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martes, 30 de octubre de 2007

Tenéis que leer el número 3, vol. 3 del CTWatch Quaterly que salió en agosto. Acabo de descubrirlo y no nos lo podemos perder. Os resumo (y traduzco) parte de su contenido:

A estas alturas parece ya un hecho probado que la comunicación científica está inmersa en un tremendo estado de agitación. Esto resulta excitante para algunos y aterrador para otros. Lo que parece menos obvio es qué va a significar esta profunda transformación para la comunidad científica y el avance de la ciencia en general. Con el objetivo de captar mejor las tendencias y el impacto potencial en estas áreas, este número ha reunido una impresionante constelación de nombres punteros en el tema así como importantes voces, y les ha pedido que traten las cuestiones clave para el futuro de la comunicación científica derivadas de la intersección de los conceptos de ciberinfraestructura, investigación científica y “Open access”. Todas las señales de cambio son aparentes: las actitudes están cambiando, los papeles ajustándose, los modelos de negocio trasladándose, y lo que quizás sea más significativo, las conductas individuales y colectivas están evolucionando, aunque más despacio de lo esperado. Cada uno de los autores presenta una variedad de visiones y aproximaciones, algunas consideraciones prácticas y en algunos casos prototipos específicos que nos ayudarán a apuntar el camino.

 Como muestra de lo que váis a encontrar:

 Con su artículo, “Next generation implications of Open Access” Paul Ginsparg nos proporciona una valiosa perspectiva del estado de la cuestión,  siendo uno de los fundadores del movimiento Open Access, habiendo inventado de hecho el concepto de archivo abierto cuando creó, en 1991, ArXiv.

 Herbert Van de Sompel y Carl Lagoze son los creadores del protocolo OAI-PMH. Ahora están desarrollando una serie de especificaciones para la interoperabilidad, el descubrimiento, el uso y la reutilización de las unidades de comunicación científica en la web. La novedad, entre otras, es que esa unidad de comunicación, cuando nos instalamos en el universo digital, ya no son sólo las revistas y los artículos; la transmisión del conocimiento se ha extendido y ahora incluye también desde datos en bruto hasta datasets completos, desde un simple párrafo hasta una serie de artículos sobre un concepto específico; y presentaciones, vídeos, simulaciones, o cualquier otro formato relacionado con la difusión de un concepto dado. Y estas unidades no son estáticas, sino que se comportan como objetos “vivos”, tienen diferentes ubicaciones, se agregan y desagregan, mantienen relaciones entre sí, son objetos complejos. Absolutamente fascinante.

 Y también, como no podía ser menos, está el “inefable” Stevan Harnad (y otros), presentándonos nuevos mecanismos para incentivar la publicación en la web en Open Access. Y Peter Super, otro “pope” del Open Access (si alguien realmente quiere saber lo que pasa en el mundo entero, cada día, en relación con el Open Access, que visite el blog de Peter Suber), nos ofrece una mirada hacia las tendencias que parecen estar favoreciendo la implantación del movimiento.

 Finalmente, está John Wilbanks, presidente de Science Commons, una iniciativa de Creative Commons. Los contenidos y los data están ahí, pero no tenemos aún la infraestructura necesaria para compartirlos. Science Commons fue creada para afrontar algunos de los impedimentos, como el acceso a los data y materiales experimentales. La experiencia “Neurocommons” nos da una posible dirección al respecto.

 Y hay otros. Que os aproveche!

12:50 | gestionado por Alicia López Medina | Enviar comentario (1)