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martes, 05 de septiembre de 2006

Alicia López Medina

Estupendas vuestras ideas y aportaciones sobre el papel de los blogs académicos en la comunicación científica. Parece que la opinión general los considera un medio perfecto para el intercambio, el debate y la comunicación de ideas, aportando espontaneidad y rapidez al proceso de comunicación científica. En este sentido, como nos comenta Marcos, pueden ser un medio para controlar la dirección de los avances científicos hacia el beneficio de los ciudadanos [esto podría ser tema de otro debate, verdad?]. Para paliar los "ruidos" en este intercambio, algunos proponéis restringir el acceso a los blogs de carácter científico; esto, para Luis, supone ir en contra de su naturaleza abierta; para él la solución sería crear un lugar en el espacio web abierto sólo para científicos (Google Scholar?) que unificara todos los servicios que necesitan los investigadores. Esta idea me hace pensar en los desarrollos de la web 2.0, que entiendo como una web que, más allá de permitir el acceso "estático" a los contenidos, nos permite "interactuar" con ellos. María sugiere que los blogs podrían también dinamizar el proceso de "peer review" (un poco al estilo del "peer review abierto" que están llevando a cabo en NATURE, como os comentaba el otro día).

Tal y como yo lo veo, los blogs podrían "asociarse" con nuestros repositorios, aportándoles el valor añadido de la difusión y la interactividad. Además, el número de posts sobre un documento podría valorarse en términos de impacto. El tema de la revisión lo veo más complicado hasta que no cambie (se abra) un poco el sistema de evaluación de los resultados científicos en nuestro país.

Por nuestra parte, creo que los repositorios aportan dos aspectos esenciales para la comunicación científica: un identificador único y persistente para el documento y la mayor facilidad de su búsqueda y recuperación a través de metadatos.


El identificador único permite citar ese documento con la total seguridad de que siempre se encontrará al final de esa dirección; la forma en que guardamos los documentos (con estructuras, formatos y estándares internacionales y abiertos) y la asignación de metadatos (autor, título, palabra clave, materia, etc.) facilitan su búsqueda y recuperación en un entorno en el que cada vez es más difícil recuperar información pertinente. Google Scholar ya indiza nuestros repositorios.

El identificador único, la estructura abierta y los metadatos permiten algo que es absolutamente esencial: la REUTILIZACIÓN de los contenidos, de los documentos. Un artículo depositado en un repositorio puede ser reutilizado (sin tener que hacerlo cada vez) en distintos entornos (un repositorio, la página de mi departamento, un repositorio especializado en mi ámbito de investigación , aplicaciones (un blog, un gestor de contenidos, un gestor de bibliografías), objetivos (un curso virtual, mi curriculum, un listado de publicaciones). No está mal, ¿verdad?


7:28 | gestionado por Alicia López Medina | Enviar comentario (3)