Iniciamos
entonces el repaso de las propuestas que en materia de educación se encuentran
en el programa electoral del que todavía es el tercer partido en votos (que no
en escaños) del territorio español: Izquierda Unida. Después del espacio
dedicado al repaso de los programas de PP y PSOE, toca meter mano a un programa
que pasa por ser un cúmulo de buenas y decididas intenciones, pero que si se rasca
un poco, enseguida se ve cómo, esas mismas intenciones, no tardan también en
desvelarse a modo de contradicciones que merecen ser debatidas.

Aunque
lo primero que quisiera es dar las gracias a quienes han elaborado este
documento, ya que en comparación con los programas de PP y PSOE, el número de
páginas se reduce a la mitad. Y no es que se traten la mitad de los puntos, más
bien todo lo contrario, se trabajan los mismos puntos sólo que con un poco más
de respecto hacia quien en algún momento pueda estar interesado en hacerse una
idea general de las propuestas de IU para la legislatura que iniciará a partir
de marzo de 2008. Y ya que éste es mi caso, reitero los agradecimientos.
Pero
dejemos a un lado los agradecimientos y entremos en materia, ya que la
propuesta educativa que presenta IU no tiene desperdicio. En primer lugar
merece la pena observar en qué parte del programa se ubican las propuestas en
educación. Así, el punto que las engloba es el primero del documento, titulado:
“Una política social para hacer reales los derechos de ciudadanía”. Este punto inicia con toda una lectura de la realidad social: “El actual modelo dominante
de producción y consumo ha mostrado una importante capacidad de producción de
riqueza y una nula capacidad de redistribución de la misma. De hecho, las políticas
fiscales y sociales han convertido este crecimiento en regresivo: se hacen más ricos
los que más tienen y aumenta el diferencial de ingresos entre los salarios y
las rentas de capital. Por otra parte, la lógica privatizadora de las dos
últimas décadas ha dejado diezmados los sistemas públicos universales.”
Con todo, una vez presentada esta lectura de la realidad
que ciertamente toca puntos interesantes, el programa se adentra en la exposición
del primero de los seis ejes programáticos donde, junto con la educación, se
desglosa también lo referente a la sanidad y a las pensiones, es decir, los tres
ejes del sistema de bienestar. En el caso de la educación son ocho los puntos
de trabajo. Algunos de los cuales no se distancian de las propuestas
presentadas por PP o PSOE, es el caso del dedicado a la mejora y el
reconocimiento de la labor del profesorado o el incremento de la autonomía y
descentralización de los centros educativos.
No obstante, en
otros puntos sí que se encuentran diferencias sustanciales en relación a
las propuestas de los dos grandes partidos, aunque vuelve a caer en la
tendencia de utilizar la educación en función de ideas y conceptos, más o menos
aterrizados, de la política nacional. Es decir, que si desde IU se observa
cierta tendencia hacia la privatización de los servicios, pues se apuesta por
la educación pública; que la iglesia se entromete en la vida política nacional,
pues sacamos a la iglesia de las escuelas, que se tiende a recortar impuestos
para reactivar la economía de consumo, pues IU anuncia que elevará los
impuestos para subir hasta el 6% del PIB el gasto en educación.
Pero cada una de estas propuestas esconde algo más. Así, en
el caso de la educación pública, más bien lo que se hace es apostar por una
“red única de centros públicos”. Y se dice textualmente que se apostará por la: “Supresión
de conciertos a los centros que no cumplan estrictamente todos los requisitos
legales o incurran en prácticas de selección o discriminación del alumnado”. En
este sentido IU niega rotundamente la posibilidad de que dentro de un mismo
estado puedan coexistir distintas formas de entender la educación básica. Y de
paso se lanzan piedras sobre su propio tejado, ya que no tienen en cuenta que en
la actualidad existen centros concertados que con la única intención de poder
trabajar ciertos contenidos sociales que no son tenidos en cuenta dentro de
los programas oficiales, se ven obligados a estirar la legislación curricular y
a hacer auténticas peripecias pedagógicas con el único fin de dar un servicio
de calidad a sus alumnos. De hecho, en algunos casos estos centros son
cooperativas aconfesionales que posiblemente hoy en día puedan estar muy cerca
de las propuestas políticas de IU.
En cuanto a la propuesta titulada “la educación en las
escuelas, la religión en las iglesias”, cabe hacer alguna precisión. En primer
lugar sorprender que dentro de IU no tengan ningún asesor que les recuerde que
eso de la educación laica, tan tradicional de la izquierda, es muy distinto de
lo que ellos entienden por escuela laica. Esencialmente porque si alguna
institución ha sido fundamental a la hora de inspirar la práctica que hoy se
lleva a cabo en las escuelas esa ha sido la Iglesia. Baste traer a colación,
para ilustrar a esta izquierda que aspira a nuestro voto, como detrás de la
mayoría de las prácticas que hoy tienen lugar dentro del aula escolar aparece
un paralelismo con la propia liturgia crisitiana: sagradas escrituras-libros de
texto, maestro-sacerdote, título-carta de bautismo, alumnado-parroquia,
escuela-recinto sagrado. Así que mucho me temo que la intención de IU de que
"desaparezca la simbología religiosa de los centros escolares” no es más que una
contradicción inherente a la propia existencia de IU.
Tampoco quiero dejar sin mencionar lo referente a la
educación universitaria, ya que aquí también la propuesta de IU presenta cierta
ambigüedad. Por un parte, y haciendo un ejercicio de pragmatismo político, dan
por sentado que el Espacio Europeo es un hecho y que la lucha por su paralización
está perdida. Por tanto centran sus esfuerzos en que: “el llamado Espacio
Europeo de Educación Superior (EEES), además de respetar los rasgos propios y las necesidades de los entornos sociales
y locales de las universidades, esté efectivamente centrado en la renovación pedagógica y
no en la subordinación a los intereses del mercado” Además plantean como objetivo “establecer
la gratuidad de los estudios universitarios, priorizando los de Grado” Vale, perfecto.
Por cierto que para la universidad se apuesta por una representación
democrática de todo los sectores universitarios en los órganos de gobiernos. Y
yo que pensaba que quienes siempre se andan posicionando a la izquierda del
centro-izquierda, ya habían superado esto de los cargos representativos y
apostaban por una democracia participativa directa. Pues parece que no, que
mucho posicionarse y reposicionarse, para que al final cuestiones tan
reveladoras como los mecanismos de participación en los órganos democráticos
permanezcan, en sus propuestas, iguales a las del PP.
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