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domingo, 28 de octubre de 2007

Por si resulta molesto a algunos lectores el hecho de que el texto de mi crítica al proyecto de "Master en Profesorado" venga con un enlace a un blog externo, lo incluyo como una entrada aquí.

Lo bueno del nuevo máster es que resultaba totalmente necesario un verdadero aprendizaje pedagógico por parte de los futuros profesores (yo he propuesto que se adopte un sistema análogo al MIR de los médicos: profesores "residentes" bajo la supervisión de pedagogos y profesores de calle ante alumnos de carne y hueso, por un par de años, y el que no lo supere, que no se quede). Los profesores de didáctica tendrían que estar mostrando a los novatos lo que hay que hacer, pero haciéndolo ellos mismos (como los médicos veteranos en los hospitales universitarios). Si los demandantes de servicios sanitarios tienen a los mejores médicos a su disposición en esos hospitales, ¿por qué los demandantes de servicios educativos -i.e., alumnos- no han de tener a los mejores expertos en pedagogía ayudándoles a aprender a ellos -y de paso a los profes en prácticas-? Y cuanto más necesitados estén los alumnos -léase, cuanto más "problemáticos" sean-, más razón para que los atiendan los expertos en pedagogía -en vez de los más recién llegados-].
[Por cierto, ¿está previsto garantizar de alguna manera la calidad didáctica de los que ya son profesores de secundaria, o los de la universidad?]

La duda es que no está muy claro si el nuevo máster mejorará realmente la situación. Si el CAP no ha funcionado, tal vez no se debía a que era "poco", sino a que estaba mal concebido. Si el máster es sólo lo mismo
que el CAP pero más largo y más caro, es como si te estabas tomando antibióticos para la gripe y, como no hacían efecto, triplicas la dosis. Los que han pasado por el CAP, que digan si han aprendido allí mucho que les haya servido realmente para dar clase. Y si la respuesta es no, que piensen si es porque el CAP duraba poco, o porque quienes lo impartían daban más bien la impresión de tener poco que enseñar. Cada cual que opine según su experiencia. [La mía, desde luego, no fue positiva. Lo que aprendí de didáctica fue por ensayo y error, y  sobre todo, viendo lo que hacían los profesores que me gustaban. No sé si realmente hay otro método. Ahora bien, si el problema es que los profesores tienen que resolver ahora demasiados conflictos en las aulas -y no precisamente académicos-, tal vez más que un máster en didáctica, les haría falta uno en trabajo social, o en artes marciales].

Por último, lo malo es que, al obligar a hacer este máster a los alumnos que quieran tener la opción de trabajar como docentes de secundaria, la demanda del resto de los másteres disminuirá (sobre todo si los 60 créditos del máster de profesorado son suficientes para pasar directamente a hacer la tesis doctoral). Esto puede ocurrir muy posiblemente en las facultades de humanidades. En la práctica, esto significará que el camino de la investigación y de la docencia universitaria, por un lado, y el de la docencia en secundaria, por el otro, en vez de unirse más, como es absolutamente necesario, van a separarse por culpa de un nuevo gran obstáculo. [¿Por qué no se ha previsto un camino claro y sencillo para la promoción de los profesores de secundaria a la universidad? De paso, tampoco vendría mal establecer un camino inverso para algunos... Pero no, borro este último pensamiento maligno: al fin y al cabo, ¿qué culpa tienen los alumnos y profes de secundaria de que muchos profesores de universidad sean bastante negados?].

14:37 | gestionado por Jesús Zamora Bonilla | Enviar comentario (2)

Por su interés, copio en este mensaje la "Declaración de Sevilla", un decálogo para comunicadores científicos que acaba de ser aprobado en el III Congreso de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud.

III CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE INFORMADORES DE SALUD – ANIS

DECLARACIÓN DE SEVILLA

 

1.VERACIDAD. Identificar las fuentes informativas y contrastar las noticias. Evitar rumores e informaciones tendenciosas interesadas. Tener en cuenta que la noticia tiene muchos matices que requieren puntos de vista diferentes. Los periodistas deben tener presente que sus escritos, crónicas radiofónicas, videos o post, influyen en la audiencia y hacen que los ciudadanos tomen decisiones que repercuten en su propia salud.

2.OBJETIVIDAD. Distinguir lo que es información, hechos constatables, de lo que es opinión. Estar atento a los intereses de las fuentes (por ejemplo, estudios científicos) y su relación con quienes crean o ponen en práctica un tratamiento terapéutico. Nuestros intereses personales no pueden marcar la elección o enfoque de la noticia

3.PROFESIONALIDAD. Asegurar la calidad de la información. No esconder publicidad o propaganda en ella. Buscar opiniones autorizadas para contrastar datos. Uso profesional de videocomunicados o notas de prensa como fuente de información. Buscar la información sin subterfugios ni cámaras ocultas (en este caso, es sumamente extraordinaria la justificación de estas grabaciones). Dar enfoques positivos y no sólo acusadores. Hacer seguimiento de las noticias de tal manera que si se habla de resultados positivos de un estudio y se demuestran negativos, también se hagan públicos éstos.

4. CREDIBILIDAD. Fomentar el propio conocimiento en todo lo relacionado con la salud: procesos médicos, científicos... Especial precaución al dar resultados preliminares en un ensayo. Informar sobre todos los aspectos de la noticia, sin olvidarse, por ejemplo, de los efectos secundarios. Asegurarse de que los datos son verdaderos antes de hacerlos públicos.

5. RESPETO. No manipular imágenes, fotografías o testimonios. No obtenerlas sin consentimiento. No buscar el efecto dramático al contar una historia personal. No vulnerar la intimidad de las personas. Tener especial sensibilidad y comprender los límites legales cuando la información afecte a niños, personas con discapacidad o personas vulnerables. No estigmatizar y tener en cuenta el impacto que una información puede tener sobre el colectivo afectado.

6. CONFIDENCIALIDAD. Siempre que se haga una referencia con nombre y apellidos hay que citar las fuentes. Hay que respetar siempre el off de record y la confidencialidad cuando así nos hayamos comprometido con la fuente de información.

7. HONESTIDAD. La verdad y el respeto a las libertades individuales deben ser nuestros objetivos. La realidad está por encima de cualquier ficción. Hay que usar un lenguaje sencillo y comprensible que traslade los mensajes al ciudadano. Huir de un lenguaje sensacionalista, evitar la espectacularidad y las informaciones que no tienen un fundamento científico-médico o crear falsas expectativas en los receptores de la información.

8. INDEPENDENCIA. Ejercer el derecho a la información sin aceptar sobornos, ni fomentar prebendas, ser observador imparcial. Las agendas de los organismos públicos y privados no deben dirigir nuestras agendas. Los periodistas pueden tener acciones en una compañía, realizar inversiones, u operaciones comerciales, siempre y cuando no usen el efecto información confidencial privilegiada, ni manipulen la información en beneficio propio o de terceros.

9. AUTENTICIDAD. Huir de la piratería, la copia o el plagio. Hay que dar siempre el link de acceso a la fuente originaria, si es pública. Mantener un espíritu crítico con el propio trabajo. El rigor y la objetividad también conllevan rectificar cuando alguien comete un error.

10. RESPONSABILIDAD. Acatar los Derechos Fundamentales reconocidos, no vulnerar la intimidad ni insultar, no ofender con calumnias ni injurias, no vulnerar el principio de presunción de inocencia, no hacer apología de las drogas, no hacer discriminación negativa ni racismo y evitar cualquier actividad o información que menoscabe la integridad personal o perjudique a inocentes, pacientes, periodistas, médicos, científicos o cualquier otra persona que esté involucrada en el área de la salud.

14:24 | gestionado por Jesús Zamora Bonilla | Enviar comentario (1)

¿O será una nueva merienda de negros para pedagogos y demás?

El Ministerio de Educación va a aprobar la regulación del nuevo "Máster en profesorado", que va a sustituir al CAP de infausta memoria (yo lo hice y lo único que recuerdo es que una profesora me dictaba los apuntes). ¿Se convertirá ésto en una batalla digna de Piratas del Caribe, con los navíos de los pedagogos enfrentados a los de las otras facultades por conseguir cada uno un trozo del tesoro de la matrícula? Conociendo la universidad española, me temo que sí. En el Otto Neurath tenemos guardada una bandera negra con la calavera, por si acaso.

Continúa aquí

5:25 | gestionado por Jesús Zamora Bonilla | Enviar comentario (2)