidos mínimos en los programas, como ocurre hoy con las inspecciones en los restaurantes que aseguran unos estándares mínimos de salud.

 

    Milton Friedman y el “cheque escolar” (Cap. II)

 


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