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viernes, 29 de febrero de 2008

En la edición impresa de hoy del periódico El País se hace alusión al informe del Pew Center publicado ayer por el diario The New York Times. Se señala que en los EE.UU "el año pasado, el número de personas entre rejas creció en 25.000, hasta rozar los 1,6 millones de reclusos. Otros 723.000 individuos están en cárceles locales. En Estados Unidos hay 230 millones de adultos."

Uno de cada cien adultos está en la prisión en los EE.UU. Uno de cada cien adultos del país más poderoso del mundo carece de libertad. ¿Es éste el precio de la libertad? ¿Es la consecuencia latente de un país paralizado por la paranoia de la seguridad? ¿Es éste el modelo a seguir? ¿Qué esta fallando para que una sociedad encierre a más de dos millones de personas?


La noticia deja helado a cualquiera. Está en un rincón del periódico, a una columna, como si apenas mereciera ser tenida en cuenta. A veces pasa esto en los periódicos; las noticias hay que buscarlas en las esquinas, en los rincones alejados de los grandes titulares.

 Pero la noticia en su segundo y último párrafo nos da algún dato más: “el informe también muestra que los índices de encarcelación son mayores entre algunos grupos. Uno de cada 36 hispanos adultos está en la cárcel, según los datos del Departamento de Justicia estadounidense. Además uno de cada 15 negros está en prisión (uno de cada nueve entre los que tienen entre 20 y 34 años). Entre las mujeres, mientras sólo una entre 255 blancas entre 35 y 39 años está entre rejas, en el caso de las mujeres negras es un de cada 100.”

 Quizá lo más alarmante es que la política de seguridad estadounidense es considerada como un ejemplo a seguir para la mayoría de países del bloque occidental. Y el caso español no es una excepción. A los políticos, en plena campaña electoral, se les llena la boca con promesas de aumento del número de policías e inversión en medidas y tecnología para la seguridad.

No obstante, el caso español aún no alcanza las cifras de los EE.UU. Hoy en España hay 67.000 presos/as. Si bien es cierto que la cifra crece año a año. Baste observar como en 1990 la cifra era la mitad: 33.000 presos/as (y no es que la población se haya duplicado; no precisamente...). De hecho, es el país con más presos de toda Europa occidental.

Los datos inquietan y el modelo está servido. Cabe preguntarse por las razones que explican estos datos. Algunos dirán que realmente se cometen más delitos que antes, otros que hay más medidas para cazar al infractor de la ley, y quizá algunos otros opinen que simplemente ocurre que cada vez hay más leyes a nuestro alrededor. Ahora bien, no podemos dejar de preguntarnos sobre el modelo de convivencia que estamos construyendo: ¿es una sociedad democrática aquella donde uno de cada 100 individuos adultos no pueden vivir en sociedad?

Por cierto que en la misma sección de Internacional del periódico El País, se recoge la siguiente noticia: “Bush rechaza el diálogo con el «tirano» Raúl Castro”.

En fin…

 

17:55 | gestionado por Jon Igelmo Zaldívar | Enviar comentario (1)