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Patrimonios saqueados. Perplejidades y reflexiones

Enviado el miércoles, 11 de julio de 2007 22:34

En su número 141 correspondiente al mes de julio de 2007, publica Le Monde Diplomatique un largo artículo de Bernard Müller, que bajo la cabecera A Debate. Patrimonios saqueados y con el título “¿Hay que devolver los botines de las guerras coloniales?” (pp. 26-27) trata el asunto de los bienes culturales expoliados en el curso de las guerras coloniales del siglo XIX y comienzos del XX en África y Asia especialmente. El tema no deja de ser interesante, sin duda, pero su lectura me ha producido –aunque por inducción indirecta- no poca perplejidad, ante el hecho de que sucesos más o menos relevantes del pasado ocupen tan sesudos comentarios y actos de contrición, mientras que la tragedia presente de la cultura y el patrimonio en Iraq o el escándalo del tráfico de bienes culturales –casi en su 99,9% hacia manos privadas- permanezca en un vergonzoso silencio que ya es cómplice. La misma perplejidad que me produce, tras meses de lectura de los comentarios recibidos, la indiferencia que la sociedad española muestra ante dicha tragedia. Y todo eso, en una semana en la que los medios de información han desatado una verdadera pasión por la nueva lista de las “Siete maravillas de la Humanidad”.Ni la UNESCO, ni los estados signatarios de las convenciones internacionales ni, por supuesto, las tropas de ocupación responsables en última instancia o el agónico “gobierno iraquí”, han querido ni sabido aplicar las leyes y las prevenciones para frenar el saqueo de los yacimientos arqueológicos, la degradación del patrimonio artístico y el tráfico incesante de los bienes culturales. Leo atentamente las revistas de subastas de obras de arte, y me asombra la cuidadosa desaparición de objetos mesopotámicos, cuando es un secreto a voces que el tráfico es tan alto, que los precios han tenido que bajar. La prensa árabe en papel e internet (http://www.azzaman.com) dedica a veces comentarios sobre el tema. Menos ya la occidental. Pero la tragedia continúa, aunque la información escasee entre otras cosas, porque una buena parte de los profesionales iraquíes han sido asesinados o han tenido que emigrar, y los que quedan se ven sin medios y continuamente amenazados.

¿Qué podemos hacer? El artículo de B. Müller me sugiere lo que no debemos: distraernos con sucesos pasados. Bueno es que recordemos la historia para no repetirla. Pero está fuera de lugar reescribirla. Es absurdo pedir perdón por la Guerra de los Treinta Años. Pasó porque su tiempo era así. Lo que hemos de evitar hoy es comportarnos de forma parecida. Y con las antigüedades igual. Los directores de los museos más importantes han firmado una declaración que señala lo improcedente de las restituciones –salvo casos muy especiales y de auténtico latrocinio, claro está (http://icom.museum)-; pero, ¿devolver los relieves de Jorsabad y Nínive hoy en París o Londres? Cuando el gobierno turco desarrolló leyes sobre excavaciones (1869, 1874, 1884 y 1906) las exportaciones masivas cesaron. Y hace mucho que los arqueólogos occidentales son los primeros defensores del patrimonio de los pueblos estudiados. Pero sí debemos, sí podemos hoy luchar contra el tráfico ilegal que lleva la cultura de la Humanidad a las colecciones privadas de magnates egoístas o coleccionistas maniáticos. Entonces, ¿qué podemos hacer? No cejar, defender la propiedad de los pueblos sobre sus bienes, denunciar el comercio ilegal y no favorecer el legal. La cultura y el arte deben ser públicos y abiertos a todos. Y hay que defender en Iraq el derecho y el patrimonio de la Humanidad.

Y en lo concerniente a nuestra sociedad, me asombra la indiferencia sobre la desgracia ajena, al tiempo que señalamos como una injusticia que la Alhambra no haya sido escogida entre las supuestas “Maravillas de la Humanidad”. Reflejo sin duda de una opinión condicionada y conducida es la indiferencia y la ignorancia que revelan la mayoría de los comentarios recogidos hasta ahora en el blog: casi todos pertenecen a estudiantes universitarios (!) que buscan material para sus trabajos con una intención manifiesta: seleccionar y pegar. Ninguna consulta, debate, aportación de ideas ... Y ninguno parece saber lo que es verdaderamente un blog, puesto que le pide aquello que un blog no debe ni tiene que dar. Tanta estolidez, ¿es fruto de la edad, o de un ambiente en el que se esta pervirtiendo lo que deberían ser la ilusión, la generosidad, los ideales de la juventud?. Mas como hablamos de la Humanidad y de sus valores más profundos, debemos continuar la empresa que nos marcamos.

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Comentarios

# re: Patrimonios saqueados. Perplejidades y reflexiones

16/11/2009 0:36 por Pijus Magnificus
"Solo una vez que lo has perdido todo eres libre de hacer lo que sea"
"Las cosas que posees, acaban poseyéndote"

# re: Patrimonios saqueados. Perplejidades y reflexiones

16/11/2009 0:58 por Azahara Herrero
(asignatura Hª de Oriente I)

La sociedad en la que actualmente vivimos deja, en muchos aspectos, qué desear. La decadencia que ha llegado a conseguir el ser humano, tanto en pensamiento como en los propios actos que realiza, es producto del egoísmo que, poco a poco, nuestra especie ha ido adquiriendo a lo largo de los siglos. Y con el término "especie" me refiero al ser humano como un animal ya no tan racional, ya que sus actos a lo largo de la historia han dejado muy poco que desear. Repetimos la historia una y otra vez, sin darnos cuenta que el ser humano es destructivo por naturaleza. Por lo que, desde este punto de vista, es lógico que vaya destruyendo aquello cuanto posee o conquista.

Desde tiempos inmemoriales, todos aquellos imperios que han ido conquistando nuevas tierras destruían todo cuanto anteriormente existía en ellas (modos de vida, cultura, arte, paisaje, etc.), para imponer todo lo que su propia cultura tenía, y que, en principio, consideraban mejor. Lo mismo pasó (y sigue pasando) con todas las guerras de religión sucedidas a lo largo de la historia. ¿Qué nos iba a hacer pensar que la invasión de Iraq, con fines políticos, en principio, justificados (a saber, terminar con un régimen dictatorial), iba a ser diferente? Todos los actos perpetrados en aquella zona por los militares fueron conscientes, ya fuera como forma de expresar la supremacía occidental o como una forma "extra" de hacer más daño al país.

Sea como fuere, la destrucción y expolio que sufrió el país no tiene ningún tipo de perdón. Miles de obras de arte fueron destruidas, y, con ellas, toda su historia perdida. Otros tantos edificios históricos o de interés cultural fueron estropeados o derruidos en su totalidad. Hiriendo no sólo a un país que fue la cuna de la civilización, sino a una población que se vió minada histórica y culturalmente. Y lo peor de todo es que esa destrucción y expolio pasó casi desarpecibida, y los medios públicos de comunicación no le dieron tanta importancia como se la dieron, por ejemplo, al derribo de la estatua de Sadan Husein. La prensa juega mucho con el desconocimiento poblacional, aspecto siempre usado por los diferentes gobiernos que han ido sucediéndose a lo largo de la historia (ya se sabe, cuanto más desconocimiento sobre un asunto tenga la sociedad, mayor margen de actuación puede tener un gobierno, así como también de manipulación...). Es una verguenza que, en los tiempos que vivimos, sigan sucediendo cosas como esta, y que, por desgracia, me temo que no serán las últimas.


Con esta decadencia que vivimos, la juventud también se ve afectada por ello. Los ideales, aspiraciones, ilusiones, etc., se ven truncadas por una sociedad que no da facilidades, y por unos tiempos y concepciones sociales que, a su vez, cortan las alas. Y, sobre todo, por una educación que, poco a poco, hace de la juventud unos meros peones en una partida de ajedrez carente de sentido. Con esto quiero decir que, poco a poco, la sociedad cada vez va a peor, y eso se nota en la cultura, en el día a día con las personas, en la política...Vamos cuesta abajo y sin frenos, quién sabe dónde iremos a parar.

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