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sábado, 15 de marzo de 2008

Por si el tema de la Educación para la Ciudadanía no hubiera sido lo suficientemente manoseado en los últimos meses, ahora resulta que una de las propuestas –que más bien parece una pirueta política– es la de impartir la asignatura en inglés. Según se puede leer en la edición impresa del periódico El País de este sábado: “Francisco Camps, presidente de la Comunidad Valenciana, (…) fue ayer más lejos que nadie al añadir a la objeción la iniciativa de ordenar que la asignatura se imparta en inglés”.


Sin duda, lo ocurrido con esta asignatura en los últimos tiempos no deja de ser más que un claro ejemplo de la forma en que la política puede llegar a entrar, como un elefante en una cacharrería, en el campo de la educación. Y un reflejo, también, del cuidado que debe tener la educación en el momento que pretende trabajar contenidos políticos.

Con todo, merece la pena detener la mirara en la forma en que esta nueva materia obligatoria ha sido debatida y enfrentada desde los distintos posicionamientos políticos. Especialmente me centraré en analizar la oposición que desde el Partido Popular se ha realizado al respecto, ya que según entiendo, dos han sido los puntos sobre los que se ha sustentado su negativa a la polémica asignatura.

En primer lugar se ha planteado una negativa fundamentada en cuestiones morales. Se ha argumentado que el Estado no puede invadir un terreno, como es la educación moral, que corresponde a otras instituciones sociales como la familia o la Iglesia. Los contenidos tendenciosos que el PP observa en el currículum de la asignatura han resultado ser el argumento principal de esta campaña de descrédito de la materia en cuestión. Aquí han jugado un peso importante los sectores más conservadores del partido.

En este sentido, el problema no es tanto el peso que pueda tener este argumento, que desde mi punto de vista lo tiene, sino que todo esto lo diga el segundo partido político más importante de España. ¿Quién puede salir mejor parado de una educación obligatoria para la ciudadanía que los grandes partidos políticos? ¿Qué mejor espacio para justificar la “necesaria” labor de los partidos y la clase política que una asignatura obligatoria en el currículum?

Lejos de aprovechar el filón que puede sacarse de una asignatura como ésta, resulta que el PP la boicotea por doquier. Según la noticia de El País  “la Comunidad de Madrid, ha decidido admitir la objeción de conciencia a esa asignatura a la vez que ofrece a los alumnos que no quieran cursarla actividades alternativas. Murcia dice que no ampara esa objeción, pero que habilitaría aulas para objetores. Ayer, la Comunidad de Valenciana fue bastante más lejos; amparará la objeción, ofrecerá actividades alternativas y, además, impartirá la materia en inglés.

Y aquí es donde entra en juego el segundo de los puntos que sustenta la negativa del PP a la asignatura. Se ha argumentado que la Educación para la Ciudadanía es contraria a la libertad de elección de la formación que quieren recibir los estudiantes, o en su caso,  los padres de los alumnos. Que el Estado decida impartir un conjunto de contenidos sin que el educando tenga la posibilidad de elegir si quiere asistir o no a esa clase, es, según el PP, un atentado contra la libertad individual de cada quien. En este punto, son los sectores liberales, al más puro estilo de Milton Friedman, los que han aportado este argumento. Dos organizaciones destacan en este sentido: “hazte oir” y “cheque-escolar

Llegado a este punto, ya no es que el PP aproveche o no un filón, sino que más bien se mete en un terreno peligroso. Objetar del curriculum de la enseñanza obligatoria es uno de los grandes vacíos que no contempla la legislación española. Baste recordar que en la Constitución (artí. 27.4) sólo se menciona que la enseñanza básica es obligatoria y gratuita. ¿Qué es una educación básica? ¿Sigue siendo básica sin Educación para la Ciudadanía? ¿Y sin Matemáticas o Filosofía? Es más: ¿Puede darse una educación básica sin que un niño pise una escuela?

Creo que el PP se está tirando piedras contra su propio tejado en el tema de la Educación para la Ciudadanía en eso que busca el equilibrio entre su liberalismo tácito y su conservadurismo implícito. Si bien, no seré yo, ni mucho menos, el que defienda esta asignatura, ese trabajo ya lo han hecho hasta la saciedad los Peces Barca y Savater de turno. Sólo diré que nadie puede estar más interesado que los propios partidos políticos en una asignatura como ésta. Pues de lo contrario, al final, acaba sucediendo que al introducirse algunos presidentes de ciertas Comunidades Autónomas en estas arenas movedizas de la escuela y su obligatoriedad, más de uno termina haciendo piruetas circenses para finalizar impartiendo en las escuelas valencianas los principios de la Constitución española o de los Derechos Humanos en inglés.

 

12:46 | gestionado por Jon Igelmo Zaldívar | Enviar comentario (0)