Los
resultados de la investigación financiada con fondos públicos deben ser
accesibles al público sin restricciones; la existencia de Internet permite que
esto sea posible. De esto trata, fundamentalmente, el acceso abierto. El
objetivo de este movimiento es conseguir la disponibilidad universal, a través
de Internet, del conocimiento aprobado por la comunidad científica y académica.
Las ventajas para la sociedad son incuestionables, pero también lo son para vosotros,
como autores. Sin embargo, no voy a hablaros ahora del por qué publicar en
abierto, sino del cómo.
El
movimiento por el acceso abierto a la información científica “open access” se
apoya principalmente en dos estrategias para conseguir su objetivo: la
publicación en una revista en acceso abierto (lo denominan la “vía dorada”; o
el autoarchivo del trabajo en un archivo o repositorio temático o institucional
(esto se llama la “vía verde”). Tampoco voy a hablaros hoy de las diferencias
entre ambas vías, ni de sus pros y contras; lo que sí os diré es que ambas no
son excluyentes, sino complementarias; de hecho, muchos autores publican sus
trabajos en ambas vías.
Voy
a hablaros de cómo podéis difundir y compartir vuestros trabajos a través de
los repositorios institucionales que cada vez más Universidades y
Organismos públicos de investigación están creando para ofrecer a los miembros
de su comunidad un servicio para guardar, organizar, reutilizar, preservar,
difundir y permitir el acceso abierto a través de Internet a los resultados de
su actividad académica y científica. Un repositorio es institucional porque
recoge la producción intelectual de los miembros de su comunidad. Si el
repositorio recoge contenidos en función de su área o disciplina científica sin
atender al origen institucional de los autores, entonces se denomina temático
(un ejemplo paradigmático de este tipo de archivos es Arxiv).
Vamos
entonces al “cómo”:
1.-
En primer lugar tendréis que saber si vuestra Institución tiene repositorio. En
España son ya muchas las Universidades que tienen o están a punto de tener un
repositorio. Como casi siempre suelen ser iniciativa de las bibliotecas lo
mejor es que os pongáis en contacto con la de vuestra Institución. Muchas veces
nos falla algo tan simple, pero esencial, como el “marketing” de nuestros
servicios. Como espero que ya sepáis, la Comunidad de Madrid y el Consorcio de
bibliotecas públicas de Madrid y la UNED (Consorcio Madroño) hemos creado el
portal “e-ciencia”, que consiste en un portal de acceso abierto a los
contenidos que tenemos las Universidades participantes en nuestros respectivos
repositorios institucionales. Podéis consultar allí qué repositorios están
disponibles, en qué situación están los que aún no se han incorporado (todos están
ya casi preparados y estarán encantados de recibir vuestros trabajos); allí
encontraréis la dirección de la persona de contacto que os podrá informar. A
las Universidades se unirán también otros Organismos Públicos de Investigación
como el CSIC o el CIEMAT.
2.-
Sin embargo, es posible que no estéis adscritos a ninguna Institución, o que
vuestra Institución no tenga todavía ningún repositorio disponible; también
estamos preparando, y esperamos que esté disponible en los próximos meses, un
repositorio independiente en el que podréis autoarchivar vuestros trabajos.
Estará accesible también a través del portal “e-ciencia” en la web de Madri+d.
3.- ¿Qué tipo de documentos podéis depositar en estos
repositorios? Pues todos los que representen vuestro trabajo de investigación o
académico: tesis, artículos, ponencias, informes, documentos de trabajo,
capítulos de libros, libros, revistas, teleconferencias, vídeos. Las
condiciones son pocas: que vuestro trabajo sea de carácter científico o
académico, que esté en su forma definitiva, que os comprometáis a dejarlo allí
para siempre y que, por supuesto, permitáis el acceso abierto al texto completo
del mismo. Además, os pedimos que aceptéis una licencia de depósito que
consiste en declarar que sois los dueños de los derechos de ese trabajo y que
permitís al repositorio institucional distribuirlo libremente a través de
Internet.
4.-
El procedimiento es facilísimo, y los bibliotecarios, que son gente muy
dispuesta, os ayudarán si lo necesitáis. Hemos calculado que después de la
primera vez, no os llevará más de 5 minutos depositar vuestro trabajo en el
repositorio y a cambio, estará visible de forma inmediata (o casi, porque a
veces es necesario un periodo de embargo – se está trabajando en las políticas
europeas en torno a un periodo máximo de 6 meses-)
5.-
¿Qué pasa si queréis depositar un artículo que ya está publicado en una
revista?. Pues depende del contrato de cesión que hayáis firmado con el editor.
Si habéis firmado una cesión exclusiva de distribución, entonces la cosa se
pone difícil. Sin embargo, casi un 94% de las principales revistas y
editoriales científicas permiten algún tipo de autoarchivo en abierto. Así que
antes de depositarlo en el repositorio es conveniente que averigüéis la
política al respecto de la revista en la que está publicado vuestro artículo.
Un buen lugar para ello es la base de datos SHERPA/ROMEO, de la que ya os he
hablado en otro post. Sin embargo, en esa base de datos no hay revistas
españolas, pero aquí también podemos echaros una mano los bibliotecarios.
6.-
Si queréis autoarchivar un artículo que todavía no habéis publicado, pero que
pensáis publicar en algún momento (o estáis a la espera de su aceptación), lo
podéis hacer si no transferís después el derecho exclusivo de distribución a la
revista, es decir, establecéis una serie de condiciones a ese acuerdo. Para
ello podéis utilizar esta licencia de publicación que están utilizando otros
repositorios en otros países y en la que se especifican los derechos de la
editorial y los derechos que os queréis reservar vosotros respecto a lo que
pueden hacer otros con vuestro trabajo.
7.-
Finalmente, podéis publicar un trabajo que no está publicado en ninguna revista
y que no pensáis publicar nunca en ninguna revista. En este caso sois vosotros
exclusivamente los que decidís qué puede hacer la persona que accede al
documento de vuestro trabajo. Para eso utilizamos la licencia “creative commons”.
Hasta
el momento, sólo está disponible el 15% de los resultados de investigación que
se generan al año en todo el mundo. Queda un largo camino hasta el 100% y eso
que llevamos ya en esto del “open access” bastantes años. ¿Nos podemos permitir
el lujo de que pasen otros tantos años más?