Si alguien aún tenía alguna duda en
relación a si esto de la educación es un negocio o es algo más, puede darse un
paseo este fin de semana por el salón AULA 2008 que estará en el IFEMA hasta el 6 de abril. En espacios como éste, uno sólo alcanza
a pensar que no le faltaba razón al “sabio” de Jaques Delors cuando decía eso
de que la educación encierra un tesoro.
Y es que detrás de la educación hay muchos intereses y muchas esperanzas
puestas, pero sobre todo, lo que hay es un montón de dinero; de euros que
gastar. Echen un vistazo sino a la página de AULA (Salón internacional del
estudiante y de la oferta educativa).
Parece entonces que la realidad
que acontece en el mundo educativo está mucho mejor representada en espacios
como el IFEMA que en los grandes discursos pedagógicos. Mientras que la legislación en
la mayoría de los países del mundo insiste en hacernos creer que el objetivo de la educación es, como dice Delors
(La educación encierra un tesoro,
1996, p. 9): “progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social
(…) como una vía, ciertamente entre otras pero más que otras, al servicio de un
desarrollo humano más armonioso, más genuino, para hacer retroceder la pobreza,
la exclusión, las incomprensiones, las opresiones, las guerras, etcétera”, la
realidad nos demuestra que al fin y al cabo esto de la educación es un negocio
donde las leyes que gobiernan son más bien la oferta y la demanda.
El señor Delors y su informe La educación encierra un tesoro puede
seguir campando por la legislación internacional intentando convencer al personal de que la
educación a lo largo de la vida es la panacea para todos los males del planeta.
Ahora bien, tarde o temprano la UNESCO deberá darse cuenta de que el problema
del texto de Jaques Delors, no es su lenguaje retórico y alejado de la
práctica, ni el no haber sido tenido en cuenta en las políticas educativas de
medio mundo o el no ser leído y
presentado en grandes salones con sus respectivos banquetes (por ahí van las
críticas más complacientes a la UNESCO).
No; el problema es que el trabajo
de Delors, se lo han tomado tan en serio quienes trabajan para el Capital que
lo han llevado a la práctica escrupulosamente. Al pie de la letra, sin el menor miramiento y con el respaldo del
brazo educativo y cultural de la siempre moralmente
correcta UNESCO. ¿Quién le iba a decir a este ex Ministro de Economía y
Hacienda francés, que hasta el título de su informe le iba a caer como anillo
al dedo a quienes todo lo quieren y nada les frena en su ambición; esto es, a
los dueños y señores del Capital?. Ellos si han sabido ver que la educación encierra un tesoro, porque,
al parecer, esto de la educación es un auténtico negocio que nos tiene a todos
encerrados.
Entonces, será que el tal Ivan
Illich no iba muy desencaminado cuando en uno de sus panfletos lanzados desde la
ciudad mexicana de Cuernavaca en los años sesenta (La vaca sagrada, 2006, Ivan
Illich Obras Reunidas vol. I, p, 62) decía que: “El fraude perpetrado por
los vendedores de escuelas es mucho menos obvio, pero mucho más fundamental que
el arte del satisfecho representante de la Ford o de la Coca-Cola, puesto que
el partidario de la escuela consigue hacer morder a la gente el anzuelo de una
droga mucho más eficaz.”