Enviado el miércoles, 20 de febrero de 2008 14:31
Como en todo comienzo las presentaciones son necesarias;
Mi nombre es Jon, y mi situación dentro del mundo académico es la siguiente:
desde enero de 2008 he iniciado como becario de investigación en el Departamento
de Teoría e Historia de la Educación de la UCM. De hecho, actualmente ando
enfrascado con el DEA -tiempo tendremos de ir compartiendo inquietudes al
respecto-, que a su vez responde al objetivo de presentar mi tesis de aquí a
unos años (si bien eso, hoy por hoy, todavía suena a palabras mayores...).
En cuanto a la intención de abrir este espacio virtual, en verdad, quisiera
comentar que no va más allá de construir una bitácora-diario donde reflejar la
lectura que de la realidad pedagógica realiza alguien que se inicia en la
investigación. Una lectura que a veces sonará utópica y poco aterrizada, pero
que cumplirá buena parte de sus propósitos en la medida que sirva para ventilar
y hacer entrar aire fresco a uno de los campo de conocimientos que más lo
necesitan; que creo que es el caso de la pedagogía.
Y para iniciar con una esta experiencia del Blog, os comparto una reflexión de alguién que durante un tiempo también se preocupó por esto de la pedagogía: Leon Tostoi. En su libro Guerra y Paz (1967, p. 883, Círculo de Lectores) se encuentra la historia de Aquiles y la tortuga:
"La
inteligencia humana es incapaz de comprender la continuidad absoluta
del momiminento. Las leyes de un movimeinto cualquiera únicamente son
comprensibles para el hombre si examina separadamente las unidades que
lo componen. Pero al mismo tiempo la mayoría de los errores humanos se
derivan del hecho de aislar arbitrariamente, para examinarlas aparte,
las unidades inseparables del movimiento continuo. Es bastante conocido
el sofisma de los antiguos que dicen que Aquiles no cogerá nunca a la
tortuga que le lleva ventaja, aunque corra diez veces más deprisa que
ella. Cuando Aquiles habrá recorrido el espacio que lo separa de la
tortuga, la tortuga habrá recorrido una centésima parte y así hasta el
infinito. Este problema parecía insoluble a los antiguos. El absurdo de
la solución que daban ellos al problema diciendo que Aquiles no
alcanzaría nunca a la tortuga, proviene únicamente del error de
admitir, arbitrariamente, la separación de las unidades de movimiento,
mientas que los movimientos de Aquiles y de la tortuga se producían sin
ninguna continuidad."