LoginRSS 2.0 Feed

Historia de un Alirón

Enviado el lunes, 28 de abril de 2008 7:05

A finales del siglo XIX, en las minas de la cuenca vizcaína, el mineral no siempre tenía la calidad que los patrones exigían. Aunque el esfuerzo fuera el mismo, las mezclas del mineral eran mal pagadas. Casi a diario, de cada extracción se analizaba una muestra de la que dependía el salario de los trabajadores. Los días en que el hierro era de gran pureza, el operario inglés colgaba un letrero en la puerta de la mina donde se leía: “All Iron”. La paga entonces era doble y entre los trabajadores un grito era unánime: ¡Alirón! ¡Alirón!

         

En 1876, con el final de la guerra carlista y la cancelación de las aduanas las empresas inglesas llegaron a la margen izquierda de la ría del Nervión para iniciar inversiones. La existencia de gran cantidad de hierro excelente cerca de un gran puerto, junto con una mano de obra barata, atrajo el capital británico a la costa vizcaína. Como señala Ander Izaguirre en un interesante reportaje para el periódico El Correo:


Se instalaron docenas de compañías -entre ellas 64 inglesas- que invirtieron millones y millones, emplearon a 12.000 obreros y llegaron a producir 6,5 millones de toneladas anuales de hierro (la décima parte de la producción mundial). Fue una época frenética, un hervidero humano que desfiguró el paisaje: destruyeron montañas, desviaron ríos, abrieron balsas gigantescas, instalaron hornos de calcinación, tendieron tranvías aéreos para bajar el hierro en baldes hasta los cargaderos del puerto, construyeron planos inclinados para las vagonetas, trazaron la red ferroviaria más densa de Europa.

Al calor del hierro se levantaron las industrias siderúrgicas, los astilleros, las compañías navales, los grandes bancos, las fabulosas riquezas de la burguesía vizcaína. Era el tiempo de «los hornos de Barakaldo, que alumbran todo Bilbao». Y el tiempo del alirón, grito de una época efervescente. Si el hierro extraído era muy puro, los mineros cobraban paga extra. Se pasaban la noticia con un canto triunfal: ¿Alirón! ¿Alirón! Eran las palabras que los ingenieros británicos habían escrito con una tiza en el mineral: 'All iron'. ¿Todo hierro!

 

En esas mismas fechas, entre los ingleses y los trabajadores de las minas vizcaínas, un deporte causaba furor: el fútbol. La pelota rodaba en las campas de Bilbao y pronto se constituyeron los primero clubs de fútbol que se desafiaban con la atenta mirada de un público que abarrotaba los recintos deportivos.  Desde entonces en Bilbao los títulos de su club, el Athletic, se celebran cantando el alirón.

       

Hoy el alirón se ha popularizado y cuando un equipo de fútbol gana un título se dice que “entona el aliron”. Es cierto que la historia de esta expresión de júbilo tiene otras interpretaciones. Para la Real Academia Española el término tiene sus orígenes en la palabra de origen árabe allí´lán, que viene a significar algo así como “proclamación”. Siempre hay para todos los gustos...


Compartir:

añadir a furl añadir a del.icio.us añadir a technorati añadir a blinklist añadir a digg añadir a google añadir a stumbleupon añadir a yahoo añadir a meneame ¿Qué es?

Comentarios

# re: Historia de un Alirón

06/05/2008 12:14 por Paco Jones
Parece que la palabra "alirón" muy probablemente proviene de la bastante bruta castellanización del término inglés "all iron" que hacían los mineros de Vizcaya a principios de siglo. Y su posterior adaptación como grito de victoria futbolística probablemente vino años después.

En su libro sobre Bilbao, Patxo Unzueta cuenta el origen del 'Alirón', la tonada que siempre ha sido santo y seña del Athlétic. La invención tuvo lugar en el Salón Vizcaya de la calle San Francisco de Bilbao, entonces teatro de variedades, el diez de mayo de 1914, tras una victoria del Athletic de Bilbao. Una cupletista, Teresita Zazá, cantaba una cursilada escrita por Álvaro de Retana que tenía el siguiente estribillo: «Alirón, pon, pon, pon» . Y alguien de entre el público, en vez del «alirón, pon, pon, pon, pon», gritó: «El Athlétic, campeón»

Y en un artículo dedicado a la historia musical del Athletic, el periodista Alberto Bacigalupe escribe lo siguiente:


La primera música no fué en sí futbolística. Un cuplé, estrenado en el Romea de Madrid por la celebrada intérprete Marietina, dio oportunidad a que el ingenio de varios jóvenes chirenes y fervorosos aficionados, la convirtieran en canción de referencia. Cuando Teresita Zazá la presentó en el Salón Vizcaya de la calle San Francisco, los desenfadados muchachos cambiaron el estribillo. La Canción del Alirón relataba lo que era moda en la capital de España –fíjense ustedes– a la hora de romper el corazón de las mocitas. Se trataba de enamorarlas al compás del Alirón, concluyendo tan lírico mensaje con un pletórico “Alirón, Alirón. Pon, pom, pom”. Ante la insistencia de los jóvenes concurrentes y ya en adelante la celebradísima tonadillera hubo de terminar la pieza diciendo: “Alirón, Alirón, ¡el Athletic campeón!”. Seguro que Gaspar Aquino, autor de la música, y Álvaro de Retana, responsable de la letra, no llegaron a ser conscientes de que se estaba haciendo historia, pues el Alirón paso de ser patrimonio bilbaino a, por extensión, deseo de ser cantado por cualquier sociedad balompédica.

Y todo ello a pesar de crear nuevos versos para adaptarlos al sentir popular... de aquí. Lean:

“En España entera triunfa
la Canción del Alirón
y no hay chico deportista
que no sepa esta canción.

Y las niñas orgullosas
hoy le dan su corazón
a cualquiera de los once del Athletic campeón.

¡Alirón!, ¡Alirón!,
¡el Athletic campeón!.

Hoy el fútbol en España
es la máxima afición
y la gente se emociona
con los ases
del balón.

Y lo mismo en Indochina
que en Italia y en Japón,
todos cantan las proezas /
del Athletic
campeón.

¡Alirón!, ¡Alirón!,
¡el Athletic campeón!”.
Enviar Comentario
Titulo
 
Nombre
 
Correo electrónico
Comentario  
Por favor, escriba el código que ve a su izquierda (en mayúsculas):