Este próximo domingo, desde las primeras horas del día, los medios de comunicación y los políticos irán informando
del “índice de participación en las elecciones”. Nos dirán que el “índice” en
cuestión es alto o bajo en función de la cantidad de votos depositados en las
urnas. Ahora bien, ¿serán únicamente los que depositen su voto el domingo 9
marzo los participantes, o éstos serán simplemente los votantes?
Creo que quienes alguna vez han
trabajado frente a un grupo de estudiantes, alumnos, o simplemente gente
interesada en aprender algo, han experimentado el significado que tiene el
silencio como mecanismo de participación. Uno está ahí de pie después de haber
intentado explicar un tema que había preparado durante un tiempo y se encuentra
con una decena de caras que lo observan quietos y sin decir nada. Nadie abre la
boca y… ¿eso significa que nadie ha participado del tema presentado? ¿Sólo el
profesor ha participado de la clase?
Otro ejemplo con el que
posiblemente más gente se sienta identificada. Todos hemos ido al cine alguna
vez y hemos visto una película que nos ha emocionado, donde nos hemos
identificado hasta tal punto con la trama que incluso hemos intentado avisar al
protagonista de que el asesino era el mayordomo. Y al terminar la película (ya
con el mayordomo descubierto) se hace un silencio total en la sala. Nadie se
mueve de sus butacas y… ¿eso quiere decir que nadie en el cine ha participado
de la película? ¿Sólo los actores, el director o cuantos aparecen el los
títulos de crédito participan de la película?
Una última situación. Agarramos una
tarde de verano una botella de agua y una visera y nos disponemos a dar un
paseo por el bosque. Ya nos hemos alejado unos kilómetros de la ciudad y llegamos
hasta un paraje donde no oímos nada que nos recuerde a la civilización. Ahí solos,
rodeados de algún pajarillo mientras pisamos sin querer algún hormiguero. Y el
sol que nos calienta el cogote. Y no decimos nada; ni sí, ni no, ni blanco, ni
negro, y… ¿de ahí se deduce que no estamos participando de la vida del bosque?
¿Sólo los pájaros cantando participan del bosque? (pues que se lo pregunten a
las pobres hormigas…)
Entiendo que tradicionalmente,
especialmente en occidente, el hecho de responder es considerado como el
principio de toda participación. El que no responde es porque no quiere
participar y punto, y el que permanece en silencio es contabilizado dentro del
NS/NC (no sabe, no contesta). Además, si no participas al parecer tampoco
puedes criticar, es decir, te quedas castigado sin postre. Ahora bien, creo que
esta interpretación tan peculiar de la participación no es precisamente
democrática. O por lo menos, no encaja dentro de una concepción democrática de
la democracia.
Me explico. Tal y como están configuradas
las democracias de hoy, ocurre que la pregunta se hace por lo general cada
cuatro años y bajo unas características muy determinadas. Es curioso que lejos
de parar la actividad política durante unas semanas antes de la votación, con
el fin de que los electores tengan la cabeza más fresca en el momento de
ejercer su derecho, pues sucede todo lo contrario. Nos saturan de datos (la
mayoría manipulados o directamente falsos), promesas que no se cumplirán,
majaderías, insultos, descalificaciones y anuncios publicitarios. Todo tan sumamente
medido, mediatizado e milimétricamente calculado, que para cuando llega el
momento de optar por una u otra opción política desaparecen las ganas de salir
de casa y ejercer el derecho a voto. Y… ¿eso quiere decir que uno no participa
en las elecciones?
Pues yo creo que no. Si te has
tenido que tragar todo el periodo electoral sin rechistar; si has aguantado a
tus amigos hablando más de política que de fútbol, trabajo, cotilleos, o su
vida personal; si has aguantado que en la radio, la televisión, los periódicos,
las vallas publicitarias, no se hable de otra cosa que de ese tipo con barba y
gafas y ese otro, más jovencito de ojos claros… ¡claro que has participado de
las elecciones! ¡Faltaría más!
Aunque luego, cuando declaras no
irás a votas y lo comentas con la gene te dicen: ¿y por qué no votas en blanco?,
ya que de lo contrario… ¿Con qué derecho vas criticar a quienes ganen cuando
hagan lo que les da la gana? Y lo piensas. Y llegas a una conclusión: pues les
criticaré con el mismo derecho que ellos me criticarán el domingo de no haber
participado en su “fiesta” después de que ellos sí se hayan molestado en participar de mi vida
en estas tres últimas semanas. O poniéndome en plan rencoroso, pues les
criticaré porque esta gente no vive del aire, sino de los impuestos de todos lo
españolitos. Y si tampoco eso les gusta les diré que les criticaré con el mismo
derecho que me critico a mi mismo y critico a quienes me rodean, porque para
manifestar mi opinión crítica y participar de la realidad política, no me hace
falta una pregunta cada cuatro años.