La revista
Nature acaba de publicar en su último número una noticia que no presagia nada bueno: la Asociación de Editores Americanos, a la que pertenecen, entre otras editoriales Elsevier, Wiley y the "American Chemical Society", ha contratado a una empresa de relaciones públicas para que diseñe una campaña en contra del acceso abierto a la información científica financiada con fondos públicos.