Con el paso de
las décadas el movimiento de los homeschoolers
en el Estado español ha terminado por asentarse. En los últimos diez años se ha
constituido una red donde, según el reportaje del diario El Mundo titulado “crecer
bien sin ir al colegio”, y basándose en declaraciones del presidente de la ALE
(Asociación para la Libre Educación), son 4.000 los niños que no asisten a la
escuela. En estos casos los padres optan por una educación para sus hijos en el
hogar o en escuelas no regladas. Dentro de este movimiento son tres las redes
visibles que, a su vez, articulan la propuesta de la práctica educativa fuera
de las instituciones estatales: Crecer
Sin Escuela, la Asociación para la Libre Educación (ALE) y la escuela Conclara.
La primera de
estas asociaciones, Crecer Sin Escuela,
se considera como la pionera en lo que a la práctica del Homeschooling se refiere dentro del contexto español. Su nombre
parece estar inspirada en la revista que el propio John Holt abriera en EEUU en
1977 Growing Without School. En la
actualidad, la versión española, mantiene su página en Internet donde ofrece información sobre la teoría que
sustenta la modalidad educativa que rechaza la oferta formativa
institucionalizada. Sin embargo, a pesar de tratarse de un punto de encuentro
para muchas familias que ven la posibilidad de educar a sus hijos en la
escuela, la página carece de una
actualización de calidad.
En cuanto a la
ALE, cabe mencionar que se trata de la organización que más ha consolidado su
labor en los últimos años. Incluso ha publicado un libro pionero en el
contexto español donde, según explican en su página de Internet, “los capítulos
han sido escritos por padres que
educan a sus hijos en casa, por adultos
que fueron educados en casa y por niños
que se educan actualmente en el hogar”. La publicación de este volumen no sólo
nos sitúa ante una organización con una capacidad operativa bastante amplia,
sino que además conduce al primer intento por compartir una de las experiencias
pedagógicas más innovadoras que se han realizado en lo que a educación se
refiere dentro del contexto español. Sorprende este volumen al lector
por la perspectiva crítica de algunas de las reflexiones que en él están recogidas,
baste un ejemplo de unos de los padres participantes en el proyecto:
La escuela tiene sus propias exigencias
y como no se establece un diálogo entre escuela y familia, donde puedas exponer
las tuyas, la escuela establece unilateralmente lo que está bien y lo que está
mal para los niños y para los padres… y cuestionar sus objetivos y sus métodos
es cuestionar al principio de autoridad
De tal forma,
por su capacidad organizativa y por su destreza a la hora de colar su voz en
los diferentes congresos, conferencias internacionales y medios de
comunicación, la ALE se ha convertido en el principal referente del Homeschooling en España. Ha conseguido,
además, poner sobre la mesa el asunto del derecho a la desescolarización
educativa y desde esta pasión por el trabajo no debe sorprender el ambicioso
reto que plantean en su página de Internet:
Buscamos conseguir, en España, la misma legalidad de la que
goza la Educación en el Hogar en otros países de la Unión Europea y de América
(Reino Unido, Francia, EEUU, Canadá...); sabemos, por experiencia, que esta
propuesta causa asombro, ya que esta muy extendida la idea de que la mejor vía
es la educación en un ambiente diferente al familiar y rodeado de iguales. Sin
embargo consideramos que esto no es así para todos lo niños y jóvenes.
Apelamos, por ello, a los derechos básicos que en materia de libertades
reconoce nuestra Constitución en su artículo 27, donde se expresa claramente
que: "Todos tienen el derecho a la educación". Se reconoce la
libertad de enseñanza, y, más adelante,"la enseñanza básica es obligatoria
y gratuita". Pensamos que es posible encontrar vías a la diversidad de oferta educativa responsable.

Y en tercer lugar, en lo que a las redes que articulan el Homeschooling en España, nos encontramos
con la escuela Conlara, que viene a ser un enlace para aquellos padres
que habiendo decidido no matricular a sus hijos en las escuelas,
deseen hacerlo en espacios de Internet estadounidenses donde se imparte un
curriculum flexible y adaptable a las distintas circunstancias. Se podría
incluso decir que esta experiencia se sitúa en esa delgada línea donde uno ya
no sabe donde acaba la escuela y donde comienza la experimentación con las
nuevas posibilidades educativas que ofrecen las tecnologías de la información y
la comunicación. Desde Conclara se maneja un discurso duro y que confronta sin
tapujos las estructuras escolares. A continuación se presenta un extracto de
uno de sus folletos informativos:
Platón propugnó la doctrina según la cual los niños debían ser alejados
de la influencia de sus padres tan pronto como fuera posible; muchas escuelas,
hoy en día, están de acuerdo con eso...¡pero no Clonlara! Trabajamos muy duro
para eliminar los símbolos de la escuela y devolver a la familia lo que por
derecho le pertenece, la educación de sus propios hijos. Clonlara insta a los
padres a que ignoren el juego de la escuela, con su dinámica sobre lo que no
se debería hacer, no se debe hacer y no se puede hacer, y a
que se centren en la educación, y no en la escolarización. Clonlara ayuda a
padres y estudiantes para que formen parte activa del proceso educativo, al
tiempo que alienta a las familias a liberarse de los moldes tradicionales;
señala en dirección a opciones casi ilimitadas.
Al analizar el discurso
de este concepto de escuelas nacidas a la sombra de las nuevas tecnología, resulta
un tanto desconcertante asimilar el discurso encendido proyectado contra las
instituciones escolares si se tiene en cuenta que la oferta educativa que
luego venden a los padres desencantados está basada en un programa educativo de
primaria y secundaria, donde se asigna un tutor por curso, y donde se reproduce
una estructura escolar clásica basada en la oferta de notas y expedientes, en
libros de textos o en currículum con asignaturas. Si bien, en cierta forma,
estas contradicciones son sólo un reflejo del carácter experimental que todavía
hoy el Homeschooling posee en el
contexto español.