Oriente antiguo, la arqueología y sus grandes hallazgos desde el siglo XIX hasta hoy en Niníve, Babilonia o Ebla, la riqueza de los museos de París, Londres o Berlín, los nombres de grandes descubridores como Botta, Layard, Rawlinson, Koldewey, Andrae, Woolley, Parrot o Matthiae forman parte ya de la cultura europea. La singular coincidencia de eventos acaecidos en 2006 en Madrid -un importante Congreso Internacional, una exposición y distintas publicaciones-, nos ha desvelado la ignorada participación española en la aventura europea en Oriente.
Relacionado todo con un espacio tan inmenso como convulso, el Oriente Próximo -desde las costas del Mediterráneo Oriental a las estepas de Asia Central, el valle del Indo y las costas meridionales de Arabia-, pasado y presente resultan hoy especialmente interesantes. Parece llegado el momento de discutir entre nosotros, de reflexionar sobre temas tales como los grandes hallazgos antiguos y modernos, los museos sobre Oriente Antiguo y su función, la aventura viajera española y nuestra ciencia en Oriente, o la infame ignominia del expolio de Iraq y el tráfico ilegal e impune de antigüedades.Entre los días 3 y 8 de abril de este año, se ha celebrado en la Universidad Autónoma de Madrid, el
5th International Congress on the Archaeology of the Ancient Near East. La realización de dicho encuentro en España y en nuestra ciudad supone un reconocimiento al esfuerzo hecho por la ciencia española en Oriente Próximo durante las pasadas décadas. Unos quinientos cincuenta especialistas procedentes de la mayor parte de los países de Oriente y Europa, además de EEUU, Japón o Australia, presentaron durante los cinco días del congreso otras tantas comunicaciones en las cuatro áreas temáticas y en los distintos Talleres de trabajo. La historia de la investigación, la arqueología y el entorno de las aldeas y ciudades antiguas, la artesanía y el arte, y los resultados más novedosos fruto de recientes investigaciones ocuparon la atención y los debates. Por su misma realización en nuestro país, con este V Congreso Internacional el trabajo de los científicos españoles dedicados a Oriente Próximo ha quedado definitivamente integrado en el marco general de la investigación avanzada. Unos resultados que nos han de llenar de satisfacción a todos sin distinción, porque es consecuencia del esfuerzo de todos durante largos años.
La coincidencia en Madrid y por vez primera, de la comunidad científica internacional dedicada a esta ciencia, animó la organización de una exposición en el Museo Arqueológico Nacional, que bajo el título de “La aventura española en Oriente (1166-2006). Viajeros, museos y estudiosos en la historia del redescubrimiento del Oriente Próximo antiguo”, ha dado a conocer a dicha comunidad y a la sociedad española en general, la historia ignorada de nuestros viajeros a Oriente, desde el Medievo a comienzos del siglo XX: ha sacado a la luz la existencia casi desconocida de colecciones arqueológicas y epigráficas de gran utilidad didáctica. Y ha reunido información sobre la mayor parte de las excavaciones españolas, desde las primeras en Dalal hasta las actuales, reartidas por todo Oriente. La exposición [anverso y reverso del tríptico] sacó a la luz libros, manuscritos, óleos y objetos, material arqueológico, fotografías y mapas que han ayudado también a situar en la historia de la investigación europea en Oriente, la aportación española [galería]. España ha sentido por Oriente la misma curiosidad que otras naciones europeas, pero al igual que sucede en Rusia, una larga historia compartida en paz y guerras nos permite acercanos a Oriente de un modo especial. Los libros editados con ocasión de esta exposición [sobre los viajeros, las excavaciones y en inglés], los relatos de los viajeros y la misma reflexión a que esta exposicion nos ha obligado, nos ha permitido también reencontrarnos con nuestro singular papel en la historia del redescubrimiento europeo de Oriente.
La celebración de un congreso de tal entidad sobre la Arqueologia de Oriente Próximo en Madrid por fuerza nos ha acercado también al problema del saqueo del patrimonio arqueológico y cultural de Iraq y, por extensión, al expolio y tráfico ilícito de antigüedades procedentes de buena parte de los países de Oriente, desde Líbano a Irán o Afganistán. Un “taller de trabajo” del Congreso, propuesto por el Comité Organizador y coordinado por el Prof. McGuire Gibson, puso de relieve temas candentes. Pero la historia de la destrucción del patrimonio iraquí y la impunidad del tráfico internacional es ya larga [selección de obras editadas]. Países como Italia han dado un ejemplo magnífico de cooperación. Pero es algo que nos compromete a todo.
En resumen, con el congreso, las exposiciones y la actividad de nuestros estudiosos, la historia, la ciencia, los problemas actuales de una región tan atormentada pero tan apasionante ha quedado estrechamente vinculada a nuestros intereses culturales.