Sobre la mejor forma de repartir los escaños, y de nuevo sobre las ventajas de la democracia pluricameral para mejorar la legitimidad del parlamento. De nuevo a partir de un comentario mío en el blog
"La mirada del mendigo".
Con
respecto a la cuestión de la representatividad:
Tomemos los porcentajes
de votos obtenidos por cada partido, y asígnales el número ENTERO de diputados
más próximo a ese porcentaje "por debajo" (p.ej., si hay 100 diputados,
y un partido tiene un 24,68 % de votos, le damos 24 diputados). Por
definición, el ERROR TOTAL que habremos cometido hasta aquí será la
diferencia entre el TOTAL DE ESCAÑOS que haya en la cámara (en este
caso, 100), y la suma de los escaños que hayamos asignado hasta ahora.
Dicho de otra forma: el error total será necesariamente igual a la suma
de los restos (decimales) que hemos dejado sin asignar. ¿De acuerdo?
Bien.
Lo que yo proponía (no es nada que me haya inventado, aunque ahora no
recuerdo de dónde lo saqué) era que los escaños que faltan por asignar
se asignen por orden a los partidos que tenían un resto mayor. Es
decir, si un partido tiene un 23,67 % de votos, y otro un 37,43 %, se
le da un escaño al primero antes que al segundo (pues su resto es
mayor).
Y aquí está la gracia: puede demostrarse matemáticamente
que este procedimiento hace que la SUMA de las diferencias entre el
porcentaje de escaños de cada partido y su porcentaje de votos (o sea,
tu noción de "justicia"), sea MÍNIMA. Pues, imagina que no lo fuera;
eso querría decir que en algún caso como el anterior, habría que
haberle dado el escaño al partido que tenía un resto de 0,43, en vez de
al que tenía 0,67. Pero, ¿cuál es el "grado de injusticia total"
cometido en cada caso? Si damos el escaño al que tiene un 23,67 % de
votos (luego tendrá 24 escaños, y el otro 37) la "injusticia" que
provoquemos será de 0,34 + 0,43 = 0,77. En cambio, si hubiéramos dado
el escaño al segundo partido, el primero tendría 23 escaños y el
segundo 38, y la "injusticia total" será de 0,67 + 0,57 = 1,24.
COROLARIO:
el procedimiento de asignación de escaños sobrantes según el principio
del resto mayor, es el que minimiza la suma de las diferencias entre
los porcentajes de votos y de escaños obtenidos por cada partido.
.
SEGUNDO:
con respecto a la cuestión de la representatividad de las votaciones, estás partiendo de la hipótesis de que
todas las leyes son una mera cuestión de "sí" o "no" (o votas a favor,
o votas en contra). Esto es una perspectiva simplista. ANTES de votar
las leyes (en el parlamento, en referendum, o donde sea), está algo no
menos importante: decidir QUÉ ley es la que se va a votar. Y en cada
caso (o sea, para cada problema político que intenta ser resuelto
mediante una ley) no hay sólo DOS opciones posibles, sino MUCHÍSIMAS.
Por ejemplo, hay, literalmente,
infinitas
leyes del IRPF posibles. Supongamos que a cada persona se le pregunta
cuál de todas las posibles es la prefiere. ¿De todas las POSIBLES?
Desde luego, yo no podría responder a esta pregunta. Necesito que me
den MENOS opciones entre las que elegir (no infinitas). Pero aquí nos
encontramos un problema: ¿QUIÉN decide cuáles son las opciones entre
las que elegiremos? Esto ya es un problema para la democracia
directa... pero no lo abordaré aquí.
El problema que sí estoy
tratando es que, digamos que se hacen 20 propuestas razonables sobre el
IRPF. ¿Cómo hacemos la votación? ¿Una por una? (Para cada una, la gente
vota "sí" o "no"). Mecachis: entonces lo más probable es que TODAS
salgan que NO (porque, para cada opción, hay más gente en contra que a
favor). Es lo malo que tienen los problemas con más de dos soluciones,
que no hay ninguna garantía matemática de que una de las opciones vaya
a obtener más síes que noes.
Entonces, ¿votamos todas de una vez?
(cada cual vota la que prefiere). En este caso, es harto problable que
la opción victoriosa lo sea con menos de la mitad de los votos a favor
(mayoría simple). Pero claro, si los que están en contra de la ley que
ha salido elegida no son unos pardillos, pueden pensar "esto nos ha
pasado por defender cada uno de nosotros NUESTRAS OPCIONES PREFERIDAS;
¿por qué no nos ponemos de acuerdo en votar todos UNA MISMA opción,
que, aunque no coincida con la que cada uno de nosotros prefiere, sí
que tenga la propiedad de que todos nosotros la preferimos a la que ha
sido elegida?".
Es decir, los votantes descubren la NEGOCIACIÓN:
aceptar una ley que no es la que mejor representa tus deseos, pero que
tiene más posibilidades de ser aprobada, porque muchos otros votantes
han renunciado a SU ley favorita para apoyar la misma ley que tú.
Y
así volvemos a la cuestión que planteaba en el comentario anterior:
"representar" la voluntad de los ciudadanos no consiste sólo en aplicar
el principio de "los que pierden la votación, se joden", sino sobre
todo en conseguir que entre todos se lleguen a proponer leyes que
puedan ser aprobadas por una mayoría lo más amplia posible (o sea, el
principio, "jodamos al menor número posible").
Moraleja: la
REPRESENTATIVIDAD de un sistema legislativo depende de cuánto apoyo
tienen POR TÉRMINO MEDIO las leyes aprobadas. Un sistema político que
garantiza que, por término medio, las leyes se aprueban con un 80 % de
votos a favor (por supuesto, hablamos de votos libremente emitidos y
basados en opiniones libremente formadas, no hablamos de dictaduras),
garantiza una representatividad mayor que un sistema en el que las
leyes son aprobadas por término medio con un 51 % de los votos.
Pregunta: ¿qué propones tú para que las leyes cuenten con el mayor apoyo ciudadano posible?
Salud